Mastitis, cuando duele amamantar

Pezones planos e invertidos

La mamá necesita lavarse muy bien las manos antes y después de amamantar; pues es una manera básica de evitar las temidas infecciones.

Cuando este proceso de amamantamiento se caracteriza por ser doloroso, tanto la mamá como el bebé pueden experimentar frustración. Y es que hay dolores en el pezón que asustan, porque están acompañados de grietas –en ocasiones- e inflamación; incluso, a veces, puede tratarse de un pezón sano. A eso se suma que no mejoran, cuando la mamá se ubica en una posición que resulte óptima para la boca del lactante.

Causas de la mastitis

Es normal que en la leche materna hallan distintas bacterias. De hecho, viven en armonía, las unas con las otras. El problema empieza cuando una se produce en forma excesiva, afectando la flora ya existente.

Si esto tiene lugar, entonces hay infección. La que se manifiesta a través de una sensación de quemazón en el pecho, dolor intenso, especie de pinchazos. También puede ser más grave, manifestándose a través de fiebre muy alta y una zona que está roja, además de caliente y dolorosa en el pezón.

Los dos casos son dos claras manifestaciones de mastitis, no obstante es la primera, la que tiende a crear más confusión.

Consejos para aliviar el dolor en el período lactante

  • Uso de discos aireadores. Si la mamá usa alguna pomada antibiótica, debe preocuparse de que permanezca más tiempo en la piel del pezón. De este modo, podrá también evitar el roce y arrancarse las costras cuando retire estos absorbentes.
  • Es posible encontrar discos protectores de hidrogel en farmacias, también.
  • Compresión del pecho. A través de esta técnica, la mamá logrará que el bebé consuma mayor cantidad de leche en un menor tiempo.
  • Uso de una pezonera de un tamaño adecuado puede ayudar a la mamá con pezón plano o corto. Esto se explica, porque se extiende el pezón y evita el roce, justo en la zona en donde se une el paladar duro con el blando, haciendo posible una succión más eficaz por parte del niño.

Alternativas de tratamiento

En el caso de una infección, la mamá debe evitar utilizar la propia leche como cura para sus pezones, puesto que podría ser contraproducente.

La mamá necesita lavarse muy bien las manos antes y después de amamantar; pues es una manera básica de evitar las temidas infecciones.

El consumo de vitamina C puede ayudar a fortalecer las defensas de tejidos y mucosas.

Una vez que la mamá se someta a los exámenes de rigor, el médico será quien indique el tratamiento que debe seguir, así como el tiempo y el modo de aplicación.

Es posible tratar la mastitis con antibióticos y no es necesario que la mamá deje de amamantar. Así también, el consumo de probióticos, como es el caso de lactobacilos –si se trata de infecciones leves- es otra alternativa. La administración de éstos, corresponde a tres veces al día. La mamá debe tener en cuenta, por supuesto, que su funcionamiento será más lento en comparación a los antibióticos.

Así, entonces, los efectos de éstos, pueden ser percibidos, luego de unas dos semanas de tratamiento.

La alternativa natural

Finalmente, existe otra alternativa para la mastitis y corresponde al extracto de semilla de pomelo. Este extracto es contenido en cápsulas y se encuentra a la venta en farmacias, como también, en herbolarios.

Por cierto que este tratamiento presenta algunas limitaciones. Y éstas son que no hay pruebas científicas publicadas sobre su eficacia. Al parecer, sólo sirve en el caso de infecciones leves o moderadas; además, a largo plazo; es decir, cuando ya se llevan más de dos semanas de tratamiento.

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