Ciclo menstrual

Ciclo menstrual

 

Desde que nace una bebé tiene 450.000 óvulos en sus ovarios, los que se liberarán mes a mes.

Experto: Juan Valdivia, Ginecólogo de Clínica Alemana

Una bebé nace con 450.000 óvulos en sus ovarios. Unas semanas antes que llegue su primera menstruación comienza el funcionamiento del ciclo menstrual, lo que sucede entre los diez y los 14 años aproximadamente y uno de estos óvulos madurará cada mes. El ovario libera el óvulo y luego éste es recibido por los extremos de la trompa de Falopio, las que por medio de un suave movimiento de ondulación lo transportan hacia el útero. Si ocurre que el óvulo es fecundado durante este tránsito, al llegar al útero se asentará, dando inicio al proceso de formar un bebé y la placenta. En caso de no existir fecundación, el óvulo será expulsado, junto con la membrana que recubre el útero, una vez que tengas la regla.

¿Es normal tu ciclo menstrual?

El ciclo menstrual se extiende desde el primer día de tu regla hasta el día anterior al inicio de la siguiente. Su duración promedio es de 28 días. Algunas mujeres pueden tener ciclos bastante más cortos, de hasta 23 días, en cambio, otras tienen ciclos muy largos que pueden llegar hasta los 35 días. Si tu ciclo es todavía más largo o más corto que lo descrito anteriormente, es posible que no sea normal, en cuyo caso es recomendable que consultes a tu médico. También es aconsejable la consulta médica si sangras entre una y otra regla o después de mantener relaciones.

Las hormonas en el ciclo menstrual

Las siguientes son las hormonas que controlan el ciclo menstrual:

  • Hormona liberadora de gonadotropina o gonadoliberina (producida en el hipotálamo, glándula situada en el cerebro)
  • Hormona folículoestimulante o folitropina (producida en la hipófisis o glándula pituitaria, situada también en el cerebro)
  • Hormona luteinizante o lutropina (producida en la hipófisis)
  • Estrógeno (hormona producida en los ovarios)
  • Progesterona (hormona producida también en los ovarios)

 

El origen de todo este proceso ocurre en el cerebro. Se inicia cuando la gonadoliberina (GnRh) que es producida en el hipotálamo viaja hasta la hipófisis y da la orden a ésta para que libere folitropina (FSH). La folitropina viaja por el torrente sanguíneo y estimula a los ovarios para que empiecen a madurar algunos óvulos. Entonces, los denominados folículos, que son entre 15 y 20 sacos contenedores de óvulos que se encuentran en los ovarios, comienzan a madurar, existiendo uno (extraordinariamente pueden ser dos o más) que se desarrolla más rápido que el resto.

La folitropina también estimula la producción de estrógeno en los ovarios, esto, aparte de hacer que los óvulos maduren, provoca el engrosamiento de las paredes del útero en caso de haber fecundación, a modo de preparación para el embarazo.

Ovulación: proceso de liberación del óvulo

Al aumentar los niveles de estrógeno, el nivel de la folitropina disminuye momentáneamente y luego vuelve a incrementarse. Proveniente de la hipófisis, la lutropina (LH) también registra un significativo aumento, que es lo que desencadena finalmente la ovulación: el óvulo que está más maduro sale de su saco y abandona el ovario. Los extremos de las trompas de Falopio en forma inmediata captan al óvulo.

Normalmente una mucosidad espesa y opaca es producida por el cuello del útero, barrera que los espermatozoides son incapaces de penetrar. No obstante, en los instantes previos a la ovulación, el estrógeno modifica esta mucosidad del cuello uterino, la hace más delgada, transparente y elástica, creando un medio apto para que los espermatozoides avancen por el cuello, lleguen al útero y desde ahí puedan dirigirse hacia las trompas de Falopio, que es el sitio en donde puede tener lugar la fecundación.

Después de la ovulación

Una vez que el óvulo está fuera del ovario, su folículo vacío colapsa convirtiéndose en una pequeña masa amarilla de células (cuerpo lúteo) que empieza a producir progesterona. Esta hormona modifica la mucosidad en el cuello uterino, haciéndola otra vez impenetrable por los espermatozoides. También por acción de la progesterona y como resultado de un aumento en la irrigación sanguínea, las paredes del útero se vuelven más gruesas y esponjosas, quedando preparadas para acoger al óvulo recién fecundado. Un probable efecto del aumento de los niveles de progesterona es la inflamación de tus pechos, siendo posible también que sientas una especie de hormigueo. Finalmente, la hipófisis cesa la producción de folitropina, lo que hace que no maduren más óvulos en tus ovarios.

En caso de producirse la fecundación…

Si ocurre que el óvulo es fecundado en su paso por la trompa de Falopio, se desplazará y se asentará en la pared del útero. En esta fase de implantación el óvulo fecundado está compuesto por aproximadamente 150 células y recorre la distancia que separa el ovario y el útero en unos cinco días. La progesterona todavía tendrá niveles altos y es probable que empieces a sentir tus primeros síntomas de embarazo.

En caso de no producirse la fecundación…

Al no ser fecundado el óvulo o en caso de no implantarse exitosamente, comenzará a desintegrarse y el cuerpo lúteo se encogerá. Tanto los niveles de estrógeno como los de progesterona disminuyen y las paredes del útero empiezan a producir prostaglandinas, que son sustancias químicas que modifican la irrigación sanguínea del útero, desintegrando sus paredes y estimulándolo a que se contraiga. Es entonces que comenzará tu regla, las paredes del útero serán eliminadas junto al óvulo no fecundado y se da inicio nuevamente a tu ciclo menstrual.

 


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