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Bebé de 16 meses

Tu hijo de 16 meses puede llorar, esconderse y sentirse aterrorizado al oír un ruido, por eso es importante que estes consiente y te fijes en la forma en que tu hijo interactúa con el mundo.

Asesoría: Francisca Figueroa, especialista en Medicina Familiar Niños de Red Salud UC


Sonidos terroríficos


La aspiradora, un trueno, una sirena, fuegos artificiales o un globo cuando estalla pueden asustar a tu hijo a esta edad.

Puedes ofrecerle consuelo de forma tranquila, abrazarlo y reconocer sus sentimientos. Enséñale a taparse los oídos para controlar el ruido que le molesta. Con el tiempo se le irá pasando el miedo, a medida que vaya entendiendo de dónde vienen y que no le harán daño.

Entender su temperamento

Tiene que ver con entender que el niño es persona desde el día en que nace. Hay que tratar de identificar factores para relacionarse con él de una forma diferente, que no sea solo conseguir que haga ciertas cosas e inhiba otras. Lo importante es que si los papás ven algo que les gusta en sus hijos, alguna característica especial, la promuevan y los feliciten para estimularlos a seguir adelante, más allá de lo meramente instrumental.

  Ver cómo actua tu hijo frente a distintas situaciones, personas, lugares y cosas a medida que crezca, te permitirá darte cuenta de qué tipo de temperamento tiene.

En esta tarea, conocer al niño en su individualidad -respetar quién es y cómo es, y no lo que los padres quisieran que fuera- así como entender su punto de vista y ponerse en su lugar se vuelve fundamental. “Muchas veces los papás malinterpretan. Si su hijo está cansado o aburrido en un centro comercial y se pone a gritar, dicen ‘este niño es terrible, está mañoso’. Lo que pasa es que ellos no han logrado ver que quizás a él no le gustan los lugares con mucha gente, con tanto ruido, y lo que necesita es volver a la casa y dormir una siesta”, explica la doctora Francisca Figueroa, especialista en Medicina Familiar Niños de Red Salud UC.

Observa qué cosas funcionan mejor para él. Tu niño puede ser flexible y adaptarse a los cambios con facilidad, o puede necesitar un horario predecible y que le avises con bastante tiempo antes de cualquier cambio.

Por ejemplo, si tu hijo se porta mejor después de dormir una buena siesta por la tarde, asegúrate de que la tenga. Si es reservado ante situaciones nuevas, dale más tiempo para que se adapte a ellas, en lugar de insistir en que dé un abrazo a todas las personas nuevas que le presentas.

Al respetar sus necesidades, puedes ayudarle a armonizar más con los demás. A veces puedes modificar su entorno sutilmente para ayudarle a mantenerse entretenido y evitar pataletas.

De todos modos, no puedes evitar que a veces sufra una frustración. Tu niño se va a enojar de vez en cuando, llorará y tendrá rabietas. Es una parte de su crecimiento y desarrollo.

Otro dato importante es comprender que todos los hijos son distintos, y lo que gusta a unos no necesariamente gustará a los otros.

- Hay niños que son súper amistosos, que se integran fácil con sus pares; y hay otros que son más temerosos o menos sociables. Por eso es importante conocerlos bien y aceptarlos tal cual como son.

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