Partos especiales: ¿Qué hacer si surgen complicaciones?
En la mayoría de los casos, el parto es un proceso normal, pero hay veces en que ocurren complicaciones de las que debes tener conocimiento para que las puedas distinguir.
La mayoría de los partos sigue un curso normal aunque a veces puede haber
complicaciones que requieren de realizar un
parto especial. Con buenos cuidados prenatales gran parte de las potenciales dificultades serán detectadas con antelación para tener el tratamiento adecuado.
En algunas ocasiones es durante la
primera etapa del parto cuando el problema se hace evidente.
Causas de obstrucción fetal
Las causas más comunes de obstrucción fetal son las siguientes:
- El niño es demasiado grande.
- El niño adopta la posición transversal u oblicua.
- El feto adopta la posición posterior
- El feto viene con presentación de nalgas, cara o frente.
- Los gemelos están entrelazados.
- El niño sufre una anormalidad congénita, como la hidrocefalia.
Existen algunas causas de obstrucción que son causadas por la propia madre:
- Deformidad o desproporción de la pelvis ósea.
- Tumores pélvicos como fibromas o quistes ováricos.
- Anormalidades del útero, el cérvix o la vagina.
- Un anillo constrictor del útero, que se produce cuando este se contrae en exceso y forma una banda muscular ceñida. Esto puede impedir la propagación de las contracciones y causar la constricción del útero o del cérvix. Afortunadamente es un síntoma muy poco frecuente, excepto en casos en que el útero ha sido sobre estimulado con oxitocina o prostaglandina, como en los partos inducidos. Casi siempre se requiere una intervención cesárea.
Partos con dolor lumbar
Por lo general la mujer siente el dolor de las contracciones uterinas en la parte inferior de la espalda. Esto se debe al estiramiento del cuello del útero que se está dilatando. También puede ocurrir cuando el bebé se sitúa con la parte posterior de su cabeza contra la columna vertebral de la madre. (No es una posición anormal, uno de cada diez fetos se presenta así).
En esta posición es posible que el cuello del feto no esté flexionado como es debido por lo que presenta una superficie mayor de la cabeza, lo que puede prolongar el parto. Lo normal es que el feto gire en ciento ochenta grados hasta adoptar la posición anterior y el parto proseguirá con normalidad. En algunos casos el feto no se da vuelta, pero esto no es señal de alarma. En un caso así el médico podría recurrir al fórceps y en raras ocasiones a la extracción por succión. Estos partos suelen empezar poco a poco y proceden con lentitud, siendo agotadores.
Existen varias maneras para aliviar el dolor lumbar:
1. La contrapresión: es el método más eficaz. Se pueden emplear los nudillos, colocando una mano debajo de cada nalga.
2. El cambio de posición: cuando se está tendida de espaldas, el feto ejercerá más presión sobre la columna vertebral y los nervios. Se debe intentar estar de pie y caminar lo más que se pueda. Se puede aliviar la presión del bebé sobre la columna sentándose en el suelo con las piernas dobladas, las rodillas separadas y las plantas de los pies juntas, inclinándose hacia delante o meciendo la pelvis. Si resulta más cómodo estar tendida, es bueno acostarse sobre el costado hacia el que gira el bebé. (La matrona dirá hacia cuál). La aplicación de calor entre contracciones: puede aliviar el dolor una almohadilla eléctrica o una bolsa de agua caliente sobre las lumbares. También una ducha caliente dirigida a la zona lumbar.
¿Cuándo un parto es prolongado?
El
parto se considera
prolongado cuando las contracciones no logran producir el alumbramiento esperado. Esto ocurre por la falta de dilatación del cérvix o porque el feto no desciende por el conducto vaginal.
Los médicos y las matronas siguen de cerca la duración de cada etapa del parto. Si parece desarrollarse con más lentitud de lo habitual, sus asistentes considerarán la posibilidad de una obstrucción y tomarán la decisión de intervenir, con el empleo de fórceps o con una cesárea.
No se permite que la mujer siga sufriendo un parto prolongado más allá del tiempo establecido ya que puede causar su agotamiento y malestar en el feto.
Suele ser más fácil detectar la obstrucción en madres que ya han tenido varios hijos. La matrona monitorizará el estado general a lo largo del parto y sospechará una obstrucción posible si la condición parece empeorar y la madre se ve cansada y ansiosa.
Si el parto se prolonga demasiado y no ha tomado líquidos ni alimentos, estará muy cansada y ansiosa para empujar. La matrona no permitirá que esto ocurra.
Algunas de las causas de que un parto se prolongue son:
1. La falta de dilatación: cuando las contracciones son débiles y poco frecuentes y el cérvix se dilata con lentitud, el útero no puede coordinar la actividad muscular. Uno de los métodos de los que dispone la matrona para comprobar el progreso del
parto con exactitud es el partograma. Si la incapacidad del útero de contraerse eficazmente es la única razón del retraso, los asistentes sugerirán acelerar la dilatación. Las membranas se rompen artificialmente y se administra sintocinona por vía intravenosa, gota a gota o con una bomba. Incrementarán la dosis hasta que se produzcan contracciones intensas con regularidad es decir, cada tres minutos aproximadamente. La matrona y el médico seguirán el proceso de cerca para asegurarse de que no se registren incrementos inesperados de la intensidad y la
frecuencia de las contracciones.
2. El feto no desciende: se ha mencionado la presentación de nalgas y la posición posterior como posibles causas de obstrucción. Otra razón puede ser la desproporción, es decir que el tamaño de la cabeza del bebé y el de la pelvis materna no se ajustan: la pelvis es demasiado estrecha en relación a la cabeza. Es fácil comprender la dificultad del feto para descender en tales circunstancias. Algunas madres primerizas no logran que el bebé se encaje durante las últimas semanas del embarazo, el médico podría considerar la posibilidad de una desproporción. Si la desproporción es pequeña, es posible que el médico le permita intentar dar a luz de forma natural siempre que no existan otras irregularidades y que la cabeza del feto dé señales de descenso. Cuando la cabeza entra en la cavidad pélvica suele producirse el parto vaginal. Si la desproporción es mayor, necesitará una
cesárea. No debe preocuparse. La mayoría de las anormalidades que pueden causar una obstrucción y el consiguiente parto prolongado serán detectadas a lo largo del embarazo, haciendo posible su pronto tratamiento y la elaboración de un plan de acción antes del comienzo del
parto.
Estas son algunas indicaciones útiles de un posible diagnóstico de parto prematuro.
- Su embarazo no ha alcanzado las 37 semanas.
- Ha tenido contracciones en menos de una hora.
- Las contracciones se producen cada cinco a diez minutos.
- Las contracciones duran treinta segundos y persisten durante más de una hora.
- Una exploración vaginal practicada por el médico o la matrona muestra que el cuello del útero se ha dilatado más de dos centímetros y medio.
De acuerdo a estos criterios, las dos terceras partes de las pacientes que creen estar con parto prematuro resultan no estarlo por lo que no será necesario ningún tratamiento. Esto será rápidamente confirmado si acude de inmediato al hospital, donde podrán observar de cerca la actividad uterina.
Se consideran partos prematuros aquellos que comienzan a menos de treinta y siete semanas de gestación. A pesar que las causas se desconocen en el 40 por ciento de los casos, se sabe que ocurre en las siguientes circunstancias:
- Ruptura prematura de las membranas.
- Embarazo múltiple.
- Preeclampsia.
- Incompetencia cervical.
- Anormalidades uterinas
- También pueden influir el exceso de trabajo, el estrés y algunas enfermedades de la madre, como la anemia o la malnutrición.
Es difícil saber con certeza si se ha iniciado un parto prematuro, tanto para los médicos como para la madre. El diagnóstico no es fácil y los criterios varían en los distintos centros hospitalarios demostrando que, con frecuencia, son algo arbitrarios. Los partos prematuros empiezan sin previo aviso. La primera señal clara puede ser la ruptura de las membranas, el inicio de las contracciones o una hemorragia vaginal. Después de la ruptura de las membranas el
parto ya no se puede detener, aunque tanto la mamá como el médico pueden tomar ciertas precauciones mientras las membranas siguen intactas o antes del comienzo efectivo del parto.
¿Qué se puede hacer?
Si las membranas se rompen y no comienza el parto, se debe acudir inmediatamente a un centro hospitalario. El riesgo de infección es alto y tanto la madre como el bebé prematuro son vulnerables.
Los médicos vigilarán cualquier signo de infección y de fiebre y administrarán el uso de antibióticos. Si las membranas se rompen es difícil impedir el parto, pero si este no empieza de manera espontánea, no lo inducirán hasta pasadas las treinta y siete semanas de gestación, excepto en caso de infección.
¿Qué hará el centro hospitalario?
Si el
parto empieza entre las veinticuatro y treinta semanas de embarazo, el objetivo será retrasarlo con medicamentos para disponer del tiempo necesario para madurar los pulmones del bebé con esteroides. Los bebés prematuros corren el riesgo adicional de padecer el síndrome de insuficiencia respiratoria.
En caso de ruptura prematura de las membranas, el ingreso a un recinto hospitalario permitirá que el médico busque posibles signos de infección y vigile el estado del feto. Además, significará que podrán llevar al bebé a la unidad de cuidados intensivos de inmediato.
Tratamientos con medicamentos
Todos los medicamentos empleados tendrán efectos secundarios, por eso sólo resultan recomendables en determinados casos de parto prematuro. Los criterios de utilización tienen que ver con la salud de la madre, ausencia de enfermedades cardíacas, diabetes, hipertensión o localización anormal de la placenta. Otro requisito es que el feto esté vivo y no presente defectos congénitos.
Si la madre sufre de ansiedad le pueden administrar sedantes suaves, aunque no está recomendado el uso de morfina y medicina excepto en casos de dolores extremos. Estas sustancias pueden irritar aún más los músculos uterinos en lugar de calmarlos además del posible efecto perjudicial para el feto.
El control del parto
Después de la ruptura de las membranas el parto seguirá su curso normal. Por lo general los
partos prematuros son más cortos y fáciles que los normales, sobre todo porque la cabeza del bebé es más pequeña y manejable. Se suele aplicar la episiotomía para proteger la cabeza del feto de posibles deformaciones en el interior del conducto vaginal. Posiblemente resulte necesario el empleo de fórceps, aunque rutinariamente no se usan. Cabe considerar la
anestesia epidural en lugar de otros medicamentos anestésicos, que conllevan el riesgo de deprimir el sistema respiratorio del feto.
Durante el parto y el alumbramiento los médicos tendrán especial cuidado para evitar la hipoxia (oxigenación defectuosa de los tejidos). En algunos partos prematuros se recurre a la
cesárea, especialmente si hay insuficiencia fetal.