Asma en embarazadas

Todos hemos conocido alguien con dificultades al respirar o que utiliza con frecuencia un inhalador, sobre todo en invierno o en períodos en el que el smog, las condiciones climáticas y el polvo empeoran su salud debido a una serie de factores que inciden en su asma. Ante esto nos preguntamos ¿Qué ocurre con las mujeres embarazadas que padecen esta enfermedad? Para responder ésta y otras preguntas consultamos al Dr. Masami Yamamoto, ginecólogo de la Clínica Alemana para conocer más a fondo acerca de este tema.

Experto: Masami Yamamoto, ginecólogo de la Clínica Alemana

¿Qué es y cómo se identifica el asma en una persona?

El asma es un trastorno inflamatorio de las vías respiratorias que causa ataques de sibilancias (sonido silbante durante la respiración que ocurre cuando el aire fluye a través de las vías respiratorias estrechas) dificultad para respirar, presión en el pecho y tos.

Se identifica en personas que:

  • Tienen mucha tos
  • Retracción o tiraje de la piel entre costillas para respirar
  • Dificultad para respirar
  • Sufren de respiración sibilante

¿Qué factores desencadenan e influyen en el asma?

Son variados y de fácil contacto ya que son elementos que en la rutina diaria podemos encontrar en cualquier lugar; nuestra casa, en el auto, en el parque, etc.

  • Animales (caspa o pelaje de mascotas)
  • Polvo
  • Cambios en el clima (con mayor frecuencia clima frío)
  • Químicos en el aire o en los alimentos
  • Ejercicio
  • Moho
  • Polen
  • Infecciones respiratorias, como el resfriado común
  • Emociones fuertes (estrés)
  • Humo del tabaco

¿Este trastorno provoca algún tipo de repercusión durante el embarazo?

En general, el asma puede presentar crisis durante el embarazo, y una mujer embarazada con crisis a repetición puede tener complicaciones respiratorias severas, incluso hospitalizaciones por insuficiencia respiratoria. Por este motivo, una embarazada debe prevenir y tener controles con su médico broncopulmonar para evitar o disminuir las crisis obstructivas.

¿Cómo dificulta el asma la respiración en una mujer embarazada?

La forma como el asma afecta el embarazo es por un doble mecanismo: el útero gestante ocupa parte de la cavidad, dificultando mecánicamente la excursión del tórax. A su vez, la función ventilatoria (entrada y salida de aire de los pulmones mediante la inspiración y espiración) es mayor en la mujer durante su embarazo que previo a él, por una mayor producción de CO2 lo que dificulta la respiración.

¿En qué consiste el tratamiento contra el asma? ¿Es posible que produzca complicaciones en el embarazo?

A pesar de que el asma es una enfermedad común que afecta a muchas personas, es recomendable contar con prescripción médica para comenzar cualquier tipo de tratamiento. No obstante, los medicamentos más utilizados para enfrentar el asma son, por ejemplo, los corticoides inhalados que previenen los síntomas ayudando a evitar que las vías respiratorias se inflamen y los inhaladores beta-agonistas de acción prolongada que también ayudan a prevenir los síntomas del asma. Según señaló el Dr. Yamamoto, dichos fármacos requieren ser adaptados en el caso de un embarazo de modo de elegir aquellos no dañinos, siendo necesario consultar al médico antes de comenzar a utilizarlos.

Ante esto el doctor Yamamoto señaló además que el uso de corticoides debe ser de preferencia inhalatorio junto con además recomendar evitar su administración oral, salvo en una necesidad decidida en conjunto con el medico broncopulmonar. Su uso por vía oral puede agravar una diabetes, o afectar el crecimiento fetal.

¿El bebé en período de gestación puede presentar dificultades debido al asma que padece su madre?

En general no, salvo que la madre tenga una insuficiencia respiratoria grave.

¿Qué cuidados son recomendable llevar a cabo para controlar el asma estando una mujer embaraza?

Mantener el tratamiento adecuado indicado por su médico con estricto control, evitar la exposición a alérgenos (animales (caspa o pelaje de mascotas) polvo, cambios en el clima (con mayor frecuencia clima frío), químicos en el aire o en los alimentos, ejercicio, moho, polen, infecciones respiratorias, como el resfriado común, emociones fuertes (estrés), humo del tabaco) entre otros.


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