Cómo sobrevivir siendo un papá separado

papá e hijo

Cuando es el padre quien debe quedarse a cargo de los hijos, o tiene una custodia compartida, pueden experimentar una serie de sentimientos de inutilidad e impotencia.

Después de todo, muchas de las necesidades de los niños las satisfacen las mamás, y a veces ellas añaden angustia a la situación con sus críticas ante el desempeño paternal.

Abuelas al rescate

En estas circunstancias, quién más puede ayudar al hombre a aprender lo que no sabe sobre cuidados infantiles es su madre. La abuela del niño puede darle una capacitación, proveyéndole herramientas para ocuparse bien de sus pequeños.

También puede darle más seguridad, al entrenarlo para diferentes problemas que pudieran surgir, desde enfermedades comunes hasta quehaceres domésticos. Así, el papá no cederá al pánico y podrá manejar las situaciones que se le presenten.

La abuelita también puede tranquilizar al niño, no sólo al papá, de modo que todos se acostumbren a su nueva realidad y adquieran la experiencia necesaria. Por supuesto, el padre debe ver la ayuda de su mamá como lo que es: un medio para aprender y mejorar. Nunca debería cargarla ni sentir que puede liberarse de su responsabilidad.

Papás presentes

El hecho de separarse no implica que el papá tenga que salir de la vida de sus hijos, ni limitarse a verlos sólo algunos días al mes o en las vacaciones. Si así fuera, podría desconectarse tanto que pierdan el lazo que los une.

Cada pequeño instante en la vida de un niño es significativo, y el padre debe estar al tanto de lo que ocurre en su vida, no sólo mediante el informe de las notas escolares, sino sus dificultades e inquietudes diarias. No obstante, es posible que los problemas que experimente a diario –incluso conflictos con su mamá– se queden en silencio, ocultos a su vista.

La mejor manera de salvar este obstáculo es procurando estar presente, ser un papá atento en todo momento, para que el niño se sienta apoyado aún en su ausencia. En esta era tecnológica, hay infinidad de medios para estar en contacto, desde las llamadas telefónicas hasta las videollamadas por skype o los mensajes por whatsapp. Asimismo, los correos electrónicos sirven para comunicar ideas más largas y serán atesorados por los pequeños como significativas cartas de su progenitor.

Un consejo: quizás no es tan buena idea llamarle cada día, ya que podría ser agotador para el niño estar contando 2 veces todo lo que le pasó durante el día. Claro, es algo personal y cada familia puede ver cómo manejar los hábitos comunicativos con sus hijos.

Papás amigos

Con frecuencia, el padre, sintiéndose amenazado e inseguro, prefiere convertir todos los momentos que pasa con su hijo en espacios donde el juego y el placer predominan, dejando de lado conversaciones serias como las obligaciones escolares, el comportamiento en casa o las reglas que se deben seguir.

Esto se origina en el sentimiento de temor que aparece una vez separado del niño, pensando que éste podría olvidarlo o quererlo menos por no tenerlo con él todo el tiempo. Entonces, procura complacer en todo a su hijito, convirtiéndose en el mejor amigo, no en una figura de autoridad.

Sin embargo, el rol de padre no se puede omitir, sino debe combinarse la educación con la diversión. El papá tiene que entender que los desacuerdos que surjan con su pequeño son normales y la forma de resolverlos determinará en gran manera en qué persona se convertirá al crecer.

Los fines de semana

Sin duda el papá querrá aprovechar cada momento con su hijo. Un desafío que puede aparecer es lidiar con la presión asociada a las actividades del fin de semana.

Luego de una semana de colegio y tareas, los niños sólo quieren entretenerse, esperando que sus padres cumplan todas sus promesas y los lleven al parque, al zoológico, a los juegos, a la playa…

Más que rellenar los sábados y domingos por completo con un sinnúmero de planes, es mejor preparar una actividad divertida para ellos, que no los agote, ya que el objetivo es recuperar las energías luego de su semana escolar.

Una buena idea es organizar el fin de semana juntos, recogiendo sus sugerencias, y dándose un espacio para disfrutar de no hacer nada. Los ratos de ocio también son importantes y puede que pasar el domingo viendo una película con tus hijos en la cama sea el mejor panorama. No olvides respetar el ritmo de cada uno.

Las mamás y la confianza

Ya se había mencionado que una mirada de reproche por parte de las madres causa mucha presión y sentimientos de culpa.

Las mamás tienen que entender que los planes que haga el papá y su manera de hacer las cosas son respetables, y que no es positivo hacer comentarios negativos al respecto. Cuestionar la función paternal podría transmitir malos sentimientos al niño y no es sano para él emocionalmente.

Así que afuera los juicios; trabajen juntos para el bienestar de sus retoños.


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