¿Problemas al comunicarte con tu hijo?

Te daremos 3 estrategias para que tu pequeño te escuche cuando te diriges a él, sobre todo cuando le das alguna instrucción.

  • Deja de lado cualquier distracción

No intentes darle un discurso mientras tu hijo está frente al computador o jugando con su amiguito. Debes economizar tus energías y evitar frustraciones.

Una vez que tengas su completa atención – después de pausar el videojuego o sentarte con él a solas –, establece contacto visual y comunícate con él. Si notas que aún así le cuesta enfocarse en lo que le dices, recurre al contacto físico (como poner tu mano en su hombro) para que te preste atención.

  • Pídele que te repita lo que le dijiste

Si quieres saber cuánto de lo que le dices ha sido retenido por tu pequeño, dile que exprese en sus propias palabras lo que le has dicho. Así podrás ver si realmente entiende lo que esperas que haga.

Esta técnica permite aclararle lo que no haya entendido para que pueda llevar a cabo lo que le ordenas.

  • Refuérzalo positivamente cuando te haga caso

Prémialo cuando te escuche y cuando repita adecuadamente lo que le transmitas. Si te obedece se merece un encomio; todo buen comportamiento debe ser reforzado de manera positiva.

Un modo de elogiarlo verbalmente es decirle “¡Qué bien que has hecho al ordenar tus juguetes como te lo pedí!”. Verás cómo estos comentarios lo impulsan a escucharte y a ser más obediente a tus requerimientos.

Sigue estas estrategias y recuerda que lo más importante es tener una buena comunicación entre madre e hijos para que todo salga lo mejor posible.

Háblale con amor y en forma clara, es muy seguro que así te entienda con mayor rapidez, ten paciencia y lograras las cosas que te propones con tu pequeño, en muchas ocasiones ellos no captan la información de la misma manera que el adulto y es por ello que se deben implementar estas estrategias para buscar un mejor entendimiento de su parte.

Temas: , , , ,

Relacionados

colaciones
Te puede interesar:

Colaciones ideales para mantener a raya la obesidad