¿Cómo prevenir la preeclampsia?

Embarazo preeclampsia

Hipertensión, diabetes mellitus y estar embarazada por primera vez, son algunos de sus factores de riesgo. Consultar periódicamente a su ginecólogo es fundamental para detectarla de manera precoz y así evitar exponer la vida de la madre y del hijo por nacer. ¿Cómo prevenir la preeclampsia?

Experto: Alfredo Fredericksen, gineco-obstetra de Clínica Vespucio

Una de las enfermedades más riesgosas que se presenta como condición del embarazo es la preeclampsia. Se trata de una patología que afecta alrededor de un 7% de las mujeres que darán a luz, aumentando esta cifra al doble en el caso de quienes esperan su primer hijo.

Para entregar información acerca de las características de esta dolencia, el gineco-obstetra de Clínica Vespucio dr. Alfredo Fredericksen se refiere a sus principales síntomas y método de tratamiento.

Frecuente en embarazadas a partir de las 20 semanas de gestación (fines del segundo trimestre), la preeclampsia “considera un cuadro de aumento de la presión arterial y niveles elevados de proteína en la orina. Esta enfermedad y sus complicaciones, son la principal causa de muerte en embarazadas”, señala el especialista.

Si bien sus causas se desconocen, el Dr. Fredericksen explica que existen factores de riesgo que aumentan las posibilidades de padecerla:

  • Presentar patologías como: hipertensión arterial crónica, diabetes mellitus, artritis reumatoidea, insuficiencia renal, esclerodermia y lupus.
  • Estar embarazada por primera vez.
  • Haber padecido preeclampsia en embarazos anteriores.

 

Sus síntomas se desarrollan de manera silenciosa, usualmente cuando la patología ya está avanzada, siendo algunas de sus manifestaciones, hinchazón de cara, párpados, manos, pies o tobillos comprometiendo el área afectada; dolor de cabeza intenso; vómitos o náuseas considerables y dolor de abdomen intenso.

A juicio del gineco-obstetra de Clínica Vespucio es fundamental que las mujeres realicen periódicamente sus controles ginecológicos ya que “mediante ellos se puede detectar de manera precoz cualquier aumento anormal de la presión arterial en consulta y así poder comenzar el tratamiento necesario según el caso”, subraya.

Junto con los antecedentes clínicos, controles periódicos como “la ecotomografía doppler en los screening ultrasonográficos de las semanas de gestación 12-14 y 21-24, pueden seleccionar una población con más riesgo de padecer esta enfermedad y motivar alguna intervención y mayor control para disminuir la morbimortalidad de la madre y el feto atribuible a la hipertensión gestacional en sus distintas formas”, señala.

Su tratamiento considera la hospitalización de la paciente apenas esta ha sido diagnosticada. Si existiese sospecha podría ser antes, comenta. “La paciente recibe un monitoreo constante de su presión arterial y se le administran medicamentos con la idea de mantener la mayor cantidad de tiempo posible al feto en su interior. En caso de presentarse alguna complicación, se vuelve necesario realizar la interrupción del embarazo de manera prematura”, detalla.

Esta patología desaparece tras el embarazo, no obstante “si se ha presentado de forma grave y temprana (antes de la vigésima semana de gestación) puede afectar al cerebro, corazón, riñones o pulmones de la madre, e influir negativamente en el crecimiento y oxigenación del feto, aumentando las posibilidades de un daño neurológico y de un parto precoz. Es por ello que resulta fundamental que las mujeres sean estrictas en la realización de sus controles con el especialista”, destaca.


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