Masajes en la espalda del bebé

Bebé

¡Cuán relajante resultan los masajes en la espalda! ¡Qué bienestar invade después de recibirlo! En su bebé el masaje de espalda producirá los mismos buenos efectos, pruébelo una vez.

Aplique aceite o loción hasta los glúteos del bebé, ya que dicha parte del cuerpo también se incluye en este masaje.

«Alisar papel»

El bebé debe estar tendido sobre el abdomen delante suyo con los piececitos dirigidos hacia usted, pase las manos suavemente por ambos lados de la columna vertebral, desde los glúteos avanzando hasta los hombros. Para lograrlo imagine que quiere alisar un largo trozo de papel. Sus movimientos se irán haciendo paulatinamente más rápidos y la presión de las manos más intensa. Para este ejercicio, las manos deben adaptarse completamente a la espalda del bebé.

«Planchar»

Este movimiento transcurre como en el ejercicio anterior. Colocamos las manos una encima de la otra. La de debajo soporta la carga de la de encima. Imagine que sus manos son una plancha para ropa. Páselas alternativamente por el lado derecho e izquierdo de la columna. Otra vez aplicaremos una presión débil y después la iremos intensificando.

«Círculos»

En este caso describiremos círculos con las manos en cada uno de los lados de la espalda del bebé. Desde la columna vertebral hacia el exterior describa círculos grandes primero y después pequeños. Al mismo tiempo vaya avanzando desde las nalgas hasta los hombros.

Naturalmente, también puede realizar círculos sin cambiar de lugar, como prefiera el niño. Cuanto mayores sean estos círculos más planas deberán estar sus manos sobre la espalda del bebé. Cuando el tamaño de los círculos se vaya reduciendo, levante las palmas de las manos y trabaje con las puntas de los dedos. Con este masaje los tejidos del bebé se relajan y fortalecen al mismo tiempo.

«Mano sobre mano»

Coloque al niño transversalmente ante usted o vaya rodeando la mesa. Coloque una mano en el lado derecho y otra en el lado izquierdo de la espalda: deslice ambas manos transversalmente una contra la otra por encima de la espalda del niño. A la altura de la columna vertebral cruce las manos. Abarque los lados del cuerpo de modo que los dedos toquen la base de sustentación. También en este masaje puede trabajar toda la columna vertebral avanzando hacia arriba. Como siempre, puede empezar suavemente -hasta que note que el niño se siente bien- y después realizarlo de forma más rápida e intensiva. Este movimiento favorece la irrigación sanguínea. Luego repita el ejercicio «Alisar papel».

«El ovillo de lana»

Imagine que quiere comprimir una gran madeja de lana. Exactamente éste será el movimiento de este masaje, que substituye el clásico amasamiento. Coloque una de sus manos debajo de los glúteos del bebé, y con la otra trabaje desde los hombros. Sus 2 manos comprimirán suavemente la piel y el tejido conjuntivo.

«El rastrillo»

Coloque las puntas de los dedos de ambas manos en los hombros del bebé. Mantenga los dedos ligeramente arqueados. Ahora deslice los dedos por la espalda formando ligeras oscilaciones. Parece como si quisiera retirar con el rastrillo la hierba suelta o las hojas secas del césped.

Este rastrillo no debe efectuarse de forma completamente suave. A los bebés les gusta más que los dedos rastrillen con fuerza la espalda. Con el movimiento de oscilación producirá usted al mismo tiempo -según la velocidad- un zarandeamiento. Pero por favor, tenga en cuenta que no debe arañar al bebé con las uñas. Lo mejor es dar el masaje con las uñas cortas. Luego repita el ejercicio «Alisar papel».

Si su bebé al iniciar el masaje no quiere quedarse tranquilo echado sobre el abdomen, no lo masajee. Algunos niños deben acostumbrarse a los contactos en la espalda y al principio reaccionan muy vivamente. Pero en la mayoría de los casos, un cariñoso masaje de espalda es agradecido.

 

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