Celos en los niños: Cómo mejorar la relación entre hermanos

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Los celos en los niños no siempre pueden evitarse entre los hermanos y los papás sólo pueden ayudar al hijo dándole cariño, para que su sentir no sea tan doloroso.

Así, como todas las cosas en la vida, los celos infantiles entre hermanos causan efectos negativos, pero también positivos. Éstos se terminarán reflejando en el desarrollo y en la conducta de los pequeños.

Pero tranquila, que tener un hermano es un tesoro que será descubierto, gradualmente, por el pequeño.

La llegada del nuevo integrante

Es normal que, debido a la llegada de otro hijo, los papás deban dar el doble de afecto y cariño. Aunque, será inevitable que el nuevo integrante reciba algo más de atención y cuidados.

Si los papás tratan de manera inadecuada el tema de los celos,  podrían llegar a modificar el carácter del hijo mayor, y además, producir el aumento de ciertas características en el temperamento del niño, como el egoísmo y a su vez la competitividad.

Los especialistas aconsejan que sean los padres los primeros en dar la noticia sobre la llegada de un nuevo hermano, antes de que lo haga otra persona.

  • Le tendrán que hablar con mucho cariño y tacto para que el niño esté al tanto de lo que va a pasar.
  • Si los papás están preocupados porque su hijo pueda sentirse desplazado, es necesario darle un lugar importante al hijo mayor, por ejemplo, al pedirle que opine en la selección de la ropa o los juguetes que le podría dar a su hermanito menor, considerando que ahora él es el grande.
  • Explicarle que su hermanito va a quererlo mucho.

Frente a esta situación, el niño hará todo lo necesario por manifestar su enojo ante lo que ocurre. A partir de ahora, se volverá habitual que comience a imitar el comportamiento del nuevo integrante, parte de esto se debe a los celos infantiles.

Por lo mismo, empezará a chuparse el dedo, a pedir que siempre lo tomen en brazos, volverá a usar chupete y puede hasta volver a orinarse en la cama. Él piensa que si se comporta como un bebé, podrá volver a tener el mismo grado de atención de sus papás.

Estos cambios también pueden afectar el carácter del niño

Si el niño estima que fue reemplazado por el nuevo integrante de la casa, es posible que se vuelva un niño agresivo. Pero no sólo eso, sino que también puede ocurrir que se muestre desanimado e, incluso, deprimido.

Así, el cambio en él, puede operar de forma sorprendente y desconcertante. Puede cambiar desde ser un pequeño apacible, para transformarse en un niño desobediente y negativo frente a todo.

Se mostrará constantemente, rebelde ante las órdenes de sus papás. No les hará caso en nada de lo que ellos dispongan. También darán a conocer su negatividad, mediante su oposición a participar en las reuniones familiares, interrumpir las conversaciones de los papás y no acatar las normas enseñadas. También, puede que se muestre más sensible y que por eso, llore más.

Esto tendrá consecuencias en su nivel de concentración, así como, también, mostrará problemas para prestar atención.

Si esta situación prosigue, es muy probable que su rendimiento escolar resulte afectado. Puede que también, muestre rechazo por las rutinas diarias, por ejemplo, no querrán cepillarse los dientes antes de dormir.

Ahora bien, las consecuencias de los celos pueden ser somatizados incluso. Si éste es el caso, entonces el niño experimentará dolor de cabeza, de estómago, de piernas, etc.
Puede que sean fingidos, pero también es posible que no.
Independientemente de aquello, los papás tienen que vigilarlo cuidadosamente.

Efectos positivos de los celos

No todo es malo, y es posible que de toda esta compleja situación, surja algo positivo.

Así ocurre que el mayor, cuando se compara con el menor, desea ser “mejor” que su hermano pequeño.

Por lo mismo, intentará sobresalir en un determinado aspecto; por lo general, en uno de tipo físico. De este modo, querrá aprender a andar en bicicleta, por ejemplo.

Hará de todo para demostrar que es el hermano mayor y, por esa razón, el mejor de los dos. Y lo bueno es que debido a este empeño, tendrá una buena imagen de sí mismo.

Al tenerla, repercutirá favorablemente en él, puesto que se sentirá capaz de hacer muchas cosas. Él es el mejor.

Y sin darse cuenta, será esta misma actitud, la que le ayudará a combatir los celos hacia su hermano.

¿Cómo actuar ante los celos en los niños con sus hermanos?

El tiempo que duren los celos en el hijo, depende del modo en que actúen los papás, según la circunstancia pudieran tener una crisis temporal o una situación que dure toda la infancia. La intervención de los papás es imperante para que los celos no se vuelvan un padecimiento para el hijo mayor y evitar de este modo, que la rivalidad entre hermanos perdure.

Celos durante el parto

En la medida de lo posible la mamá tiene que despedirse de su hijo antes de asistir a la sala de parto; la persona que lo cuide durante este periodo de ausencia, deberá hacerlo en la casa del niño, porque ahí se sentirá más cómodo y seguro. Es bueno que los padres le recuerden porqué su mamá tiene que ausentarse algunas veces.

El regreso a casa

En el momento de la vuelta a casa, el niño necesita de mayor atención por parte de sus papás, en este punto es aconsejable que la mamá demuestre una gran alegría por volver a la casa y reencontrarse con su hijo. Ambos padres, deben expresar su felicidad porque están todos juntos de nuevo.

  • De ser posible, la mamá debe demostrar interés por oír todo lo que el niño mayor le relate sobre los días que ella no estuvo en la casa.
  • Frente a los celos del niño, los papás sólo le pueden responder con afecto.
  • Deben procurar notificarle a las visitas que también le presten atención al hijo mayor, cuando vayan a la casa a conocer al nuevo integrante.
  • Es importante que los padres traten de no alterar en gran medida la rutina de la casa con la llegada del bebé.

“Cuando los niños se sienten comprendidos, su soledad y dolor disminuyen y su amor por sus padres se profundiza. La simpatía de los padres sirve como primeros auxilios emocionales para los sentimientos heridos. Cuando reconocemos genuinamente la difícil situación de una niña y expresamos su decepción, a menudo ella reúne la fuerza para enfrentar la realidad”. –Haim Ginott, autor de Between Parent and Child.


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