Sólo un cinco por ciento de todos los bebé que nacen en el momento estimado para que lleguen al mundo. La fecha del parto es sólo una medida estadística y los estudios demuestran que hasta un 40 por ciento de los bebé que son “tardíos” llegan de las siguientes maneras: el 25 por ciento de los bebé nacen en la semana 42 del embarazo, el doce por ciento en la semana 43 y el tres por ciento de los bebé nace en la semana 44 del embarazo.
La fecha exacta de la concepción es algo extremadamente difícil de confirmar, de modo que es difícil decir si el bebé es tardío o no. Aunque tenga un ciclo menstrual regular de 28 días, la fecha de ovulación sólo se sabe aproximadamente.
Además de la imprecisión de la fecha de ovulación, todos los bebé son diferentes y por lo tanto, no es realista esperar que todos maduren en el número exacto de días. Como el parto lo inicia el bebé produciendo ciertas hormonas a medida que alcanza madurez total, es lógico que la fecha exacta del parto puede variar mucho, incluso en embarazos producto de técnicas de fertilización.
Tener en cuenta...
Los médicos se preocupan si el embarazo sigue más allá de la fecha estimada para el parto. Esto es así porque la posmadurez y los problemas posibles de la placenta (insuficiencia placentaria) plantean algunos riesgos para la salud del feto. Mientras más está el bebé en el útero, más grande será, lo que a su vez aumentará las posibilidades de que sea un parto difícil.
Además existe la posibilidad de que la placenta no pueda continuar sosteniendo al feto durante mucho más tiempo.
Antecedentes familiares: ¿usted o su madre han tenido embarazos más largos de lo esperado? (que duren 43 ó 44 semanas por ejemplo). Si es así su médico estará más dispuesto a esperar más de dos semanas de retraso sin proponer que le provoquen el parto, aunque le supervisarán constantemente por si aparecen problemas.
Desproporción pélvica: el parto puede retrasarse si la cabeza del bebé es demasiado grande para pasar por la pelvis. Esta desproporción puede impedir que la cabeza del bebé se encaje. Si es así puede ser que le practiquen una cesárea.
Un bebé tardío corre peligro de ser posmaduro, de ser así habrá perdido grasa en todo el cuerpo, sobre todo en el estómago. La piel se le pondrá roja y arrugada como si fuera demasiado grande para él, y puede empezar a pelarse. La posmadurez no sólo depende del estado del bebé, sino de la placenta. Es difícil predecir cuáles son los fetos que corren peligros.
Un bebé posmaduro tiende a ser mayor que la media lo que puede hacer más largo y difícil el parto. Además los huesos del cráneo tienden a ser más duros, lo que hace el descenso por el canal del nacimiento más traumático, tanto para él como para ti y también hay un aumento de riesgo de que nazca muerto; este riesgo se duplica en la semana 43 y se triplica en la semana 44 de embarazo. Otro peligro es que un útero que sea lento para empezar el parto también puede ser relativamente insuficiente durante el propio parto.
La placenta
Al final del embarazo, la placenta tiene la medida de un plato, y mide unos 2,5 cm. de grosor.
La placenta tiene reservas sustanciales, se adapta con facilidad a las heridas, repara los daños causados por la isquemia (falta de oxígeno), y no envejece. La idea ampliamente aceptada de que la placenta envejece durante el embarazo se debe a una mala interpretación del aspecto de diferentes partes de la placenta a lo largo del embarazo.
Se producen cambios en las vellosidades que rodean la placenta durante el embarazo, y a la semana 36 puede haber depósitos de calcio dentro de las paredes de los vasos sanguíneos pequeños, y un depósito de proteína puede aparecer en la superficie de muchas de las vellosidades. Ambos cambios pueden limitar el flujo de nutrientes y desechos de la placenta, pero esto se equilibra con el hecho de que los vasos sanguíneos fetales y las vellosidades están muy juntas, lo que facilita el intercambio de nutrientes.
Riesgos: si el parto no empieza en el momento debido (esto varía de un embarazo a otro, pero normalmente se considera que es dos semanas antes o después de la fecha estimada del parto). La placenta puede entonces empezar a ser relativamente ineficaz. Esto sucede lentamente y a la semana 42 la placenta debería ser capaz de suministrar al bebé los nutrientes suficientes para sus necesidades.
Podría haber problemas cuando la placenta sea incapaz de alimentar y sostener al feto correctamente. Esto se denomina insuficiencia placentaria y en esas circunstancias le recomendarán que se le provoque el parto.
Cuando el bebé no quiere nacer...
Si ha superado su fecha estimada de parto, la matrona supervisará continuamente al feto mediante una serie de métodos.
Registro del movimiento fetal: La señal más precisa de que el feto está bien es que usted sienta sus movimientos regulares. Como todas las madres y todos los fetos son diferentes, la cantidad de movimiento que es normal difiere de un embarazo a otro. Usted es quien mejor puede juzgar, si el feto está actuando con normalidad y pueden pedirle que supervise su actividad usando un gráfico de patadas.
Motorización fetal: esto puede utilizarse para controlar el latido del corazón del feto, porque se obtiene un registro continuo de los mismos, ya sea sónico o gráfico. Si los latidos cardiacos son satisfactorios, no es probable que necesite otras pruebas o que le provoquen el parto.
Ecografía: Probablemente le harán una ecografía para evaluar el volumen del líquido amniótico. Si es peligrosamente bajo, los médicos pueden aconsejar que se le provoque el parto.