Miedos en los niños: ¿Cómo ayudarlos a superarlos?

Miedos en los niños

La mayoría de los miedos en los niños son una señal de un desarrollo saludable. Cada paso del desarrollo en la vida de una persona les permite madurar un poco, armarlos contra los desafíos del mundo y significar un poco más de independencia y autonomía.

Así es como los niños “conquistan” el mundo

Al mismo tiempo, conocer nuevas perspectivas y situaciones suele ser aterrador. Y nosotros, los padres, a veces nos quedamos indefensos. “Mi hijo era tan valiente que ahora le tiene miedo a las tormentas eléctricas, a los monstruos o a la oscuridad”. Y eso es ¡normal que pase!

Cualquiera que haya escuchado alguna vez: «No necesitas tener miedo» sabe lo inútil que es eso. Pero, ¿qué estrategias de afrontamiento ayudan realmente? Para entender primero de dónde vienen los miedos en los niños, la madre o el padre pueden hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿Mi hijo se encuentra actualmente en una fase de desarrollo relacionada con el miedo? (por ejemplo, «Daniel»: ocho meses de miedo).
  • ¿Son realmente los miedos de mi hijo o, como adulto, puedo transferir mis propios miedos al niño? (por ejemplo, fobia a las arañas).
  • ¿Mi estilo de crianza desencadena la ansiedad de mi hijo? Y si ese es el caso, ¿cómo puedo trabajar en mí y en mi comportamiento? (por ejemplo, «Si no eres bueno, viene el Coco»).
  • ¿Mi hijo se siente abrumado? (por ejemplo, miedo al fracaso debido a un tiempo de ocio excesivamente planificado).
  • ¿Ha cambiado algo en sus condiciones de vida (por ejemplo, ingreso al jardín de infancia, separación, reubicación, hermano, muerte,…)?
  • ¿Los medios que expongo a mi hijo a usar son apropiados para su etapa de desarrollo? (por ejemplo, duración y elección de programas de televisión, juegos de ordenador, …)

«El miedo llamó a la puerta, la confianza se abrió y nadie se quedó afuera». (Proverbio chino).

Miedos en los niños

¿Es realmente así de simple?

Confiar en que existe una oportunidad de desarrollo en los miedos en los niños puede, en principio, ayudar. En cualquier caso, los padres pueden apoyar a sus hijos con algunas actitudes básicas:

  • Amorosa comprensión: El niño tiene derecho a sentir miedo y a la comprensión de sus padres.
  • Empatía: Siempre es útil conectarse con la situación y el mundo emocional de tu hijo.
  • Escucha atenta: Puede haber detalles interesantes ocultos entre líneas.
  • Hacer preguntas: “¿Estás preocupado?” A veces, los niños (también dependientes de la edad) tienen dificultades para clasificar y nombrar sus miedos. Las preguntas pueden ayudar.
  • Deja que las soluciones germinen: Los miedos en los niños pasan por un proceso. Se debe permitir que el afrontamiento madure.
  • Reconocimiento: Los padres aman a sus hijos incluso en situaciones difíciles. ¡Hazle saber a tu hijo!
  • Tómate en serio: Los miedos en los niños no son un asunto menor y se sienten tan amenazadores para los niños como para los adultos.
  • Irradia confianza y seguridad: «¡Puede que todavía no sepas cómo, pero estoy seguro de que podemos hacerlo!»
  • Tabú: Hacer el ridículo o incluso amenazar con castigar aumenta el miedo. Los temores del niño deben tomarse en serio; no es conveniente dramatizarlos o minimizarlos.

Ofrece al niño métodos por miedo

Cuentos e historias de hadas:

Los cuentos de hadas ponen en palabras los miedos en los niños, a los niños les gusta identificarse con los héroes valientes, fuertes o inteligentes, pero también pueden deslizarse en el papel del villano y así adquirir sus poderosas apuestas.

Pintar o jugar con los miedos de los niños:

Expresar los miedos de manera creativa es especialmente útil cuando faltan palabras o son insuficientes. Tener una idea de contra qué luchar hace que el desafío sea menos intimidante. Un niño que se ha dibujado a sí mismo con, por ejemplo, una armadura de caballero, obtiene una imagen concreta en su cabeza de sí mismo como el vencedor del miedo.

Juego de roles contra los miedos de los niños:

Utiliza los poderes curativos del juego (por ejemplo, prepárate para una estancia en el hospital con el caso del médico). Quizás a tu hijo también le gusten las figuras de títeres, los peluches o las muñecas. Una vez más, anímalos a asumir el papel de villano o fantasma si así lo desean. De ese modo puede apropiarse de las partes amenazadoras y dominarlas.

Los rituales dan seguridad:

Cuando las situaciones aterradoras se combinan con hermosas tradiciones recurrentes, una tormenta amenazadora puede convertirse en un maravilloso ritual de abrazos. Los rituales le dan seguridad a tu hijo y crean confianza.

La relajación ayuda:

El miedo provoca calambres y tensión. Los viajes de imaginación o el yoga pueden ayudar a tu hijo a relajarse y calmarse.

Crea espacios vacíos:

No planifiques demasiado la rutina diaria de tu hijo, pero permítele tiempo para actividades y ensoñaciones «no planificadas». Los desafíos de desarrollo necesitan espacio para ser procesados.


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