Cómo enfrentar la terquedad de los niños

Niño terco

Un niño terco, es aquel que no acepta órdenes y que siempre hace todo lo que quiere, de no hacerlo, recurrida a distintas formas de chantajes.


Sin duda una de las consultas más frecuentes a los terapeutas y psicólogos, tiene relación con la terquedad de algunos niños, y sobre cómo se debe enfrentar y tratar. Muchos padres pierden la cabeza en el intento pero si se trata a tiempo y con constancia, puede solucionarse.

Datos útiles a considerar

Se debe tener en cuenta primero que todo, que los niños no son tercos desde su nacimiento, por ello, es importante cuestionarse que lo llevo a tomar este tipo de actitud. Hay que considerar que los niños imitan todo lo que ven, por ello es importante ser un modelo a seguir para que no adopten malos hábitos.

Muchas veces son los mismos papás que dan pie para que sus hijos tomen este tipo de comportamiento, ya que no saben decir que no a nada, con tal de no herir sus sentimientos.

Los padres deben tener en consideración, que el amor que sienten por sus hijos no significa un sí a todas las ocurrencias que ellos puedan tener. Es importante de igual manera, estar pendientes del círculo con el que se relacionan a diario, ya que tanto la escuela y los amigos influyen en este comportamiento.

Cómo detectar a un niño terco

Un niño terco, es aquel que no acepta órdenes y que siempre hace todo lo que quiere, de no hacerlo, recurrida a distintas formas de chantajes.

Se pueden ver claramente en ellos que tienen una actitud potencialmente negativa y empeora si se les trata de convencer de lo contrario.

Son niños que actúan impulsivamente, muchas veces con evidentes signos de violencia verbal y física. Ellos siempre buscan que los demás hagan todo los que les puede complacer, y no entienden los motivos de por qué no se pueden hacer ciertas cosas.

Estos niños siempre tiene constantes «pataletas» y no les importa si son en frente de más personas o en la calle. Pueden entre otras cosas, llorar, gritar, golpear y golpearse, tirarse al piso, aguantar la respiración e incluso alejarse de su casa o de sus padres.

Qué hacer con un niño terco

Cuanto antes sea corregida esta actitud, mucho mejor ya que, a mayor edad más complicado es, porque ya llevan mucho tiempo siendo así.

Nadie nace obediente, para esto, los papás se deben encargar de educar correctamente a sus hijos, y siempre tener presente que hacer esto, es símbolo del gran amor que se siente por ellos.

Es bueno que se les explique a los niños por qué no pueden hacer ciertas cosas en un tono amable, aceptando y respondiendo a sus preguntas. Una vez explicados los motivos y contestadas sus preguntas, se debe ser bastante duro y no ceder, ya que eso solo potenciaría su terquedad.

Ahora bien, es totalmente natural que el niño entre los 3 y 4 años se muestre terco a veces, es parte de su crecimiento, ya que es la edad donde se dan cuenta que poseen voluntad propia.

Lo importante es no permitir que este comportamiento se vaya desarrollando más, si se trata a tiempo, más adelante no se tendrán problemas.

Los padres deben tener presente que los niños, saben como pueden manipular, si sus padres son débiles y no soportan dar un no como respuesta a su hijo, solo lo estarían perjudicando para toda su vida. No obstante a pesar, del grado de terquedad que puedan presentar algunos niños, jamás se recomienda utilizar la fuerza o la violencia para corregirlo.

Los niños también tiene derecho a enfadarse y a cuestionarse ciertas cosas, es normal a lo largo de su crecimiento, pero hay que evitar que se transforme en algo natural en su forma de ser.

Es importante que los padres prediquen con el ejemplo, ya que si ven, por ejemplo que dejan de comer algo porque no les gusta, ellos decidirán hacer lo mismo.
También se recomienda felicitar el nuevo comportamiento adoptado, pero no transfórmalo en recompensa castigo, los premios deben ser de vez en cuando y sorpresa.

Es importante que los padres marquen un equilibrio, ya que es importante que los niños desarrollen la fuerza necesaria para velar por sus derechos y resistirse si consideran que atentan contra su integridad.


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