Embarazo en verano

Comienza a hacer calor y el embarazo te hace sentir más agotada que de costumbre. La clave es tomar mucho líquido y evitar la exposición prolongada al sol.

Experto: Rosa Niño, matrona y profesora de la Escuela de Obstetricia de la Universidad de Chile.

Comienza la temporada estival, los rayos solares se hacen más intensos y enfrentar un embarazo en verano te hace pensar, ¿qué hacer con el calor? Puedes realizar tus actividades de costumbre como ir a la playa o piscina, aunque tomando mucho líquido y usando un bloqueador solar adecuado. Recuerda que durante este periodo estás más propensa a la aparición de manchas sobre la piel, por lo que la matrona y profesora asistente de la Escuela de Obstetricia de la Universidad de Chile, Rosa Niño Moya, nos entrega algunos consejos.

El calor de la temporada puede resultar molesto para cualquier persona, produce cansancio, tedio y hasta mal humor. Por ello, si estás embarazada en verano, la situación puede resultar aún más caótica. La especialista explica que “se debe llevar una vida habitual, con ropa adecuada a la estación del año, convivir con la naturaleza, ventilar las habitaciones, dejar entrar la luz natural, transitar por la sombra y protegerse del sol”. Esto último es importantísimo, por eso evita los rayos solares entre las 10 de la mañana y las cinco de la tarde.

Tampoco se trata de quedarse en casa por el calor y embarazo, ya que “para la madre y el bebé intrauterino, el esparcimiento y contacto con la naturaleza proporcionan sensaciones de bienestar con liberación de endorfinas, que son las hormonas que nos permiten sentir placer y agrado, por lo que el bebé será feliz”, precisa la matrona, quien agrega que los excesos son dañinos, “un paseo a la playa o piscina donde se favorece más el descanso y la relación con los seres queridos, será beneficioso y fortalecerá el vínculo afectivo de los involucrados”.

Enfrentar un embarazo en verano trae otra preocupación: la piel expuesta al sol. En palabras de la profesional, “durante la gestación, la piel de la mujer es más sensible a los efectos de los rayos solares, debido a los cambios hormonales, vasculares y metabólicos, por lo tanto, se requiere de mayor cuidado y precaución de lo habitual para prevenir la aparición de irritación, eczemas, alergias, sequedad y manchas en alguna parte del cuerpo”. En relación a estas últimas, pueden aparecer al final del primer trimestre del embarazo o inicio del segundo.

De acuerdo a estadísticas, alrededor de un 70% de las mujeres que están gestando un bebé, pueden presentar manchas café oscuras en el rostro, frente, mejillas, nariz y sobre el labio superior. “Estas manchas en la piel propias del embarazo se denominan cloasmas gravídicos o melasma y se acentúan a medida que pasan los meses, por efecto de los niveles hormonales que son más elevados. Ello produce un exceso de producción de melanina, que es la sustancia que le da el color a la piel”, precisa la especialista.

Generalmente estas manchas desaparecen en un plazo no mayor a los 18 meses, aunque es importante prevenirlas cuidando la piel de las embarazadas y manteniendo alejado el sol. “Se recomienda usar bloqueador solar de factor 25 FPS hacia arriba, ya que así protege de RUV A, que son los que provocan daño mutagénico a la célula, y RUV B, que son los que dañan la piel quemándola y enrojeciéndola. También es necesario que el bloqueador no contenga PABA (Ácido Paraaminobenzoico), ya que ocasiona reacciones alérgicas en la piel”, acota la matrona.

Para hacer más llevadero embarazo y verano, la experta recomienda finalmente tomar agua y evitar el consumo de sal. “La ingesta de líquido es importante para todas las personas, ya que nuestro organismo necesita alrededor de dos litros de agua en el día; eso permite que el metabolismo funcione en condiciones óptimas, y favorece estados saludables. Respecto del consumo de sal, debe ser habitualmente moderado, y en situaciones especiales como algunas hipertensiones, se debe evitar”, acota Rosa Niño Moya.

 



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