Radiación y embarazo

¿Qué pasa en las embarazadas que se exponen a un desastre nuclear?, ¿qué consecuencias tienen los bebés que nacen en un lugar así? Aquí podrás resolver tus dudas.

Experto: Laura Börgel, jefa del depto. de Toxicología de la Universidad de Chile

Casos como el desastre nuclear en Japón provocaron algunas consultas en la comunidad de Facemamá.com, de chilenas residentes en el extranjero que no saben cómo reaccionar ante un hecho de tal magnitud. Por esto decidimos conversar con la Doctora Laura Börgel, jefa del departamento de toxicología de la Universidad de Chile, para aclarar todo tipo de inquietudes.

Lo primero que hay que tener en cuenta, es que hay varios tipos de radiación y no todas son igualmente peligrosas. Existen radiaciones ionizantes Beta que no tienen mayor trascendencia ya que ni siquiera atraviesan la ropa, y las radiaciones Gamma que sí son más complicadas y son, precisamente, las que tienen capacidad de producir el sistema de obtención de energía, es decir, son las que se utilizan en las plantas de energía nuclear. No obstante, esto no significa que no sean beneficiosas pues las radiaciones Gamma se utilizan frecuentemente en salud para scanner, radiografías, tratamientos de cáncer y en investigaciones.

Por eso, la doctora Börgel explica que para saber qué tan peligrosa es una radiación es necesario determinar qué tipo de molécula es, cuál es su vida media (el tiempo que demora en disminuir su concentración) y el tiempo de exposición aguda. Éste último ocurre en concentraciones aceptables cuando una persona se toma alguna radiografía donde no le va a ocurrir nada, pero si una mujer está en el primer trimestre de embarazo se expone, ella puede tener una concentración aceptable pero el feto no. Ahí, la radiación frena el ADN de la célula y pueden aparecer malformaciones al estar en momentos donde el bebé recién está desarrollándose.

Ahora bien, respecto a las sobreexposiciones productos de un accidente nuclear –como lo ocurrido en Japón- las personas que están más cerca del lugar del desastre pueden sufrir el síndrome de exposición aguda que se manifiesta 15 días después con quemaduras en la piel, sangramiento, anemia y baja de defensas, ya que se frena la multiplicación de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Estos pacientes, si no son tratados (trasplante de médula ósea) es probable que mueran a causa de infecciones o de sangramiento masivos.

Si una mujer embarazada, durante el primer trimestre, se expone a niveles de radiación, producto de un accidente nuclear, lo más probable es que se frene la multiplicación celular y el embarazo no sea viable explica la doctora Börgel.

Respecto a mujeres embarazadas que están en el segundo o tercer trimestre de gestación y se exponen a la radiación, la doctora añade que es probable que los bebés presenten algún sangramiento durante el embarazo, pero no tendrá mayores consecuencias una vez que el bebé nazca. Ahí, el doctor evaluará la situación y se verá la posibilidad de practicar una transfusión en caso de ser necesario.

Si un bebé nace en un lugar afectado por un accidente nuclear, tendrá efectos similares a los de un adulto pero, al estudiar qué molécula está involucrada, se puede administrar algún medicamento para prevenir daños. Actualmente, en Japón se están administrando pastillas de yodo radiactivo que satura la tiroides y no deja que la radiación te impacte porque no tiene espacio, dejando a las personas protegidas. En palabras de la doctora “en una caja hermética donde la radiación pasa por el lado”.

Al consultar por alimentos o agua irradiada, la doctora indica que el alcance de la radiación también impacta a mamíferos que son parte de la cadena alimenticia, por lo que si se come carne de vacuno irradiada los efectos son absolutamente distintos y tolerables. Ahora bien, si la persona consume diariamente alimentos irradiados puede ocasionar un efecto acumulativo y si, además, es una sustancia de vida media muy larga (demora mucho en disminuir su concentración), en el futuro podría desarrollar alguna enfermedad como cáncer o tumores “todo dependerá de cómo se afectó la información genética de la persona, que es ese código que se irá replicando exactamente igual” agrega.

Para prevenir el impacto de la radiación, la doctora Laura Börgel explica que la Sociedad Civil de países desarrollados tiene un manual en caso de ataques nucleares pero no en caso de accidentes. En él se recomienda no comer verduras por una cierta cantidad de tiempo, consumir alimentos enlatados para asegurarse que no han sido irradiados, cerrar puertas y ventanas, dejar que la nube tóxica pase y permanecer en lugares de la casa que no tengan contacto directo con el exterior como, por ejemplo, un pasillo.

Respecto a cuántos kilómetros a la redonda es seguro evacuar aún no hay certezas, ya que sólo se conoce la zona de exclusión que es donde se produjo el accidente que, día a día ha ido aumentando su perímetro hasta llegar a los 30 kilómetros, pero no se sabe la magnitud de la propagación ni qué proyección tendrá.

Cuando hay accidentes de estas características tenemos que considerar cuánta concentración hay en el foco y cuánto puede ir expandiéndose en el medio ambiente. Las partículas se elevan y se movilizan con los vientos planetarios a las zonas ecuatoriales y luego a las zonas polares. Es muy poco lo que se sabe respecto a cuánto liberaría, se están haciendo cálculos y estimaciones para ver la magnitud de expansión en la atmósfera” señala la doctora.

Por lo mismo, bajo principio precautorio, si hay mujeres embarazadas o que tengan bebés recién nacidos en países vecinos o cercanos a Japón y tienen la posibilidad de dar término a su embarazo o trasladarse con su bebé a países más lejanos, la doctora lo recomienda porque no se sabe a qué concentraciones están siendo expuestos.

A Chile, podrían llegar moléculas radioactivas pero según la especialista “es muy poco probable que una persona se vea afectada, ya que la molécula puede caer en el mar pero se dispersará en grandes volúmenes de líquido sin provocar peligro”.


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