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Aborto inducido

Actualmente muchas adolescentes -y mujeres en general- quedan embarazadas debido a un error de cálculo en sus días de fertilidad, a la no responsabilidad de cuidarse, a que las medidas de protección no hicieron efecto o simplemente porque no se tomó real conciencia de lo que conlleva el tener relaciones sexuales

Experto: Trinidad Gallego Coll, sicóloga

El ser mamá implica muchas cosas, y es un proceso que cambia la vida de las mujeres en su totalidad, es por eso que muchas de ellas, cuando se encuentran en esta situación, optan por detener el proceso lo antes posible y deciden abortar.

El aborto es un método médico que termina con el embarazo, pero lamentablemente tiene muchas consecuencias que la mayoría desconoce. En una mujer, la decisión es un proceso complicado y doloroso, donde puede haber muchas causas del por qué hacerlo y no seguir con la vida del bebé.

Una de ellas, es el miedo de la mujer a hablar con sus padres y exponerles esta situación. Como tienen miedo al cómo reaccionarán, prefieren callar y ocultar lo que les pasa antes de enfrentar la realidad.

Otra causa es porque no está la certeza de que se tendrán los medios económicos para poder alimentar y criar al bebé. El pensar en todo lo que implica ser madre y el peso que conlleva, hace que la decisión de detener el proceso, se tome de manera más fácil.

Una tercera causa puede ser la amenaza de la pareja, que si no se detiene la gestación, ellas serán abandonadas, donde la visualización de ser madres solteras las paraliza y aterra.

Como cuarta causa están los conflictos psicológicos no solucionados, en el caso de mujeres que han tenido una mala experiencia de vínculo con sus propias madres, surge el miedo latente a enfrentar su propia experiencia de maternidad.

Como quinta razón se encuentra el factor social, donde "el qué dirán" para ellas es fundamental. Tienden a pensar que serán juzgadas y criticadas por los otros y no se sienten preparadas ni con las herramientas necesarias para enfrentar al mundo.

Como sexta causa –importantísima-, está la edad de la mujer, ya que es muy diferente quedar embarazada a los 29 años que a los 14 años. Cuando la adolescente se encuentra en esta situación, surgen muchos miedos a la vez, como ¿qué pasará con sus estudios? ¿qué pensará su familia? ¿será su pareja actual el hombre que la acompañe toda su vida? etc.

La Real Academia de Obstetricia de Inglaterra ha informado que las probabilidades de tener problemas psiquiátricos graves y permanentes después de un aborto, pueden alcanzar hasta al 59% de las madres. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, informa que las mujeres que se practican abortos por razones psiquiátricas son precisamente las que corren mayor riesgo de problemas mentales una vez realizado el aborto.

Otros estudios muestran que las mujeres que se han practicado un aborto por razones de violación, incesto, salud, etc., tienen aún más probabilidades de sufrir problemas emocionales y psiquiátricos severos que las que se lo han practicado por razones socioeconómicas.

Dentro de las consecuencias físicas que implica el realizarse un aborto podemos encontrar: trastornos menstruales, infecciones, peritonitis, útero o intestino perforado, coágulos de sangre pasajeros, fiebre/sudores fríos, intenso dolor, hemorragias, esterilidad si se dejan restos en el útero, abortos espontáneos, entre otros.

Como consecuencias psicológicas que afectan a la madre se encuentran: la culpa, impulsos suicidas, sentimiento de luto, retraimiento, conductas autodestructivas, ira, rabia, desesperación, pesar y remordimiento, baja autoestima, insatisfacción, etc.

Luego de un aborto inducido es común que se presente el “Síndrome Post-Aborto”, y entre sus síntomas se encuentran: pesar y dolor; esto se debe a que la persona se sabe culpable de la pérdida y lucha con perdonarse por haber tomado tal decisión. Toda pérdida genera un duelo y es mucho más difícil superar el dolor de un aborto producido que el de un aborto espontáneo.

Se generan sentimientos de culpabilidad, donde es más factible que se caiga en estados depresivos que son manifestados a través de grandes tristezas, llanto, visión pesimista del mundo, etc.

La agresividad es muy característica después de producirse el aborto. Las mujeres tienden a descargar el sentimiento de culpabilidad contra sí mismas y también el sentimiento de victimización respecto de los demás. Se genera además una gran incertidumbre afectiva, donde el sentimiento de desamor y desamparo que la mujer supone que ha padecido su hijo por parte de ella, comienza a atormentarla a ella misma: se siente no querida, rechazada y abandonada afectivamente por los demás.

El sentimiento de fracaso es común, ya que para llenar el vacío, la mujer tiende a querer reemplazar al niño perdido. Como consecuencia del aborto, se genera un miedo en relación a los próximos hijos que vendrán a futuro, como por ejemplo, miedo a maltratarlos o que a ese vacío que queda con la primera pérdida no logre satisfacerse nunca.

Algunas mujeres que han abortado tienen problemas para llevar adelante posteriores maternidades: tienen problemas para amamantar a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad ante el llanto de sus bebés e incluso una especie de rechazo (ocasionada por el miedo), y como éste es percibido instintivamente por el bebé, le genera sentimientos de abandono. A veces, como no quieren dañar al niño y tienen conciencia de no saber tratarlo, terminan mandándolo desde muy pequeño, y sin ninguna necesidad, a guarderías infantiles.

La mayoría de estos síntomas no se presentan de inmediato, ya que la mujer que se ha hecho un aborto presenta un mecanismo de defensa para protegerse, donde los síntomas pueden tardar algunos años en manifestarse. Se producen alteraciones en el sueño (pesadillas persistentes), crisis de identidad, desconfianza, sentimientos de cinismo (conciencia de la inocencia perdida), e incluso enfermedades psicosomáticas como anorexia y bulimia.

Todos estos problemas necesitan de un tratamiento psicológico riguroso, debido a que el abortar trae grandes consecuencias en la vida de toda mujer. Hay estadísticas que indican que, en la mayoría de los casos, las parejas terminan por separarse al año siguiente y terminar la relación, debido a que la mujer presenta sentimientos de arrepentimiento que la pareja no comparte.

Es importante que cuando una mujer se encuentra en esta difícil situación, logre tomar conciencia de todas las consecuencias que conlleva producirse un aborto. Esta decisión es algo que será para toda la vida y que nunca se podrá olvidar.

Deben recordar por sobre todas las cosas, que ese bebé que se está formando no tiene culpa de las equivocaciones que se cometieron al principio, y que él tiene el mismo derecho a la vida que tuvieron ellas.

Escrito para Facemama.com por Trinidad Gallego Coll, Psicóloga.
Consulta Particular: 8 - 906 86 79.
mail: [email protected]

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