¿Qué es y para que sirve la monitorización fetal?

monitorización fetal

La monitorización fetal es una prueba que se realiza durante la última etapa del embarazo y tiene gran importancia, de esta manera el médico podrá determinar mediante un cardiotocógrafo la frecuencia cardíaca del bebé, las contracciones del útero, las variaciones del flujo sanguíneo y algunos otros aspectos relevenates en estas semanas previas al parto.

A través de esta prueba también se puede comprobar si el feto se encuentra despierto, si se duerme o intenta despertar una vez que la madre consume algo dulce o con estímulos realizados sobre el abdomen de la mujer.

Es justo en la última etapa de gestación que la monitorización se efectúa todas las semanas, y en aquellos embarazos que superan las 40 semanas, se realizará cada tres días hasta el parto.

Tipos de monitorización fetal

  • Monitorización fetal externa: En este, el especialista observa la frecuencia cardíaca fetal mediante unos sensores que se colocan en un cinturón y que deberá colocarse la futura madre en el vientre cuando esté acostada.
  • Monitorización fetal interna: Esta resulta más compleja porque para colocarlo se debe colocar unos electrodos en la cabeza del bebé, usando como vía de acceso el cuello uterino y estos electrodos realizan detecciones similares a las de la monitorización externa.

¿Cuáles son los riesgos?

La monitorización interna puede tener un nivel de agresividad, en ella se precisa romper las membranas amnióticas para así poder colocar los electrodos, y esto puede aumentar el riesgo de contraer infecciones, asimismo, si se aplica el dispositivo forzándolo puede generar una lesión en la pared del útero o lo que es peor; un daño fetal.

No obstante, el especialista deberá tomar las medidas y precauciones necesarias para evitar que ocurran estas complicaciones, mismas que son poco frecuentes cuando se realizan por expertos. La gran ventaja de ella es la precisión que implica, lo que hace que la mayoría de los médicos la prefieren.

Observar el ritmo cardíaco

Afirma el Dr. Gabriel Cano que “La ventaja de la monitorización fetal externa es que resulta una prueba no invasiva y ofrece un registro de la repetición y la estabilidad de las contracciones. Sin embargo, su mayor desventaja es la incapacidad para determinar la intensidad de estas contracciones, debido a los incesantes cambios de posición que tiene que hacer la mamá para acumular datos.»

Mediante la monitorización fetal el médico debe observar el ritmo cardíaco, si este se se sitúa por debajo de las 120 pulsaciones por minuto o si supera las 160 el bebé puede estar presentando complicaciones, así que se realizarán otras pruebas diagnósticas para tratar el problema.

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