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Semana 30 de Embarazo

Mamá:

En esta etapa los cambios hormonales suelen variar cada semana. Es usual que tus pies se inflamen, pero si esto persiste, y afecta a tu rostro, visita a tu doctor. Igualmente, es común que notes estrías en tu cuerpo, en especial en zonas como tus pechos y tu vientre.

A su vez, verás que brota calostro de tus senos, esto es algo muy común, y no debes apretar para que salga más. Intenta utilizar un buen sostén, que se acomode a tu nueva figura. Es importante que converses con tu doctor sobre los cuidados que debes darle a tus pezones, y así prepararte para amamantar a tu bebé sin complicaciones.

 Posiblemente experimentes contracciones Braxton Hicks. Éstas se sienten como retraimientos del útero, y comienzan en la sexta semana del embarazo, aunque no son perceptibles hasta la semana 29 o 30. Sin embargo, aunque es normal y no todas las mamás las sufren, debes hablar con un especialista si las contracciones superan las cinco en una hora.

Tu cadera y pelvis se están ensanchando para darle cabida a tu bebé que crece rápidamente. Notarás cuado te golpee con sus pies en el diafragma y las costillas, aunque pronto se volteará y te sentirás más aliviada. Es esencial que entregues un cuidado especial a tu espalda, pues tu barriga ha crecido considerablemente, y debes mantener una postura adecuada para evitar dolencias.

Has aumentado mucho de peso, y esto está afectando tu equilibrio. Además sientes más relajadas tus articulaciones, producto de las hormonas del embarazo. Todo aquello hará que adviertas un mayor cansancio, dificultad para realizar tareas habituales, y problemas para conciliar el sueño.

Las molestias típicas del tercer trimestre, junto con los cambios hormonales, pueden causarte una desestabilidad emocional, como percibiste en los primeros meses del embarazo. También influye la ansiedad en torno al parto y la crianza de tu bebé. No obstante, esta situación no es preocupante, aunque si adviertes una tristeza o enojo persistente, es mejor que lo converses con un especialista, pues cerca del 10 por ciento de las mujeres padecen depresión en el último período de su embarazo.

El bebé:

Tu hijo ya pesa cerca de 1,4 kilos y mide alrededor de 39 centímetros. Su piel se nota más lisa y se ve mucho menos arrugada. Sigue engordando y acumulando capas de vermix, una grasa que regulará su temperatura corporal cuando llegue al mundo. En esta etapa, ejercita los movimientos de respiración, preparándose para su nacimiento.

Ya empieza la búsqueda de la posición final que mantendrá hasta nacer, gran parte de los bebés se ubican cabeza abajo, pero hay circunstancias que les impiden voltearse. Algunos por ejemplo, no desean hacerlo, o lo hacen muy tarde y el espacio en el útero es muy reducido; o bien, están enredados en el cordón umbilical, o éste es demasiado corto y no logran moverse con libertad. Aunque ahora se encuentra suspendido en medio litro de líquido amniótico, aproximadamente, éste disminuirá medida que tu bebé vaya creciendo.

Tu hijo puede percibir las luces fuertes que están en su exterior, y además ya diferencia la luz y la oscuridad. Cuando llegue al mundo estará con sus ojos cerrados casi todo el tiempo, pero podrá reconocer los cambios de luz que se le presenten, aunque solo podrá advertir las cosas que tiene a centímetros de su rostro.

Tips:

Esta es la semana perfecta para poner en orden tus preocupaciones y tratar de resolverlas. Tu bebé está pronto a nacer, y necesitas concentrar todas tus energías en ello, por eso, es recomendable que descanses, medites o te ejercites. Puedes consultar con tu médico un plan de ejercicios adecuados para esta etapa del embarazo.



 

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