El temor al dolor puede convertirse para muchas mujeres en un inseparable pensamiento durante el último trimestre del embarazo. Para las madres primerizas la pregunta “¿hasta cuánto podré tolerar el dolor?”, puede inquietarlas y preocuparlas más de lo necesario. Sin embargo, gracias a los avances de la anestesia obstétrica, las madres podrán vivir un parto sin dolor y desarrollarse de manera controlada y feliz.
El trabajo de parto inevitablemente significa dolor, sin embargo, existen técnicas y medicamentos que pueden hacer que la mujer controle su trabajo de parto y pre-parto con el mínimo dolor posible.
Esta sensación es descrita según muchas mujeres, como semejante a los dolores menstruales severos, pero que pueden hacerse insoportables hacia el final del pre-parto. Aunque existen diversas teorías respecto de si se debe sentir dolor o no, lo cierto es que en Chile casi el 90 por ciento de las mujeres utiliza anestesia local para enfrentar el parto. Algunas prefieren la sensación de adormecimiento que provoca la anestesia local, mientras a otras la inexistencia de dolor les produce falta de control.
Cada mujer tiene su propio límite para tolerar el dolor y es por esta razón que las dosis de anestesia que se utilizan varían en cada paciente. Más aún, no es raro que una misma paciente tenga requerimientos anestésicos distintos para cada parto.
1.- Anestesia general
La madre debe estar despierta y totalmente lúcida para disfrutar de uno de los episodios más trascendentes de su vida, así como para poder colaborar activamente en todo aquello que permita a su bebé nacer en mejores condiciones. Casi podría decirse que -salvo el modernismo o una cuestionable conducta médica- no hay justificativos para el parto con anestesia general.
De todas formas, si debiese practicarse este tipo de anestesia, sólo está legalmente permitido si es aplicada por un anestesista debidamente capacitado. No es correcto que la matrona administre el gas anestésico con una mascarita, sin los debidos controles sobre la paciente que realizaría un anestesista.
Cuando se practicaba la anestesia de tipo general, a veces se producía un efecto tan importante que detenía el parto por disminución de las contracciones. Esto llevó en otras épocas a asociar su empleo con una mayor incidencia del uso del fórceps, que era necesario para que el parto se desarrollara.
2.- Anestesia peridural o epidural
Este tipo de anestesia permite mantener la lucidez de la madre, aunque disminuye parcialmente su poder de colaboración debido a que pierde el control de la mitad inferior de su cuerpo.
En la actualidad se utiliza la anestesia peridural continua, que permite la permanente administración del anestésico, en poca cantidad, a medida que disminuye su efecto. Otro beneficio es que puede prolongarse tanto tiempo como sea necesaria. Para suministrarla se debe poner a la paciente sentada con la espalda encorvada, o bien acostada en posición "fetal". Previa antisepsia de la piel de la espalda, se introduce una aguja en la columna vertebral por fuera de la médula. Esto no provoca dolor porque se anestesia localmente toda la zona a tratar.
Primero se administra una "dosis de prueba" de la medicación para asegurarse de que la epidural se haya colocado correctamente y, si no hay problemas, se suministra la dosis completa. Una vez inyectada la epidural, se monitorea constantemente el ritmo cardiaco del bebé y se controla durante un tiempo la tensión arterial aproximadamente cada cinco minutos para asegurarse de que no esté causando efectos adversos.
Por dentro de esta aguja se introduce un fino catéter de plástico que queda en el lugar hasta que la paciente esté en condiciones de regresar a su habitación. Se retira la aguja y, como el catéter es flexible, la mujer puede movilizarse libremente. En el extremo del mismo se acopla una jeringa con Xylocaína (MR). A medida que se necesita, se va administrando el fármaco de a poco. En manos expertas el procedimiento dura unos pocos minutos. Si la columna de la paciente no es recta, puede demorarse un poco más. Durante ese tiempo es necesario que la espalda se mantenga encorvada al máximo para facilitar la penetración de la aguja por el espacio que existe entre cada vértebra. Si viene una contracción hay que avisar, para que el anestesista detenga momentáneamente su trabajo. Esto, aunque no lo parezca, es sumamente sencillo.
En general, la medicación administrada por la epidural es una combinación de anestesia local y narcótico. La anestesia local bloquea la sensaciones de dolor, tacto, movimiento y temperatura, y el narcótico calma el dolor sin afectar la capacidad de mover las piernas. Empleados de forma conjunta, proporcionan un buen alivio del dolor con menos pérdida de sensación en las piernas y con una dosis total menor que la que se necesitaría si se empleara sólo uno de los dos medicamentos.
Lo cierto es que no concluirá nunca la discusión sobre si es correcto, oportuno, necesario, conveniente o exagerado este tipo de anestesia. En todo caso podría decirse que debe evitarse su empleo masivo, de rutina. Debe limitarse a aquellos partos que lo requieran, sea por razones técnico-obstétricas o por elección de la paciente. Esta decisión no debe estar influenciada por matronas, médicos o consejos de amigas. Es algo personal que debe meditarse previamente. No se es ni mejor ni peor madre porque se utilice o no anestesia peridural. Hay partos muy lindos con anestesia, pero muchos más sin anestesia.
Cuando la anestesia peridural está correctamente dosificada no se pierde la sensación de pujo que es lo que en las primeras épocas dificultaba la terminación del parto. Es necesario por ello, controlarse y no asustarse por un poco de dolor. No es que la anestesia no sirva, debe ser así porque aunque no lo nota la madre, ya está actuando a nivel del cuello uterino y las partes blandas que componen el canal del parto.
| Ventajas de usar la epidural: |
1. Es un calmante muy efectivo que puede utilizarse durante todo el parto (aunque por regla general no te la pondrán hasta que ya lleves varios centímetros de dilatación).
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2.El anestesista o la comadrona puede controlar los efectos regulando el tipo, la cantidad y la intensidad de la medicación. Esto es importante porque a medida que progresa el parto y el bebé desciende por el canal del parto, la dosis que administraron podría perder efecto, o de pronto, podría sufrir dolor en otra área.
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3. Como el efecto de la medicación es local, estará despierta y alerta durante el parto y el alumbramiento. Y, al no sentir dolor, podrás descansar si lo deseas (¡o incluso dormir!) mientras el cuello del útero se dilata. Como resultado, tal vez tenga más energía cuando llegue el momento de pujar.
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4. A diferencia de los narcóticos generales, sólo una pequeña cantidad de la medicación llega al bebé.
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| 5.Una vez que se coloca la epidural, se puede utilizar para dar anestesia en caso de necesitar una cesárea o si van a ligar las trompas después del parto. |
| Importante saber acerca de la epidural: |
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1. Tiene que permanecer en una posición incómoda entre 10 y 15 minutos mientras colocan la epidural y esperar otros cinco a veinte minutos hasta que el efecto sea completo. Sin embargo, esto es un inconveniente menor cuando el beneficio que se obtiene es de horas sin dolor.
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2.Según el tipo y la cantidad de medicación que reciba, puede perder un poco de sensación en las piernas y no ser capaz de ponerte de pie. En algunos casos, particularmente al comienzo del parto, se precisa muy poca anestesia para aliviar el dolor, de manera que podrá conservar la fuerza y la sensación habitual en las piernas y moverse sin dificultad. (Esto se denomina "epidural ambulante".) De todos modos, muchos médicos y hospitales no permitirán levantarse de la cama después de la epidural, independientemente de si piensa que puede caminar o no.
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3. Requiere de una inyección intravenosa, control frecuente de la tensión arterial y monitoreo fetal constante.
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| 4. Puede bajar el ritmo del parto, por lo que tal vez necesites Pitocina (un medicamento que estimula las contracciones) para recuperarlo. |
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5. A menudo hace que el momento de pujar sea más largo. La pérdida de sensación en la parte inferior del cuerpo hace que el reflejo de pujar se debilite, y tal vez resulte más difícil dar a luz. Quizás prefiera que disminuyan la dosis en el momento de pujar de modo que pueda participar más activamente en el alumbramiento, pero el efecto de la medicación puede tardar algún tiempo en reducirse lo suficiente como para que sienta lo que está haciendo, y no existen pruebas de que disminuir la dosis de epidural realmente acorte esta etapa del parto.
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Además, existen otros puntos importantes:
- Aumenta la posibilidad de una extracción por ventosa obstétrica o del uso de fórceps, lo que a su vez incrementa el riesgo de importantes desgarros.
- En algunos casos calma el dolor solamente en ciertas partes. Esto se puede deber a las diferencias anatómicas entre una mujer y otra o a que la medicación no llegue a todos los nervios de la columna vertebral al propagarse por el espacio epidural. El catéter también puede moverse ligeramente y, aunque haya funcionado bien al comienzo, terminar calmando el dolor sólo en algunas partes. (Si comienza a experimentar dolor en ciertas zonas, pida que llamen al anestesista o a la comadrona para que regule la dosis o reinserte el catéter).
- Los medicamentos utilizados en la epidural pueden reducir momentáneamente la presión arterial, y así disminuir el riego sanguíneo hacia el bebé, lo que a su vez disminuye su propio ritmo cardíaco. (Esto se trata mediante administración de fluidos y, en algunos casos, con medicación.)
- Los narcóticos administrados a través de la epidural pueden causar picazón, particularmente en la cara. También pueden provocar náuseas, aunque esto es menos probable con la epidural que con una medicación general, y algunas mujeres sienten náuseas y vomitan durante el parto aun sin medicación para el dolor.
- La anestesia que se administra puede hacer más difícil que sienta cuándo tiene ganas de orinar. Además, si no puede usar un orinal (que para mucha gente es más difícil que ir al baño) tal vez sea necesario que coloquen un catéter para drenar la vejiga.
- Aumenta el riesgo de que suba la fiebre durante el parto. Nadie sabe a ciencia cierta la razón, pero una teoría dice que, al jadear y sudar menos porque no se está con dolor, al cuerpo le es más difícil disipar el calor generado por el parto. Esto no aumenta el riesgo de que la mujer o el bebé contraigan una infección, pero como no se sabe claramente si la fiebre aparece a causa de la epidural o de una infección, ambos podrían terminar recibiendo antibióticos innecesarios.
- Se asocia con un mayor número de bebés que nacen en posición occipital posterior o "cara arriba" en el momento del parto. Las mujeres cuyos bebés "vienen de cara" tienen un trabajo de parto más largo, suelen necesitar Pitocina con mayor frecuencia y presentan un porcentaje de cesáreas significativamente más alto. (De todos modos, existe cierta controversia sobre si realmente es la epidural la que contribuye a que los bebés terminen en esta posición o si hay otros factores implicados.)
- En una de cada cien mujeres, causa intensos dolores de cabeza que pueden durar días. (Puedes reducir el riesgo de dolor de cabeza manteniéndose lo más quieta posible cuando se está colocando la aguja.)
- En muy raras ocasiones puede afectar la respiración y en casos extremadamente raros puede causar infección o lesiones en los nervios.
3.- Anestesia local o regional
Se trata de una inyección de anestésico directamente en la zona del perineo, o bien la aplicación de un anestésico en la zona vaginal durante las contracciones. No afecta a las contracciones.
4.- Analgésicos
Se trata de medicamentos que alivian el dolor manteniendo la movilidad.
Una dosis para cada mujer
La dosis de cualquier medicamento que se utilice para calmar el dolor va variando conforme avanza el trabajo de parto, ya que las estructuras comprometidas en la génesis del dolor van cambiando.
Según el doctor Enrique Oyarzún, Ginecólogo Clínica UC, “en el comienzo se pone una cantidad muy pequeña de anestésico local para no producir relajación muscular del piso pelviano, ya que podría alterar los movimientos naturales del niño al acomodarse, más un derivado morfínico que son potentes analgésicos que no producen bloqueo muscular. Por esta razón, la paciente puede incluso caminar por el área de pre-parto sin tener dolor alguno y, al mismo tiempo, no interferir con el mecanismo del parto”. El especialista agrega que “el paso de anestesia al niño es mínimo, lo que se comprueba analizando muestras de cordón umbilical.
Efectos colaterales
Algunas mujeres experimentan molestias con la anestesia. El doctor González explica que esto se debe a que la colocación del catéter es a ciegas y puede toparse una raíz nerviosa, lo que produce una corriente similar a cuando se golpea el codo y llega hasta la mano.
Mitos anestésicos
Se ha especulado mucho acerca de si la anestesia epidural eleva el riesgo de cesárea, aumenta la duración del parto o perjudica al feto. Hoy en día queda demostrado que el bebé no sufre ningún daño y las probabilidades de cesárea son exactamente las mismas que en otra situación.
Respecto a la duración del parto, depende de cada mujer aunque es todo más rápido si la anestesia se administra cuando se haya dilatado entre cuatro y cinco centímetros.