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Fecha del partoFecha de parto

Lo normal es que el parto se adelante o atrase entre dos y tres semanas al día estimado. Esto porque es muy difícil conocer la fecha exacta de embarazo y porque cada bebé es diferente.

Experto: Nelson Burgos, ginecólogo de VidaIntegra

Sólo un cinco por ciento de todos los bebés nace en la fecha de parto exacta que dio el especialista. Los estudios demuestran que hasta un 40 por ciento de los nacimientos son considerados “tardíos”, ya que el 25 por ciento nace en la semana 42 del embarazo, el 12% en la semana 43 y el tres por ciento lo hace en la semana 44.

La fecha exacta de la concepción es algo extremadamente difícil de confirmar, de modo que es muy complejo decir si el bebé es tardío o no. Aunque tengas un ciclo menstrual regular de 28 días, la fecha de ovulación sólo se sabe de manera aproximada.

Además de la imprecisión de la fecha de ovulación, todos los embarazos son diferentes, por lo que no es realista esperar que maduren en el número exacto de días. Como el parto lo iniciaría el bebé, produciendo ciertas hormonas a medida que alcanza madurez total, es lógico que la fecha exacta del parto pueda variar mucho, incluso en embarazos producto de técnicas de fertilización.

Con respecto a los beneficios y desventajas de fijar una fecha de parto, el doctor Nelson Burgos, ginecólogo de VidaIntegra explica que “el definir una fecha de parto no entrega ningún beneficio, ni para el bebé, ni para la madre. Siempre y cuando no exista alguna patología materna o del bebé que indique interrumpir el embarazo, ya sea mediante una inducción de parto (provocar contracciones) o por una cesárea. El único beneficio podría ser de tipo social, ya que conociendo la fecha se puede programar las actividades laborales o personales del padre y quizás de otros integrantes de la familia, pero ante las desventajas de inducir un parto el único beneficio antes nombrado es irrelevante”.

El especialista agrega que “las desventajas de fijar una fecha significa iniciar una inducción con un cuello uterino aún no preparado para un parto, lo que significa un trabajo de parto más prolongado y agotador para la madre, aumentando el riesgo de infección y de mala posición de la cabeza en el canal del parto. Debido a estas desventajas aumenta el riesgo de terminar realizando una cesárea, que en general tiene hasta cinco veces mayor mortalidad de la madre que un parto normal y hasta 12 veces mayores complicaciones en la madre que un parto normal”. Por lo tanto la recomendación es esperar el inicio espontáneo de las contracciones uterinas, siempre y cuando las condiciones tanto del bebé y la madre sean las adecuadas.

Tener en cuenta...

Los médicos se preocupan si el embarazo sigue más allá de la fecha estimada para el parto. Esto es así porque la post madurez y los problemas posibles de la placenta (insuficiencia placentaria) plantean algunos riesgos para la salud del feto. Mientras más está el bebé en el útero, más grande será, lo que a su vez aumentará las posibilidades de que sea un parto difícil. También existe la eventualidad de que la placenta no pueda continuar sosteniendo al feto durante mucho más tiempo.

Antecedentes familiares: ¿tú o tu mamá han tenido embarazos más largos de lo esperado? (que duren 43 ó 44 semanas por ejemplo). Si es así, tu médico estará dispuesto a esperar más de dos semanas sin proponer una inducción del parto, por supuesto supervisando que todo esté en un rango de normalidad. “En Chile, como en muchos otros países, se espera sólo hasta cumplir 42 semanas, ya que la mortalidad a las 43 semanas se dobla y a las 44 semanas se quintuplica, explica el especialista de VidaIntegra.

Desproporción pélvica: el parto puede retrasarse si la cabeza del bebé es demasiado grande para pasar por la pelvis, desproporción que puede impedir que su cabeza se encaje correctamente. Si es así, puede ser que te practiquen una cesárea. Aunque este factor puede prolongar un embarazo, no está dentro de los factores de embarazo prolongado más de la semana 42.

Un bebé tardío corre peligro de ser post maduro. En este caso habrá perdido grasa en todo el cuerpo, sobre todo en el estómago. La piel se le pondrá roja y arrugada como si fuera demasiado grande para él, y puede empezar a pelarse. La post madurez no sólo depende del estado del bebé, sino también de la placenta, por lo que es difícil predecir cuáles son los fetos que corren peligro.

Un bebé post maduro tiende a ser mayor que la media, lo que puede derivar en un parto más largo y difícil. Además, los huesos del cráneo tienden a ser más duros, lo que hace más traumático el descenso por el canal del nacimiento, tanto para él como para ti. También hay un aumento de riesgo de que nazca muerto; el que se duplica en la semana 43 y se triplica en la semana 44 de embarazo.

La placenta

Al final del embarazo, la placenta tiene la medida de un plato, y mide unos 2 centímetros y medio de grosor.

Cuenta con reservas sustanciales, se adapta con facilidad a las heridas, repara los daños causados por la isquemia (falta de oxígeno), y no envejece. La idea ampliamente aceptada de que la placenta envejece durante el embarazo se debe a una mala interpretación del aspecto de diferentes partes de la placenta a lo largo del embarazo.

Se producen cambios en las vellosidades que la rodean durante el embarazo, y a la semana 36 puede haber depósitos de calcio dentro de las paredes de los vasos sanguíneos pequeños y un depósito de proteína puede aparecer en la superficie de muchas de las vellosidades. Ambos cambios pueden limitar el flujo de nutrientes y desechos de la placenta, pero esto se equilibra con el hecho de que los vasos sanguíneos fetales y las vellosidades están muy juntas, lo que facilita el intercambio de nutrientes.

Riesgos: si el parto no empieza en el momento debido (esto varía de un embarazo a otro, pero normalmente se considera que es dos semanas antes o después de la fecha estimada del parto) la placenta puede entonces empezar a ser relativamente ineficaz. Esto sucede lentamente y en la semana 42 debería ser capaz aún de suministrar al bebé los nutrientes suficientes para sus necesidades.

Podría haber problemas cuando la placenta sea incapaz de alimentar y sostener al feto correctamente, lo que se denomina insuficiencia placentaria y se puede ver reflejado especialmente en la disminución del líquido amniótico y como consecuencia producir compresión del cordón umbilical y asfixia del bebé. En esas circunstancias te recomendarán inducir el parto.

Cuando el bebé no quiere nacer...

Si has superado la fecha estimada de parto, la matrona supervisará continuamente al feto mediante una serie de métodos:

Registro del movimiento fetal: la señal más precisa de que el feto está bien es que sientas sus movimientos regulares. Como todas las madres y todos los fetos son diferentes, la cantidad de movimiento que es normal difiere de un embarazo a otro. Sólo tú puedes juzgar si el feto está actuando con normalidad, incluso pueden pedirte que registres su actividad usando un gráfico de movimientos, que consiste en contar el número de movimientos durante una hora, si éstos son mayores de 7 está bien, si son menores se debe avisar a la matrona o médico.

Motorización fetal: puede utilizarse para controlar el latido del corazón del feto ya que se obtiene un registro continuo de los mismos, ya sea sónico o gráfico. Si los latidos cardiacos son satisfactorios, no es probable que necesites otras pruebas o que te induzcan el parto.

Ecografía: lo más probable es que te hagan una ecografía para estimar el peso del bebé y evaluar el volumen del líquido amniótico, sus movimientos bruscos y suaves, a lo que se da un puntaje que determina el bienestar del bebé. Si es peligrosamente bajo, los médicos pueden aconsejar una inducción.

 

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