Inicio > Semanas de Embarazo > 15 semanas de Embarazo

Semana 15 de embarazo

Mamá:

Con el pasar del tiempo han desaparecido las molestias, pero aún puedes sufrir algunas, como la congestión nasal. Las membranas internas de la nariz, denominadas mucosas, tienden a inflamarse producto del aumento de los estrógenos, y como consecuencia puedes experimentar una mucosidad inusual. Los médicos llaman a este hecho rinitis del embarazo. Algunas mamás también sufren de un leve sangrado de su nariz, como efecto del aumento del volumen de sangre y la dilatación de sus venas.

Cada mujer aumenta de peso de manera distinta. En este período tu peso se incrementa en unos 2 kilos, más o menos. No tienes que preocuparte, porque eso es normal, y no debes dejar de comer o realizar ejercicios de forma exagerada, pues ello puede ser un síntoma de un grave trastorno alimenticio, llamado pregorexia del embarazo.

Palparás tu vientre con frecuencia, como una manera de proteger a tu bebé. Tu cuerpo irá cambiando paulatinamente, e irás aceptando tu embarazo a medida que sea más notorio, y tengas que cambiar tu manera de vestir. También sentirás cambios de ánimo muy repentinos, pero esto es común, producto de la alteración hormonal.

Aunque seas muy metódica, el embarazo te volverá olvidadiza y despistada, tendrás menos concentración y te convertirá en una mujer mucho menos organizada. Olvidarás las cosas o perderás tus pertenencias, te sentirás más distraída de lo normal. Sin embargo, este “efecto” del embarazo es transitorio, y no tardará en desaparecer. Un buen consejo es llevar un registro de todo lo que deseas hacer durante el día.

Si aún no comienzas con tu rutina de ejercicios, esta etapa es ideal para crear este hábito. Intenta caminar harto, o visita la piscina durante la semana. Incluso practicar Yoga o Pilates es muy beneficioso para acondicionarse para el parto. Recuerda, sin embargo, que los deportes demasiado exigentes no son aconsejables en este periodo, sobre todo si implican golpes o caídas.

Bebé:

Tu hijo está creciendo velozmente, ya mide entre 11,5 y 12 centímetros de largo, y pesa entre 50 y 56 gramos. Su cuello es más largo, y su cabeza está más derecha y menos inclinada hacia su pecho. Sus párpados están unidos, pero es susceptible a la luz. Continúa tragando líquido amniótico y orina, y recibiendo el alimento de la placenta. Ahora ejercita sus músculos desplazándose con apoyo del líquido amniótico que lo circunda.

La estructura ósea de tu hijo sigue incrementándose. Asimismo, sus músculos continúan evolucionando, y es posible ver a tu bebé moviendo sus brazos y piernas, incluso su cabeza.

Las palmas de sus manos muestran pliegues y sus uñas están moldeadas. Las uñas de sus pies ya casi terminan su desarrollo. La piel de tu hijo está envuelta de un vello fino denominado lanugo, el que botará casi completamente antes del nacimiento. En este periodo puede que tu bebé se chupe el dedo.

La piel de tu hijo es muy delgada y traslúcida, lo que permite ver sus vasos sanguíneos. Además, es extremadamente suave al nacer. Los vellos de su cabeza y sus cejas siguen creciendo, y sus orejas están casi posicionadas, sólo se ven un poco bajas en la cabeza.

Por lo general, se realiza una ecografía entre las semanas 16 y 20, la que puede dilucidar el sexo de tu bebé, dependiendo de la posición en que éste se muestre, pues si está de espaldas o encogido, será imposible saber si es niña o niño.

Algo peculiar es el desarrollo de su sentido del gusto. Todo lo que comas acaba en el líquido amniótico, y los sabores de los alimentos son probados por tu hijo. Según un estudio del Centro Monell de los Sentidos Químicos en Filadelfia, los bebés pueden degustar lo que acabas de comer. Asimismo, si consumes alimentos sanos, tu hijo se inclinará luego por estos sabores.

Tips:

Es primordial que utilices de manera correcta el cinturón de seguridad de tu automóvil, de manera que puedas proteger bien a tu hijo. La correa que va en la parte de la cintura debe estar debajo de tu panza, y tiene que quedar bien ajustada.

Es importante además que continúes con una activa rutina sexual, ya que ello te ayudará a tener un buen estado físico al momento de dar a luz.


 

Enlaces Relacionados

 

Comentarios


Facemamá TV