Las manos de los niños entre los 0 y los 24 meses

mano bebé

Las huellas dactilares del pequeño tendrán lugar ya entre el tercer y quinto mes de embarazo. Éstas son únicas y permanecen iguales, por siempre.


A medida que el niño va desarrollándose sus manos también van sufriendo cambios importantes. Se debe, principalmente, a que mediante ellas, el niño juguetea, para entender que forman parte íntegra de su cuerpo.

La evolución en el comportamiento de sus manos

Cuando el niño ha llegado recién al mundo, no logra realizar movimientos que sean precisos con sus manos.

Lo que en realidad pueden hacer es bastante poco, además del reflejo producto de la prensión palmar.

Sin embargo, en un plazo breve, el niño podrá ser capaz de tomar y soltar cosas que le generen atención.

Luego, alcanzará objetos, para poder llevárselos a la boca, con motivo de explorarlos.

Posteriormente, podrá llevar a cabo movimientos de mayor complejidad y así, empezará a mover sus manos para usarlas con un fin determinado y de manera graciosa.

Las huellas dactilares del pequeño tendrán lugar ya entre el tercer y quinto mes de embarazo. Éstas son únicas y permanecen iguales, por siempre.

Las manos del niño en su primer año de vida

Durante las primeras semanas de vida, el niño se caracterizará por mantener sus manos cerradas durante la mayor parte del tiempo. Luego, en la sexta semana, ya intenta tirar de una mano, haciendo uso de la otra.

En la octava semana, el niño pequeño intentará abrir y cerrar los dedos.

Con doce semanas, el niño ya tiene un mayor control de los movimientos y se lanzará a golpear cualquier objeto que encuentre cerca. Puede jugar más con ellas, a través de la exploración y también investigando su funcionamiento.

Llegando a la semana quince, el niño intentará alcanzar objetos con las dos manos. Los movimientos, aún resultan torpes, imprecisos; debido a que utiliza toda la mano, en vez de utilizar los dedos nada más.

Cumplidas las veinte semanas, la prensión palmar es aún mayor y por lo mismo, se caracteriza por permitir mayor eficiencia.

Quiere alcanzar objetos y por sobre todo, llevárselos a su boca, para investigarlos y explorarlos con sus labios y lengua.

Cerca de los siete meses, los movimientos de las manos ya han adquirido un gran nivel de precisión. Por esta razón, el niño ya podrá, entre otras cosas, empezar a jugar con bloques.

Además, ya tiene la capacidad de tomar objetos, moverlos en una dirección a otra y soltarlos cuando así se le plazca.

Con ocho meses, ya puede extender la mano, para intentar obtener alimento por su cuenta.

Y cuando le dan de beber, es capaz de tomar la mamadera con ambas manos y mantenerlo de esa manera, aunque no siempre le resulta. Ya, a contar de los nueve meses, su destreza experimenta un progreso asombroso.

En esta etapa, el niño ha podido descubrir la diversión que le brinda el dar palmas. También, durante esta fase, mostrará el primer signo de querer mover un solo dedo. Por lo general, apuntando con el dedo índice.

Pasados los diez meses, el pequeño empieza a utilizar los dedos en forma separada.

Resulta importante que use el pulgar y el índice para tomar y sostener objetos pequeños, en forma precisa y realizando un movimiento de pinza.

Las manos entre los 12 y 24 meses

Cumplidos los doce meses, el niño ya puede hojear un libro, tomar objetos firmemente, usar dedos, apilar los juguetes y lanzarlos, además de alimentarse con cuchara.
Llegando a los veinticuatro meses todas estas capacidades se perfeccionan, y demuestra cada semana un control más preciso.


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