Terror Nocturno: Tranquilos, no es una pesadilla.

niño en la cama con miedo

El terror nocturno se produce de forma más frecuente en niños y se trata de un trastorno del sueño similar a una pesadilla, pero que se diferencia por ser más más exagerada y prolongada. Para tranquilidad de los padres, no es indicador de ninguna patología.

A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM y se pueden describir como una reacción súbita de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra. Son más comunes en los niños entre 3 y 7 años de edad y mucho menos recurrentes después de esta etapa. Se pueden presentar en adultos, especialmente cuando hay tensión emocional o consumo de alcohol.

María Loreto Peña, neuróloga infantil de Clínica Avansalud, señala que este trastorno se presenta mayoritariamente en niños con antecedentes familiares del mismo problema o sonambulismo y explica que durante el episodio, a menudo los pequeños gritan y están muy asustados y confundidos. “Golpean violentamente a su alrededor y con frecuencia no están conscientes de su entorno. Durante estos episodios, es probable que el niño sude, respire muy rápido, se acelere la frecuencia cardiaca y se dilaten las pupilas. Este lapso puede durar entre 10 a 20 minutos y el niño se vuelve a dormir plácidamente”.

La especialista agrega que la mayoría de los niños no son capaces de explicar lo que sucedió a la mañana siguiente, ya que no conservan recuerdos.

¿Qué deben hacer los padres?

Según la neuróloga infantil, lo más recomendable es que los padres no interfieran durante un terror nocturno. “Es normal que intenten confortar al niño, sin embargo, esto puede provocar el efecto contrario al deseado y hacer que se muestre más agitado. La mejor forma de reaccionar, es esperar pacientemente a que pase y asegurarse de que el niño no se haga daño al agitarse”, puntualiza.

El terror nocturno no es sinónimo de otras enfermedades médicas, por lo que los padres deben permanecer tranquilos y no angustiarse por no poder consolar a sus niños, ya que ellos no están sufriendo ni estarán agotados al día siguiente.

¿Qué se debe controlar para evitar los terrores nocturnos?

  • Sueño insuficiente
  • Horarios de sueño irregulares
  • Estrés
  • Cansancio extremo
  • Otros trastornos del sueño, como el síndrome de apnea/hipopnea.
  • Fiebre u otra enfermedad
  • Ciertos fármacos
  • Dormir con la vejiga llena
  • Dormir lejos del entorno rutinario.

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