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Anestesia parto Parto con anestesia

Es comunmente llamado parto normal y casi el 90 por ciento de las mujeres en Chile tienen este tipo de parto.

Experto: Jorge Sandoval, gineco-obstetra del Hospital Clínico de la Universidad de Chile y Enrique Oyarzún, ginecólogo de Clínica UC

El miedo al dolor puede convertirse para muchas mujeres en un inseparable pensamiento durante el último trimestre del embarazo. Para las madres primerizas una de las preguntas más frecuentes es “¿podré tolerarlo?”.

Y la respuesta es ¡si! los avances de la anestesia obstétrica, han permitido que existan los partos sin dolor. De hecho, en Chile es una garantía legal (Garantía Explicita en Salud, GES).

Distinto es el trabajo de parto, que inevitablemente significa dolor, sin embargo, existen técnicas y medicamentos que pueden hacer que la mujer controle este proceso con el mínimo dolor posible.

Esta sensación es descrita, según muchas mujeres, como semejante a los dolores menstruales severos, pero que pueden hacerse insoportables hacia el final del pre-parto. Aunque existen diversas teorías respecto de si se debe sentir dolor o no, lo cierto es que en Chile casi el 90 por ciento de las mujeres utiliza algun tipo de analgesia para enfrentar el parto.

Cada mujer tiene su propio límite para tolerar el dolor y es por esta razón que las dosis de anestesia que se utilizan varían en cada paciente. Más aún, no es raro que una misma paciente tenga requerimientos anestésicos distintos para cada parto.

1.- Anestesia general

La madre debe estar despierta y totalmente lúcida para disfrutar de uno de los episodios más trascendentes de su vida, así como para poder colaborar activamente en todo aquello que permita a su bebé nacer en mejores condiciones.

La anestesia general no se utiliza, ya que esta droga pasa al feto y puede producirle depresión respiratoria. La única excepción se da en las cesáreas cuando existe alguna patología grave.

Este tipo de anestesia está permitida sólo si es aplicada por un anestesista debidamente capacitado. No es correcto que la matrona administre el gas anestésico con una mascarilla, sin los debidos controles sobre la paciente que realizaría un anestesista.

2.- Anestesia peridural o epidural

Este tipo de anestesia permite mantener la lucidez de la madre, aunque puede disminuir parcialmente su poder de colaboración debido a que pierde el control de la mitad inferior de su cuerpo.

En la actualidad se utiliza la anestesia peridural continua, que permite la permanente administración del anestésico, en poca cantidad, a medida que disminuye su efecto. Otro beneficio es que puede prolongarse tanto tiempo como sea necesaria.

Para suministrarla se debe poner a la paciente sentada, con la espalda encorvada, o bien acostada en posición "fetal". Previa antisepsia de la piel de la espalda, se introduce una aguja en la columna vertebral por fuera de la médula. Esto no provoca dolor, porque se anestesia localmente toda la zona a tratar. A continuación se coloca un cateter que permite continuar la administracion de drogas anestésicas.

Primero se administra una "dosis de prueba" de la medicación para asegurarse de que la epidural se haya colocado correctamente y, si no hay problemas, se suministra la dosis completa.

Una vez inyectada, se monitorea constantemente el ritmo cardiaco del bebé, y se controla durante un tiempo la tensión arterial, aproximadamente, cada cinco minutos para asegurarse de que no esté causando efectos adversos.

Por dentro de esta aguja se introduce un fino catéter de plástico que queda en el lugar hasta que la paciente esté en condiciones de regresar a su habitación. Se retira la aguja y, como el catéter es flexible, la mujer puede movilizarse libremente.

En el extremo del mismo se acopla una jeringa con la droga anestésica elegida. A medida que se necesita, se va administrando el fármaco de a poco. En manos expertas el procedimiento dura unos pocos minutos. Si la columna de la paciente no es recta, puede demorarse un poco más.

Durante ese tiempo es necesario que la espalda se mantenga encorvada al máximo para facilitar la penetración de la aguja por el espacio que existe entre cada vértebra. Si viene una contracción hay que avisar, para que el anestesista detenga momentáneamente su trabajo. Esto, aunque no lo parezca, es sumamente sencillo.

En general, la medicación administrada por la epidural es una combinación de anestesia local y narcótico. La anestesia local bloquea la sensaciones de dolor, tacto, movimiento y temperatura, mientras que el narcótico calma el dolor sin afectar la capacidad de mover las piernas.

Empleados de forma conjunta, proporcionan un buen alivio del dolor con menor pérdida de sensación en las piernas, y con una dosis total menor que la que se necesitaría si se empleara sólo uno de los dos medicamentos.

El uso de anestesia peridural es la mejor alternativa para el control del dolor durante el trabajo de parto, así como mejora la evolución de este. La principal limitante está dada por la necesidad de un médico anestesiólogo entrenado.

Cuando la anestesia peridural está correctamente dosificada no se pierde la sensación de pujo, que es lo que en las primeras épocas dificultaba la terminación del parto.

Ventajas de usar la epidural

  • Es un calmante muy efectivo que puede utilizarse durante todo el parto (aunque por regla general no te la pondrán hasta que ya lleves varios centímetros de dilatación).
  • El anestesista puede controlar los efectos regulando el tipo, la cantidad y la intensidad de la medicación. Esto es importante porque a medida que progresa el parto y el bebé desciende, la dosis que administraron podría perder efecto, o de pronto, la madre podría sufrir dolor en otra área.
  • Como el efecto de la medicación es local, estarás despierta y alerta durante el parto y el alumbramiento. Y, al no sentir dolor, podrás descansar si lo deseas mientras el cuello del útero se dilata. Como resultado, tal vez tengas más energía cuando llegue el momento de pujar.
  • A diferencia de los narcóticos generales, sólo una pequeña cantidad de la medicación llega al bebé.
  • Una vez que se coloca la epidural, se puede utilizar para dar anestesia en caso de necesitar una cesárea o si van a ligar las trompas después del parto.

Datos acerca de la epidural

  1. Tiene que permanecer en una posición incómoda entre 10 y 15 minutos mientras colocan la epidural y esperar otros cinco a veinte minutos hasta que el efecto sea completo. Sin embargo, esto es un inconveniente menor cuando el beneficio que se obtiene es de horas sin dolor.
  2. Según el tipo y la cantidad de medicación que recibas, puedes perder un poco de sensación en las piernas y no ser capaz de ponerte de pie. En algunos casos, particularmente al comienzo del parto, se precisa muy poca anestesia para aliviar el dolor, de manera que podrás conservar la fuerza y la sensación habitual en las piernas y moverte sin dificultad. (Esto se denomina "epidural ambulante".) De todos modos, muchos médicos y hospitales no permitirán que te levantes de la cama después de la epidural, independientemente de si piensas que puedes caminar o no.
  3. Requiere de una inyección intravenosa, control frecuente de la tensión arterial y monitoreo fetal constante.
  4. Puede bajar el ritmo del parto, por lo que tal vez necesites occitocina (medicamento que estimula las contracciones) para recuperarlo.
  5. A menudo, hace que el momento de pujar sea más largo. La pérdida de sensación en la parte inferior del cuerpo hace que el reflejo de pujar se debilite, y tal vez resulte más difícil dar a luz. Quizás prefiera que disminuyan la dosis en el momento de pujar, de modo que puedas participar más activamente en el alumbramiento, pero el efecto de la medicación puede tardar algún tiempo en reducirse lo suficiente como para que sientas lo que estás haciendo, y no existen pruebas de que disminuir la dosis de epidural realmente acorte esta etapa del parto.

Otros puntos a considerars:

  • Aumenta la posibilidad de una extracción por ventosa obstétrica o del uso de fórceps, lo que a su vez podría incrementar el riesgo de desgarros.
  • En algunos casos, calma el dolor solamente en ciertas partes. Esto se puede deber a las diferencias anatómicas entre una mujer y otra, o a que la medicación no llegue a todos los nervios de la columna vertebral al propagarse por el espacio epidural. El catéter también puede moverse ligeramente y, aunque haya funcionado bien al comienzo, terminar calmando el dolor sólo en algunas partes. (Si comienzas a experimentar dolor en ciertas zonas, pide que llamen al anestesista para que regule la dosis o reinserte el catéter).
  • Los medicamentos utilizados en la epidural pueden reducir momentáneamente la presión arterial, y así disminuir el riego sanguíneo hacia el bebé, lo que a su vez disminuye su propio ritmo cardíaco. (Esto se trata mediante administración de fluidos y, en algunos casos, con medicación.)
  • Los narcóticos administrados a través de la epidural pueden causar picazón, particularmente en la cara. También pueden provocar náuseas, aunque esto es menos probable con la epidural que con una medicación general, y algunas mujeres sienten náuseas y vomitan durante el parto aun sin medicación para el dolor.
  • La anestesia que se administra puede hacer más difícil que sientas cuándo tienes ganas de orinar. Además, si no puedes usar un orinal (que para mucha gente es más difícil que ir al baño) tal vez sea necesario que te coloquen un catéter para drenar la vejiga.
  • Aumenta el riesgo de que suba la fiebre durante el parto. Nadie sabe a ciencia cierta la razón, pero una teoría dice que, al jadear y sudar menos porque no se está con dolor, al cuerpo le es más difícil disipar el calor generado por el parto. Esto no aumenta el riesgo de que la mujer o el bebé contraigan una infección, pero como no se sabe claramente si la fiebre aparece a causa de la epidural o de una infección, ambos podrían terminar recibiendo antibióticos innecesarios.
  • La anestesia peridural bien colocada no produce dolor de cabeza. Este puede aparecer cuando se usa anestesia raquidea con una mala técnica. 
  • En muy raras ocasiones puede afectar la respiración y en casos extremadamente raros puede causar infección o lesiones en los nervios.

3.- Anestesia local o regional

Se trata de una inyección de anestésico directamente en la zona del perineo, o bien la aplicación de un anestésico en la zona vaginal durante las contracciones. No afecta a las contracciones.

4.- Analgésicos

Se trata de medicamentos que alivian el dolor manteniendo la movilidad.

Una dosis para cada mujer

La dosis de cualquier medicamento que se utilice para calmar el dolor va variando conforme avanza el trabajo de parto, ya que las estructuras comprometidas en la génesis del dolor van cambiando.

Según el doctor Enrique Oyarzún, ginecólogo de la Clínica UC, “al comienzo se pone una cantidad muy pequeña de anestésico local para no producir relajación muscular del piso pelviano, ya que podría alterar los movimientos naturales del niño al acomodarse, más un derivado morfínico, que son potentes analgésicos que no producen bloqueo muscular. Por esta razón, la paciente puede incluso caminar por el área de pre-parto sin tener dolor alguno y, al mismo tiempo, no interferir con el mecanismo del parto”. El especialista agrega que “el paso de anestesia al niño es mínimo, lo que se comprueba analizando muestras de cordón umbilical.

Efectos colaterales

Algunas mujeres experimentan molestias con la anestesia, esto se debe a que la colocación del catéter es a ciegas y puede toparse una raíz nerviosa, lo que produce una corriente similar a cuando se golpea el codo y llega hasta la mano.

Mitos anestésicos

Se ha especulado mucho acerca de si la anestesia epidural eleva el riesgo de cesárea, aumenta la duración del parto o perjudica al feto. Hoy en día queda demostrado que el bebé no sufre ningún daño y las probabilidades de cesárea son exactamente las mismas que en otra situación.

Respecto a la duración del parto, depende de cada mujer, aunque es todo más rápido si la anestesia se administra cuando se haya dilatado entre cuatro y cinco centímetros.

 

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