Los ejercicios del método Pilates se basan en pautas de movimiento centradas en el llamado “núcleo estable” o “base”, que son un conjunto constituido por los músculos abdominales y los músculos del suelo pélvico, por lo que se puede hacer pilates embarazada sin riesgo.
¿De qué manera afecta mi embarazo a mi núcleo estable?
Durante el embarazo los músculos del suelo pélvico están bajo una fuerte tensión debido al peso de tu bebé, que tiende a estirarlos y a hacerlos bajar más en la pelvis. Como resultado, es bastante probable que te sea difícil contraer y sobre todo mantener contraídos estos músculos. Es posible que se te escape un poco de orina al toser o estornudar.
A medida que tu embarazo avanza, los músculos de tu pared abdominal se van estirando y producto de esto se debilitan. Esto te puede causar dolor en la espalda y también en la pelvis.
¿Es bueno que haga Pilates en el embarazo?
Puede ser de gran ayuda. El método Pilates se centra en los músculos de la pared abdominal y los de la pelvis, precisamente músculos que pueden llegar a debilitarse bastante durante tu embarazo. Además, muchos de los ejercicios de Pilates se realizan de rodillas y con tus manos apoyadas en el suelo, una posición considerada ideal para aliviar la tensión en espalda y pelvis durante el embarazo. Esta posición “a gatas” realizada durante las últimas semanas puede contribuir a que tu bebé se ubique en una posición ideal para nacer.
¿Es seguro practicar Pilates durante mi embarazo?
Lo primero que debes hacer es asegurarte de que eres capaz de contraer fuertemente el suelo pélvico y mantener esa contracción muscular. Estos músculos son los que usas para controlar el flujo de la orina, entonces, si al estar orinando eres capaz de detener tu orina y luego dejarla correr significa que tienes la fuerza necesaria para contraer adecuadamente el suelo pélvico.
Si te es imposible contraer los músculos pélvicos y los músculos abdominales inferiores significa que no puedes mantener tu “núcleo estable”. Esto implica que es probable que si haces ejercicios de Pilates pongas demasiada presión en tus articulaciones y ligamentos, lo que podría ocasionarte lesiones.
Para que tengas una idea de la estabilidad de tu núcleo prueba lo siguiente:
• Pon tus rodillas y tus manos en el suelo y asegúrate de que tu espalda quede recta.
• Toma aire. Empieza a soltarlo mientras contraes tu ombligo hacia adentro y luego trata de mantener esa contracción por unos 10 segundos, aguantando la respiración y sin mover tu espalda. Para finalizar, relaja lentamente los músculos.
Si eres capaz de hacer este ejercicio fácilmente y repetirlo 10 veces, quiere decir que los músculos de tu suelo pélvico y también los músculos inferiores de tu pared abdominal están funcionando bien. Este ejercicio puedes realizarlo en todas las fases de tu embarazo.
Puede ser que durante tu embarazo sientas que las sesiones normales de Pilates van un poco rápidas para tus posibilidades. Aunque tengas una buena experiencia previa en este método, lo más seguro es que no puedas hacer las contracciones musculares requeridas tan bien como lo hacías antes. Ten en cuenta además que algunas de las posiciones utilizadas para efectuar los ejercicios de Pilates (especialmente recostarse de espalda o sobre el abdomen) no son recomendables en la segunda mitad del embarazo. En estos casos, si no quieres dejar tus ejercicios de Pilates, es aconsejable que asistas a clases especiales para embarazadas.