¿Cómo preparar la vuelta al colegio?

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 A pocos días de retomar el año académico, puede ser necesario ajustar horarios y el ritmo de descanso de vacaciones de invierno. Si bien los hábitos no se pierden como en la época de verano, una psicóloga de la Universidad del Pacífico entrega algunos consejos para hacer más llevadero este proceso.

 Las dos semanas de vacaciones de invierno no se comparan con los casi tres meses de descanso estival, porque evidentemente son más cortas y porque algunos usan parte de este tiempo para reorganizar académicamente la segunda etapa del año escolar.

Pero, ¿cómo prepararse para volver a clases? La directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico, Carmen Gutiérrez, plantea que lo más importante para retomar la rutina de los hijos en edad escolar es conversar con ellos acerca del cambio que viene en forma concreta.

“Los padres deben plantearles a los niños de qué manera su rutina cotidiana se va a ver afectada y proyectarles cómo va a ser su rutina más adelante, en relación a la hora de acostarse y de levantarse, por ejemplo. Debe plantearse como hecho real y en términos concretos lo que viene más adelante, lo que muchas veces implica otorgar funciones y responsabilidades al interior de la familia, con la colaboración de los hijos mayores”, indica la psicóloga.

Particularmente relevante en este periodo es asumir los nuevos horarios. “Es bueno ir acortando los horarios de trasnoche de los niños, para que se vayan acostumbrando a acostarse y levantarse más temprano”, precisa la profesional.

Sobre cómo transar y acordar estas nuevas rutinas con los hijos, la especialista de la U. del Pacífico señala que se debe tener claro que no todo debe ser negociable, ni transable ni definible por los niños. “Hay ciertos espacios y cosas que deben ser definidas por los padres. Lo único que se debe negociar es la forma en que se implementa la norma definida por los padres, pero no la norma en sí”, dice categórica Gutiérrez.

En esta línea, la directora de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico es clara. “Por ejemplo, no es transable aquello que se relacione a actividades que permiten funcionar en la vida cotidiana, como es la hora de acostarse y de levantarse, si se toma o no desayuno, o lo que se lleva colación, porque son ciertas cosas que afectan lo necesario para procurar el máximo bienestar posible de ese niño para que esté en las mejores condiciones para ir al colegio”, concluye Carmen Gutiérrez.

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