Relación entre el tamaño de los pechos y calidad del amamantamiento

La doctora Marcela Potin nos habla sobre la leche materna y meningitis

Así como el tamaño de los pechos inquieta a las mamás, también les produce curiosidad conocer el modo en que se produce la leche que alimentará a su hijo. En Facemamá hablaremos sobre la relación entre el tamaño de los pechos y calidad del amamantamiento

Una vez que avanza el período del embarazo, los pechos de la mujer van experimentando un crecimiento, puesto que se preparan para la producción de leche. Por esta razón, las mujeres que tienen pechos chicos se inquietan, porque no saben si podrán amamantar de buena manera a su futuro hijo, aunque su preocupación no es justificada, porque el tamaño no es relevante en este sentido.

Nula relación entre el tamaño de los pechos y calidad del amamantamiento

Las mujeres de senos pequeños se alarman, pero deben saber que su tamaño no tiene influencia para el proceso de lactancia. Puesto que el tamaño de los pechos no se relaciona con la cantidad de leche que éstos posean, sino que con el tejido graso.

No existe relación entre el tamaño de los pechos y calidad del amamantamiento o la cantidad de leche que se produce, puesto que las células y los conductos de la leche, son iguales en todas las mujeres, independiente del volumen de los senos.

La utilidad de los pechos pequeños

Por su parte, la leche que reciba un niño, tendrá directa relación, con lo que él necesite para quedar satisfecho.

En una situación normal, la mamá producirá la cantidad de leche suficiente que su hijo requiera para saciarse.

Entonces, si el pequeño mama seguido, la mamá producirá más leche. En caso contrario, se disminuirá la producción. Esto redundará, en una disminución de los senos.

Por tal razón, el que las mujeres tengan senos pequeños, no deber ser considerado un problema para el proceso de lactancia. Por eso tener los senos pequeños no debe ser un problema para la madre ni para el bebé en cuanto a la lactancia materna.

Incluso, un menor volumen, puede reportarle beneficios al niño, toda vez que podrá chupar más fácilmente. Entonces, como todo es una cadena. Si succiona de mejor forma, su alimentación será más óptima.

La leche y el amamantamiento

El período de la lactancia, resulta un método muy recomendable para que las mamás puedan alimentar a sus hijos, durante esos primeros meses vitales. La mayoría de las mujeres suelen tener claridad sobre esta información.

El amamantamiento no debe ser considerado solo como un acto alimenticio y que, por lo tanto, refuerza el sistema inmunológico del niño. Esta maravillosa instancia también es fundamental para establecer un lazo muy fuerte entre la mamá y su hijo. No obstante, ciertas mamás pueden tener problemas con esta etapa.

El origen de la leche materna

Así como el tamaño de los pechos inquieta a las mamás, también les produce curiosidad conocer el modo en que se produce la leche que alimentará a su hijo. No es para menos, considerando que les llega a parecer milagroso que puedan producir este alimento vital para el pequeño.

Este proceso en donde se produce leche, tiene su comienzo en el embarazo propiamente tal. Sin embargo, son las hormonas que actúan luego del parto, las encargadas de estimular a las glándulas mamarias para que den leche. Y esta leche será conducida mediante las glándulas mamarias, hasta el pezón, para que, finalmente, el pequeño pueda alimentarse.

Indudablemente, es un proceso de tipo natural que es óptimo para que el niño se desarrolle en forma adecuada.

Entonces, las mujeres, no deben preocuparse del volumen de sus senos, porque ya se vio que no tiene relación entre el tamaño de los pechos y calidad del amamantamiento. Sólo tienen que disfrutar este hermoso proceso que les brinda la vida.

 

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