¿Qué hacer frente a un accidente por inmersión?

Qué hacer frente a un accidente por inmersión

Nos encanta ver a los niños disfrutar de sus vacaciones y a ellos les encantan las piscinas, sin embargo, debemos tomar en cuenta los riesgos que pueden correr nuestros pequeños en cualquier descuido, para ello, la médico gestor de calidad de Help, Katherin Falck nos da algunas recomendaciones sobre qué hacer frente a un accidente por inmersión.

La Dra. Falck señala que los niños se ahogan en silencio:“debido a la sumersión inicial se produce una pequeña aspiración de agua a los pulmones, lo que genera un reflejo protector que cierra la vía aérea (laringoespasmo). Si el período de sumersión se prolonga hay una gran disminución del oxigeno en los órganos (hipoxia), especialmente en el cerebro. A raíz de la misma hipoxia, finalmente el laringoespasmo protector cede y se produce entrada de agua a los pulmones”.

¿Enseñar a nadar?

La especialista explica que los más pequeños en general sólo tienen la capacidad motora para aprender a nadar desde los 4 años en adelante, por lo que cualquier curso de natación antes de esa edad debiera ser más bien de familiarización con el ambiente acuático. “Aunque su hijo sepa nadar, no debería estar solo en una piscina. Las asfixias por inmersión también se producen en niños que saben nadar, fundamentalmente por accidentes que implican pérdida de conciencia dentro del agua”, indica la Dra. Falck.

Qué hacer frente a un accidente por inmersión

La especialista de Help explica que frente a un caso de asfixia por inmersión lo más importante es la administración inmediata de RCP. Los pasos a seguir son los siguientes:

  • Retire a la persona del agua.
  • Si no responde a estímulos, no respira o lo hace con dificultad, comience a la brevedad maniobras de reanimación cardiopulmonar básica. Mientras pide ayuda llamando a un servicio de rescate médico.
  • Coloque al paciente sobre una superficie dura como el suelo.
  • Inicie compresiones torácicas enérgicas y rápidas en el centro del pecho, con frecuencia de por lo menos 100 por minuto.
  • Solo si se siente capacitado o tiene conocimientos intente despejar la vía aérea mediante una maniobra de inclinación de cabeza y elevación de mentón, para luego administrar 2 ventilaciones boca-boca en adultos y boca-boca nariz en niños pequeños.
  • Si va a administrar ventilaciones debe seguir una secuencia que parte siempre por 30 compresiones torácicas, luego 2 ventilaciones para rápidamente volver a realizar 30 compresiones, seguidas de 2 ventilaciones y así hasta que el paciente recupere el conocimiento o llegue personal calificado a relevarnos.
  • Si no sabe o tiene reparos con realizar respiración boca a boca, concéntrese sólo en realizar las compresiones torácicas. Esto por sí solo ya es de gran ayuda para el paciente, recuerde que deben ser por lo menos 100 por minuto y enérgicas.
  • Es muy importante nunca dejar solo al niño ni hacer maniobras para extraer agua de los pulmones ya que éstas sólo demoran la reanimación.
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