Aunque no se ha estudiado sistemáticamente, los investigadores especulan que un mayor volumen de sangre en el cuerpo implica que también fluye más sangre hacia los órganos sexuales, permitiendo una intimidad sexual más satisfactoria que te mueve a un estado de disposición constante hacia el sexo debido al aumento del deseo. Se informó también que en las mujeres embarazadas los orgasmos son más poderosos y satisfactorios, provocando una oleada de placer en la vagina y en todo el camino hasta el útero.
Durante el embarazo puedes notar que tus senos también son más sensibles. Para algunas mujeres esto incrementa el placer sexual.
Si buscas la intimidad sexual durante el embarazo, mantén estas cosas en mente:

Trata de optar por otras
posiciones: mientras progresa el
embarazo, es posible que te sientas más cómoda en la parte superior de tu pareja, o si tu pareja te penetra por detrás.

Tómate tu
tiempo: Si se trata de tu primer
bebé, date el tiempo para encontrar la intimidad. Utiliza velas, música, y masajes para establecer el estado de ánimo. Disfruta el tiempo que vives.

Usa un
condón: Si tú y tu pareja tienen una vida sexual activa con otras personas, es fundamental el uso de preservativos, las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) pueden presentar graves riesgos para el
bebé.
Algunas mujeres y sus parejas tienden a tener temor de la intimidad sexual o creen que hacer el amor vigorosamente desencadenará un aborto involuntario o de alguna manera, dañará al feto. De acuerdo con un análisis científico de 59 estudios realizado entre 1950-1996, la relación sexual no representa un riesgo para el feto, siempre y cuando no se contraiga una enfermedad de transmisión sexual. Si tienes un embarazo normal y tu médico no ha indicado lo contrario, hacer el amor no pondrá en riesgo al feto.
Aunque si presentas alguna molestia o sangrado cervical después de hacer el amor puede ser normal, es preferible consultar a tu médico si experimentas este síntoma.