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Llanto del bebé Llanto del bebé

Aunque muchas veces los padres no saben qué hacer cuando su hijo llora, es la forma que los lactantes tienen de dejar fluir sus sentimientos. Esto se da por diversos factores.

El llanto del bebé es la manera natural que tienen de soltar sus emociones, en ocasiones por hambre, dolor o para descargarse de alguna experiencia estresante. Sin embargo, cuando este llanto se vuelve excesivo, es importante buscar las causas y la solución.

Es preciso saber que la mayoría de las veces, esta queja del pequeño responde a situaciones específicas. Los padres con el tiempo se darán cuenta de esto y podrán satisfacer las necesidades del bebé, y de paso, terminar más rápido con su llanto.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos los bebé son iguales y que hay unos más llorones que otros. Pero lo común es que a medida que crezcan abandonen esta forma de expresión por el lenguaje.

Es importante que, sobre todo a primera edad, los padres respondan al llanto de su hijo, pues es la única manera que hasta ahora tiene para comunicarse. Por eso, no es bueno dejarlo llorando sin respuesta, ya que además de sentirse rechazado, el bebé hará más ruido para conseguir la atención que necesita.

Pasados los seis meses, el pequeño ya tiene algunos patrones de comportamiento determinados y empieza a mostrar su propia personalidad.

El lactante experimenta nuevas necesidades, más emociones, un comportamiento social y muestra su disgusto o sus preferencias. Pero pese a esto, el llanto continúa siendo su principal herramienta comunicativa.

Entonces, debemos esforzarnos por entender lo que necesita, pues algo nos quiere decir y por lo general, es algo muy sencillo:

  • Hambre:Los bebés tienen un reloj biológico que funciona perfectamente, por eso si durmió durante un par de horas y comienza a llorar, es muy probable que sea el momento de comer.
  • Frío o calor: A menudo se trata más de calor que de frío. Comprueba en la nuca su temperatura y, si parece caliente, sácale algo de ropa.
  • Incomodidad: Un pañal mojado puede disgustarlo, por eso es importante realizar la muda con frecuencia.
  • Dolor: Los más frecuentes son los intestinales, debido a gases o estreñimiento. Pero no es todo, también puede deberse a un dolor de oídos, una enfermedad, entre otras razones. Aquí es necesario ponerse en contacto con el pediatra si es que resulta muy difícil calmar al bebé.
  • Tensión: Muchos bebés lloran un rato cada tarde para desahogarse de las tensiones y molestias acumuladas durante el día.
  • Una situación particular: El bebé también se molesta por cosas que lo afectan y que no le gustan, por ejemplo, una luz muy fuerte, un ruido inesperado, que le mojen la cara y más. Aquí los papás deben aprender a distinguir las cosas que le incomodan a su hijo, que no necesariamente les disgustan a los otros bebés. Es muy importante siempre tratarlo con seguridad y cariño, sobre todo cuando se realice una acción que le pueda desagradar.
  • Cansancio: Se puede llegar a quejar mucho si se siente fatigado, entonces es bueno que duerma, lo que no siempre es algo fácil de conseguir, por esto es recomendable crear una rutina de sueño para el bebé (ver sección Sueño).
  • Soledad y aburrimiento: Mientras más crece, más pasa despierto y por lo tanto más tiempo posee. Puede tener todas sus necesidades físicas cubiertas, pero sigue llorando, entonces es muy probable que esté reclamando compañía. Una buena solución sería tomarlo en brazos, hablarle afectuosamente, jugar con él un momento o simplemente, permanecer en la misma habitación para que pueda escuchar las voces y ver a sus parientes.
  • Exceso de estímulo: Se puede sentir sobreexcitado por las visitas, la alegría familiar o el deseo de estimular su desarrollo.
  • Ruido: Los ruidos domésticos como la aspiradora o la radio, o los de la calle son a veces muy intensos y molestos. Los sonidos bruscos, como una bocina o el teléfono, pueden asustarlo y desencadenar el llanto.

¿Y si no deja de llorar?

Es posible que entre la tercera semana y los tres meses el pequeño tenga largas jornadas de llanto que pueden durar un par de horas. Una alternativa para calmarlo es ponerlo de guatita sobre su manta en las piernas de la mamá o el papá, afirmarle la cabecita y darle un masaje en la espalda.

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