¿Cómo preparar la vuelta al colegio?

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A los niños también se les viene marzo y quedan pocos días para el tiempo extra de descanso, los juegos y el acostarse más tarde, tan propios de la época estival. ¿Cómo incorporar nuevamente los hábitos perdidos en los meses de vacaciones? Especialista de la Universidad del Pacífico aconseja cómo hacerlo.

 

Durante los últimos días del mes de febrero, la mayoría vuelve de sus merecidas vacaciones y comienza la preparación para retomar la rutina de los hijos en edad escolar.

 

Para poder afrontar este momento de la manera más apropiada, la Directora de la Escuela de Psicología de Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez, señala que lo ideal para romper la rutina veraniega es que los padres conversen con sus hijos sobre el cambio que viene más adelante.

 

“Si estamos hablando de niños escolares y menores de edad, el pensar que ellos estarán preparados para la vuelta a clases de manera independiente y autónoma es poco realista, porque ellos no tienen la capacidad de proyectarse en forma cabal. Los niños lo que sí pueden proyectar es que podrán volver a juntarse con su amiguito o amiguita. Entonces, el tema de la preparación para la vuelta al colegio es una tarea cuya responsabilidad recae en los hombros de los padres y no en los niños”, aclara la psicóloga.

 

Eso significa que son los padres quienes deben estar informando previamente a los niños  sobre que lo que implica en términos concretos la vuelta a clases. “Es decir, los padres deben plantearles de qué manera su rutina cotidiana se va a ver afectada y proyectarles cómo va a ser su rutina más adelante, en relación a la hora de acostarse y de levantarse, por ejemplo. Debe plantearse como hecho real y en términos concretos lo que viene más adelante, lo que muchas veces implica otorgar funciones y responsabilidades al interior de la familia, con la colaboración de los hijos mayores”, indica la experta.

 

Sobre cómo adelantar estas rutinas en vacaciones, Carmen Gutiérrez asegura que lo mejor es partir sólo con lo más básico, que es asumir los nuevos horarios. “En este tiempo que queda de vacaciones es bueno ir acortando los horarios de trasnoche de los niños, para que se vayan acostumbrando a acostarse y levantarse más temprano”, precisa.

 

Espacios de acuerdo

 

Muchos padres creen que siempre es importante llegar a acuerdos con sus hijos, pero la psicóloga advierte que dentro de la responsabilidad y rol paterno esto no siempre debe ser así. “Creo que hay acuerdos que no lo son, porque deben ser imposiciones de los padres. O sea, no todo debe ser negociable, ni transable ni definible por los niños. Hay ciertos espacios y cosas que deben ser definidas por los padres. Lo único que se debe negociar es la forma en que se implementa la norma definida por los padres, pero no la norma en sí”, indica la especialista.

 

Dentro de esta línea, la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico  explica que “por ejemplo, no es transable aquello que se relacione a actividades que permiten funcionar en la vida cotidiana, como es la hora de acostarse y de levantarse, si se toma o no desayuno, o lo que se lleva colación, porque son ciertas cosas que afectan lo necesario para procurar el máximo bienestar posible de ese niño para que esté en las mejores condiciones para ir al colegio”.

 

Consciente de que esta adaptación a la rutina escolar puede provocar cierta rebeldía e irritabilidad en los menores, Carmen Gutiérrez enfatiza en la necesidad de que los padres o los adultos significativos le den la confianza y seguridad a los niños en relación a los recursos o capacidades que los mismo niños poseen para enfrentar adecuadamente esta nueva situación. “No hay que asustarse por el estrés de la vuelta a clases, porque es lo esperable, al igual que lo que sucede con el cambio de casa, de colegio o de profesor. Un niño estresado no es un niño enfermo, sino que es una respuesta natural del ser humano frente a una situación que de alguna manera evalúa o percibe que lo sobrepasa. Retomar la rutina será solo cosa de tiempo”, concluye la Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

 


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