Violencia obstétrica: una historia para contar después del parto

Violencia Obstétrica en la sala de parto

En la actualidad se llama violencia obstétrica al conjunto de prácticas y experiencias de mujeres que han sido sometidas al maltrato gineco-obstétrico, donde las madres sufren grandes consecuencias al momento del parto.

La violencia obstétrica puede ser practicada en cualquier mujer, sin incidencia del estrato social, contrario a lo que se cree popularmente, las víctimas de tal atropello suelen estar divididas entre la atención pública y la privada, dejando en evidencia que el nivel socioeconómico o educativo no juega un papel importante en la praxis de este exabrupto.

Algunos especialistas consideran este tipo de maltrato como una violación de los derechos de la mujer en los diferentes centros reproductivos, pero:

¿Por qué se habla en los últimos años de violencia obstétrica?

En los últimos años han aumentado las evidencias sobre el maltrato a la mujer en las diferentes instituciones de salud, tanto del sector público como del privado, especialmente en algunos países que no cuentan con una red de apoyo para tratar este tipo de agresividad o que no reconocen este tipo de maltrato como una violencia de derechos hacia la mujer.

Sin intención

En muchas ocasiones se ejerce este tipo de violencia contra la mujer “sin intención”, la falta de camas o el insuficiente espacio para dar atención durante la espera, así como el no contar con los insumos necesarios para atender el parto, suman a lo que se considera atentar contra la mujer; también, existen casos en los que las matronas sugieren u obligan a las embarazadas en trabajo de parto, a salir a caminar, sin medir las consecuencias que conlleva.

Una madre que siente la necesidad de ser atendida, debe ser atendida, así como también deben serlo aquellas embarazadas que presentan una cantidad de contracciones que responden al proceso de parto. Si un equipo médico le pide a una madre que camine y en ese proceso la madre da a luz, se convierte en una negligencia médica y por consiguiente en una violación a sus derechos.

El maltrato hacia la mujer en situaciones de parto conlleva a escenarios terribles, existen casos que han llegado a tribunales o a la Comisión de Derechos Humanos, si las agresiones se dan por parte  del personal encargado.

¿Qué papel tiene el Estado en estos casos?

Las políticas de Estado tienen la obligación de responder a las necesidades en cuanto a suministro de servicios de salud materna, desde la perspectiva de derechos, por ello, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos insta a: “Garantizar el acceso a la atención profesional durante el parto y el periodo posterior, incluyendo servicios de obstetricia de emergencia, especialmente a los grupos de mujeres en condiciones de exclusión, respetando las necesidades específicas y decisiones”.

¿La violencia obstétrica es un problema sociológico?

La sociología puede ayudar a comprender la naturaleza de dicho comportamiento, podríamos comenzar hablando del “habitus” que puede ser definido como, “un conjunto de predisposiciones que nos llevan a actuar en determinados momentos”. El doctor o la matrona no planifican realmente hacerlo mal, pero sí aplican la agresividad  de manera pre-consciente, es decir, “actúo de esta manera sin estar realmente consciente del daño que estoy causando”; comprender de dónde proviene ese tipo de conducta nos permite mejorar las acciones que generan agresividad en el área de maternidad.

En diferentes países del mundo, la violencia obstétrica no había sido tomada en cuenta, muchas madres por temor a la vergüenza preferían no hablar de lo que les había sucedido durante el parto.

Latinoamérica contra la violencia obstétrica

Venezuela fue el primer país del mundo en registrar la violencia obstétrica y en darle tratamiento jurídico. En 2007 se promulgó la “Ley orgánica sobre el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia”, donde el artículo 51 puntualiza el concepto de violencia obstétrica y establece sanciones administrativas a quienes la ejerzan.

En el caso de Argentina fue aplicado en el año 2009 en el artículo 6, sección (e) de la “Ley 26.485 de Protección Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres”. 

En el 2014 el senado mexicano aprobó tres dictámenes que modificaron el artículo 6 de la “Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia”.

En Chile, este  tema era totalmente desconocido, muchas madres consideraban normal que los doctores apuraran el parto o aplicaran cesáreas sin necesidad; hoy día, se tiene mayor conciencia sobre lo que este tipo de actos implica. Este año se aplicó la primera encuesta sobre nacimiento en Chile, que ha sido respondida por más de 6.800 mujeres, despertando el interés en aquellas pacientes que vivieron un parto con agresividad, lo que deja como evidencia que cada mujer quiere ser más protagonista de su propio parto y guardar esto como su vivencia.

Esta encuesta se realiza con el fin de crear nuevos proyectos que impulsen y mejoren  las condiciones de  parto, eliminando la violencia obstétrica, convirtiendo el dar a luz en una grata experiencia.

¿Cómo saber si fui víctima de violencia obstétrica?

  • Fuiste criticada por llorar o gritar del dolor durante el parto.
  • No podías exponer tus dudas porque eras tratada de mala manera por el equipo encargado del parto.
  • Aplicaron cesárea sin necesidad, aún cuando el bebé venía sin complicaciones.
  • Te obligaron a permanecer en algunas posiciones sin tomar en cuenta las incomodidades que te causaban.
  • La experiencia del parto te hizo vulnerable porque no fue lo que realmente esperabas.
  • Sufriste de burlas de parte del personal médico, por tu comportamiento.
  • Maltrato físico al momento de extraer al bebé
  • No sentiste apoyo emocional por parte de la matrona.
  • No quisieron o no colocaron la anestesia suficiente.
  • El doctor o la matrona nunca tomaron en cuenta tus necesidades
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