Rabietas: ¿cómo desactivarlas?

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Hay una edad en que las rabietas abundan. Si ésa es la etapa en que está tu hijo, quizás añores un control remoto que pueda pausarlas o dejarlas en silencio. ¿Te cambiaría la vida, cierto?

Pero la realidad es que las rabietas o pataletas son el recurso que tienen los niños para expresar su molestia por algo, al no ser capaces de controlar sus emociones. Para ayudarte, te contaremos 3 estrategias que puedes aplicar para conservar la paz en tu hogar y no pasar bochornos en público.

  1. No te pongas a su altura

Si le respondes a su rabieta con una rabieta más grande, no resolverás nada. Como el niño no sabe manejar sus frustraciones, podrías añadirle más sentimientos negativos a su pequeña mente.

Tú eres la adulta, así que respira profundamente, cuenta hasta 10 y trata de identificar lo que está detrás de la pataleta: qué es lo que el niño quiere expresar y no sabe cómo.

  1. Sé perspicaz y mira más allá

El objetivo es encontrar el porqué de la rabieta. Puede deberse al hambre, un dolor que lo moleste o algo que le desagrada. Una vez que sepas la causa, te será más fácil elaborar un plan para prevenir berrinches futuros.

  1. No pierdas la cabeza

A veces el niño llorará simplemente por capricho, y es en esos momentos en los que debes controlarte y no perder los estribos. Realmente es frustrante que el niño llore sin parar frente a ti, pero la idea es que entienda que así no se consiguen las cosas.

Por otro lado, si te das cuenta de que algo no va bien con él, debes acudir al médico. Siempre es mejor prevenir. Si se diagnostica que está todo sin problemas, entonces podrás enfocarte en estabilizarlo y explicarle que no puede recurrir a la manipulación para obtener lo que desea.

Es importante que trabajes tus emociones antes de retarlo o gritarle. No olvides que los niños son esponjitas y, si te ve perder el control ante un problema, pensará que así se debe proceder cuando algo lo perturba.

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