Ventajas de amamantar de noche

Madre primeriza

Estudios demuestran que durante la noche se produce un peak en la producción de la leche materna. Por ello, es indispensable que duermas de forma cómoda y uses ropa adecuada para el proceso de amamantamiento.

Experto: Blanca Ossa, enfermera matrona UC

Ya sabes que no hay nada mejor que la leche materna para alimentar a tu bebé. Ella es la única capaz de generar los nutrientes necesarios para tu pequeño en sus primeros meses de vida. Sin embargo, ¿te has preguntado acerca de los beneficios de la leche materna por la noche?, pon mucha atención.

Estudios desarrollados por el Sister Lilian Center, centro especializado en el embarazo y cuidados del bebé en Sudáfrica, obtuvieron resultados concluyentes respecto a la leche producida por las mamas durante la noche.

Una de las causas de este aporte nutricional extra, es que durante la noche te encuentras mucho más relajada que en el día y con un metabolismo más bajo. Además se produce un peak de prolactina, la hormona encargada de producir leche, por lo que tienes aún más.

La tranquilidad de la noche le permite a tu bebé alimentarse cómodamente, generalmente succionando mientras duerme.

Por eso, aquí te entregamos algunos sencillos consejos para que logres descansar mientras le das leche a tu pequeño:

  • Cambia el pañal de tu bebé antes de amamantar.
  • Asegúrate de vestir ropa cómoda que no genere calor en exceso. Puedes usar mantas suaves y livianas para cubrir principalmente tus pies y las espaldas de ambos.
  • Acuéstate en posición lateral.
  • Pon una almohada entre tus piernas a la altura de las rodillas. Luego flecta y mueve hacia delante la rodilla de la pierna en el extremo superior.
  • Enrolla una manta en tu espalda que sirva de soporte tranquilizador, especialmente en los primeros pasos del manejo de esta posición.
  • Pon tu cabeza sobre un par de almohadas rellenas pero no muy rígidas. Éstas deben ser acomodadas en el cuello, específicamente en el espacio que se produce entre el hombro y la cabeza.
  • La parte superior de tu brazo inferior debe extenderse a 90 grados de tu cuerpo. Cuando coloques a tu bebé sobre el pecho, puedes mantener el brazo extendido o flectarlo para cobijar a tu pequeño. También puedes dejar ese brazo bajo tu cabeza si te acomoda más.
  • El bebé debe recostarse de lado y de cara a ti, con su cabeza apoyada sobre la cama.
  • Su cabecita debe permanecer en una posición que le haga más sencillo el acople a tu pecho. Puedes usar tu brazo para dirigirlo un poco.
  • Coloca una manta enrollada en la espalda del pequeño para evitar que ruede durante el amamantamiento, o bien usa tu brazo para mantenerlo pegado a ti.

Para que estés muy cómoda durante la noche, es importante tener ropa que se ajuste al proceso de la lactancia.

Por ejemplo, puedes tener algún sostén cruzado diseñado especialmente para amamantar., o el clásico sostén con copa abatible para dar pecho. Existen varios lugares donde puedes conseguirlos y donde además encontrarás camisas de dormir y piyamas especiales que te harán más fácil la lactancia nocturna.

No olvides los consejos que te hemos entregado para fomentar la lactancia durante la noche en forma segura y fortaleciendo un descanso reponedor. Todo esto resulta vital para poder cargarte de energías y disfrutar con tu bebé al día siguiente.

 

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