Las impresionantes sorpresas de ser papá

miedos de los futuros padres

Ser un buen papá va más allá de brindar cosas materiales a los hijos. Implica tomar conciencia de nuevas responsabilidades, saber que de ahora en adelante los intereses y el bienestar de los hijos están por sobre los propios. Al tener un hijo, se asume un nuevo rol, quizá el más importante que se haya asignado.

Ser un buen papá va más allá de brindar cosas materiales a los hijos. Implica tomar conciencia de nuevas responsabilidades, saber que de ahora en adelante los intereses y el bienestar de los hijos están por sobre los propios. Al tener un hijo, se asume un nuevo rol, quizá el más importante que se haya asignado.

Las primeras alegrías y angustias

En general, los primeros pensamientos que tiene un hombre al saberse papá tienen todo que ver, al principio, con la alegría de traer a un niño a este mundo; no obstante, luego viene la seriedad al caer en cuenta de la enormidad del asunto.

Vivir, entonces, sentimientos de alegría y su vez, de temor, son síntomas comunes de la paternidad, especialmente, si se trata del primer hijo.

Es posible que el papá pueda experimentar una situación confusa; debido, precisamente a que es parte de vaivenes anímicos que van de la alegría al miedo, con grandes dosis de angustia salpicada de euforia.

Responsabilidad moral

Muchos papás son educados en un ambiente en el cual el apoyo moral y espiritual por parte de sus propios padres era parte imprescindible de la vida cotidiana.

Durante las largas noches de insomnio y el constante acoso de preguntas e ideas locas y miedos, el nuevo papá recurrirá a su propio papá (el flamante y chocho abuelo recién estrenado.)
Con la tranquilidad que puede brindar la experiencia, los papás que ahora se han transformado en abuelos, les podrán explicar a sus novatos hijos y nuevos padres que todo lo que experimenten, sobre todo lo negativo, es normal.

El hijo está primero

El nuevo papá tendrá que dejar su acostumbrada rutina, porque ahora, un nuevo ser demandará de su tiempo, dedicación y afecto.
Así que, ya no habrá mucho tiempo para el X-Box y los video-juegos, ni para las visitas de los amigos de parranda.

El nuevo papá tendrá que pasar el mayor tiempo posible con su hijo, ya que es una buena estrategia para asegurarse que el vínculo se fortalezca. Tendrá que demostrarle cariño en forma constante.

Muy importantes se vuelven pequeñeces como el darle un beso y un abrazo sin ninguna razón aparente. Si un niño recibe amor, éste se transformará en la base para una niñez feliz, segura y constituyen el fundamento sólido de una personalidad adecuada para enfrentar los problemas de la sociedad, en un futuro.

El papá tendrá, idealmente, que anteponer el estar con su hijo sobre tu trabajo, siempre que aquello resulte posible.

Los hijos crecen más pronto de lo que se imagina, y si se desperdicia el estar con el niño, cuando aún le resulta posible al papá y a los padres en general, manejar su conducta, es muy probable que cuando se vaya de la casa, el papá sentirá algún tipo de remordimiento.

Por ello, para evitar un momento tan lamentable como éste, el papá debe tratar siempre de estar ahí, para su hijo, su crecimiento y sus necesidades; porque el tiempo perdido no puede ser recuperado; a menos que se inventara una máquina para viajar al pasado.

La seguridad y el cuidado del niño

El agotamiento físico, en este período, es mucho mayor de lo que el papá hubiese podido imaginar.

Es también, claro, una de las sorpresas de la paternidad, ya que el cuidado del recién nacido requiere una vigilancia constante durante todo el día.

La importancia de estar atento por las noches

Pero es durante las noches, especialmente, cuando estar atento a las necesidades del bebé se vuelve impredecible para el papá.
Los recién nacidos se despiertan con frecuencia por las noches y esto, debido a muchos motivos.

Y como la mamá estará cansada, luego de haber estado muy pendiente del niño durante todo el día, el papá deberá brindarle toda su atención durante este momento y especialmente, su comprensión.

Lo curioso será, sin duda, que cuando el niño duerme profundamente, al papá le puede costar dormir.

Es muy común encontrar papás que por las noches, a veces, les resulta difícil conciliar el sueño pensando en que algo pueda sucederle a su hijo.

Algunos papás cuentan que cuando el niño entra en el sueño profundo, es cuando se despiertan, pues imaginan que ya no respira. Es así como se levantan y se acercan al pequeño para corroborar que está bien. Entonces, sólo así, se quedan tranquilos.

Muchos declaran que llegan desvelados y agotados al trabajo, sin embargo, ver la foto de su saludable bebé en la pantalla de su computador, basta para quitarles el estrés y hacerlos felices.

Este tipo de situaciones provocan que los hombres se vuelvan empáticos con sus parejas y las comiencen a admirar.

Responsabilidad económica

El rol de protector del niño, no es sólo preocuparse de que no se enferme o no le pase algún accidente, sino que también se trata de velar porque su seguridad económica futura.

Así, algunos papás se sorprenden que de pronto, se dan cuenta que, ahora su pareja y su hijo se han convertido en su razón de ser y por lo tanto, deben comenzar a pensar de qué forma manejarse, para optimizar el dinero.

Muchos papás admiten que nunca se puede estar verdaderamente preparado para tener un hijo, porque es casi inevitable pensar en lo económico: costos, seguro médico y demás.

Tanto el papá como la mamá, pensarán con mayor detenimiento el gastar dinero en cualquier cosa; pues lo más importante, también en este plano, es el bienestar del hijo y, en consecuencia, el dinero que deba invertirse en su cuidado.

Prevención y futuro económicos del niño

Una forma de cuidar la seguridad del niño, es mediante la prevención económica.

Esto va de la mano con el pensar en el futuro y así, por ejemplo, los papás considerarán muy necesario, abrir una cuenta de ahorro para la educación futura del hijo.

Si se da el caso en el que el papá es el único proveedor en la familia, entonces debe asegurarse que la fuente de ingresos al hogar será constante en caso de ausencia. Además, debe preocuparse que durante este período de ausencia, el niño tenga aseguradas aquellas necesidades más básicas: techo, comida y educación.

Es buena idea ajustarse a un presupuesto familiar balanceado, donde tanto las necesidades del recién nacido como la de sus papás salgan lo más equilibradas posibles.

Obviamente, el pensar en un seguro de vida que deje a la familia en una situación financiera solvente es, sin duda, otra forma de velar por la seguridad económica de la joven familia.


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