Masajes para bebés y lograr su relajación

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Relajar al bebé con un buen masaje : muchos padres los hacen para establecer un mayor contacto, relajarlos, aliviar los cólicos o simplemente aprovechar los múltiples beneficios que tiene para todos, la maravillosa práctica de hacer masajes a los bebés.


¿Cuándo comenzar?

Se recomienda esperar a que el bebé cumpla su primer mes de vida para comenzar con los masajes, y una vez hayamos instaurado esta rutina, mantenerla a lo largo del tiempo sin importar la edad que vayan cumpliendo nuestros hijos, pues el masaje es una excelente forma de estrechar vínculos y aliviar tensiones.

Lo que se debe tener en cuenta antes de empezar

Antes de comenzar debemos asegurarnos de que tanto el bebé, como la persona que va a dar el masaje, se encuentran cómodos.
Para ello debemos cuidar el entorno, comprobando que la temperatura de la habitación sea la correcta (recordemos que el bebé estará desnudo) y la iluminación sea suave.

La Asociación Española de Masaje Infantil recomienda utilizar un aceite preferentemente orgánico, vegetal (por ejemplo, el de almendras) y sin perfume, sobre todo los primeros meses, con el fin de establecer el vínculo afectivo a través del olfato.
Se insta a utilizar aceite en lugar de crema para que las manos resbalen mejor por el cuerpo, y la consistencia no sea tan espesa. Así mismo, no es recomendable dar el masaje sin utilizar ningún producto, puesto que la fricción de las manos directamente sobre la piel del bebé podría molestarle e irritarle.

Extremidades inferiores

Lo primero que vamos a masajear son sus extremidades inferiores, primero una y después la otra, tomándonos nuestro tiempo con cada una de ellas: sujetamos la pierna por la parte superior del muslo, rodeándola con una de nuestras manos colocada en forma de C, ejerciendo una suave presión, la deslizaremos en un movimiento suave y lento hasta el tobillo, como si estuviéramos ordeñando, una mano detrás de la otra, repetiremos este movimiento descente varias veces, siempre de arriba a abajo.

Luego pasaremos a dar un masaje en la planta del pie, utilizando nuestro dedo pulgar desde el tobillo hasta los dedos. Si el bebé es muy pequeño, notaremos que sus deditos se encogen y se estiran con la presión del masaje: es un acto reflejo completamente normal .
Masajearemos sus dedos, desde el meñique hasta el dedo gordito, haciendo una suave torsión desde la parte inferior del dedo hasta la yema.

A continuación masajearemos el empeine, en un movimiento ascendente similar al que hemos aplicado al masajear la planta. Vamos a utilizar nuestro dedo pulgar, ejerciendo una suave presión desde la parte inferior hasta el inicio de los dedos.

Continuaremos el masaje de la pierna con el mismo movimiento con el que hemos comenzado pero en sentido ascendente, es decir colocando nuestra mano en forma de C, abarcaremos la pierna del bebé desde el tobillo hasta la ingle; una mano detrás de la otra, como si estuviéramos ordeñando.

Nuestro masaje terminará sujetando su pierna con nuestras manos por la zona del muslo, y haciendo movimientos rotarios y enérgicos, como si estuviéramos relajando la musculatura.

Extremidades superiores

Con los brazos vamos a proceder de la misma manera que hemos hecho con las piernas. Cuando los movimientos sean descendentes, partiremos desde la axila hasta la muñeca, y viceversa para movimientos ascendentes.

Abdomen

El masaje en el abdomen debe ser suave, poniendo nuestras manos en posición horizontal y descendiendo una, y luego otra, desde lo alto de la cavidad abdominal hasta debajo del ombligo. Repetimos varias veces el movimiento.

Pecho

De la misma forma que hemos procedido con el abdomen, lo haremos con el pecho, colocando nuestras manos enfrentadas en posición vertical en el centro del tórax, y deslizándolas suavemente hacia los lados.

Espalda

El masaje de la espalda será igual que el que hemos realizado en el abdomen, y al colocarle boca abajo le estaremos ayudando a fortalecer la musculatura de su cuello.

A modo de conclusión:

Un buen masaje al bebé, refuerza los lazos familiares, ya que ellos se sienten muy atendidos, regaloneados y observados. Por otro lado, aumentan los niveles de hormonas de la felicidad (Serotonina que regula el estado del ánimo, el apetito y el sueño). Además un buen masaje al bebé lo ayudará a tener una sensación de bienestar y satisfacción.


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