La participación del papá en los primeros días del bebé es fundamental, así como en todas las etapas de la vida del hijo. Culturalmente, este rol se ha relacionado con el trabajo fuera de la casa y alejado de la familia. Actualmente, esto ha ido cambiando porque los roles son compartidos, muchas mujeres trabajan de igual forma que los hombres lo que les da la oportunidad a los padres de participar en la crianza de sus hijos.
El hecho que los padres tengan una mayor participación en la familia es muy beneficiosos para los hijos. Si participas activamente en el trabajo de parto, te estarás involucrando desde el prinicipio en la relación debido a que esos momentos de intimidad que vivirán ambos padres junto al recién nacido, es la primera oportunidad que tendrán para verse como familia.
Según los sicólogos, al cortar el cordón umbilical, el padre participa simbólicamente en la llegada del bebé al mundo y ayuda a separarlo de la madre. Cada persona da a este gesto un valor distinto, pero no menos importante.
Tener cerca al papá ayuda al desarrollo de la autoestima del bebé. Además, para las mujeres la presencia del hombre es muy importante, en especial, cuando sufren de depresión posparto porque es el apoyo de la madre y también, para estar atento ante cualquier irregularidad que observe.
Debes interactuar con tu hijo. No reprimas ciertos gestos o actitudes por el simple hecho de que esté presente el personal médico. Al igual que la madre, a veces el padre desea sentir a su hijo por primera vez. Los primeros gestos hacia el bebé, ese primer contacto, sea como sea, a menudo responden a una necesidad muy íntima. Y no afectan sólo al bebé, sino que pueden ser esenciales para los dos.
Sin embargo, en ocasiones uno no se atreve, por miedo a molestar o a parecer algo torpe. Pero no existe una forma “reglamentaria” de sostener al bebé. Si sientes la necesidad de tenerlo en brazos, pregunta cómo hacerlo sin miedo. No dudes en pedirlo, ya que la matrona no irá a ofrecérselo a un padre que parece mantenerse al margen.
Por otro lado, tal vez en un primer momento no desees tener contacto con el niño, porque es demasiado pronto o porque ves con cierta aprehensión a ese bebé cubierto de un líquido blancuzco y húmedo del cuerpo de la madre. En este caso, tú decides.
Para que puedas compartir más con el bebé, puedes programar tus vacaciones luego de hacer uso de tus cinco días legales de permiso que tienes por el nacimiento de tu hijo. De esta forma, serás un gran apoyo para la cansada madre (pueden turnarse para atender al bebé por las noches), y será más fácil para ti aprender a atender las necesidades del bebé desde el principio.
La ayuda del padre no se limita sólo a atender al bebé sino también, sirve para atender a las visitas que llegarán a casa, darse apoyo emocional cuando se está intentando calmar al bebé e inclusive estrechar su propia relación de pareja al compartir momentos tan importantes e íntimos como atender a su hijo, solucionar los problemas del bebé o simplemente conversando acerca de las anécdotas vividas en estos días tan intensos.
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