Ella quedó embarazada de gemelos. Pero 25 semanas después, el doctor le da esta noticia de sus bebés

“Cuando nacieron ambos, me perdí la oportunidad de abrazar a mis hijos. Pero pude oírlos llorar y supe que lo habían logrado”.

Cuando TJ y Edwyna supieron que iban a ser padres no daban más de la emoción. Luego supieron que tendrían mellizos y Edwyna -que es ella misma una trilliza- supo que sus hijos tendrían un enlace especial e indisoluble. Sin embargo, ese lazo casi se rompe cuando ella tuvo un parto prematuro que casi le cobra la vida a uno de sus pequeños.

“Estaba muy emocionada, estaba esperando tener hijos por un tiempo”.

-Edwyna-

Así recuerda Edwyna el momento en que supo que tendría hijos, y detalla que su felicidad aumentó cuando supo que serían mellizos. 

Ella misma es trilliza y una de sus hermanas tiene gemelos. Por eso estaba segura de que el enlace entre sus pequeños sería especial.

Foto: YouTube.

El embarazo de Edwyna avanzó sin problemas hasta que un día, luego de tomarse una foto acostada junto a su perrito, se sintió mal y la llevaron de urgencias a un centro de salud. 

En el hospital le dijeron que su cuerpo daba señales de un parto prematuro y, con solo 25 semanas de embarazo, las probabilidades de que sobreviviera tan solo uno de los gemelos eran de apenas el 60%. Las opciones de que ambos nacieran sin problemas eran aún más bajas.

Afortunadamente, Sophie y Riley le ganaron a las probabilidades. Ella pesó 790 gramos y él 880 gramos.

Sophie nació dentro del saco amniótico, lo que protegió su cerebro y evitó daños en el proceso. La peligrosidad del parto hizo que los médicos tomaran inmediatamente a los pequeños, sin pasárselos primero a su madre.

“Cuando nacieron ambos, me perdí la oportunidad de abrazar a mis hijos. Pero pude oírlos llorar y supe que lo habían logrado“.

-Edwyna, en conversación con el programa Inside Story

Cuando Sophie y Riley nacieron, sus cuerpos aún no terminaban de desarrollarse (les quedaban faltaban casi cuatro meses de gestación): sus órganos no estaban completamente listos.

“Los amé, no podía creer que estaban vivos porque eran muy pequeños”, relató su madre.

Cada día Sophie crecía más y era más fuerte. Riley, en cambio, tuvo muchas complicaciones: debió enfrentar cuatro cirugías para solucionar un bloqueo de intestino, una úlcera sangrante y una hernia.

Eran tantos los problemas que el padre del bebé, TJ, pensó en lo mucho que luchaba y sufría su querido bebé.

“Le dije que estábamos orgullosos de él, que estábamos luchando, que si él quería dejar de luchar…”, recuerda TJ, agradecido de que su bebé haya sobrevivido.

En la actualidad ambos bebés están en casa, sanos. Sólo se conocieron mutuamente a 89 días de su nacimiento.

“Fue increíble (al reunirlos) ver que ya tenían este enlace”, relata Edwyna, agregando que estaban llorando pero cuando sus rostros entraron en contacto se calmaron.

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