Claves para amamantar al bebé

Madre amamantando a su bebé.

Entre más se aferra el niño al pecho materno, y más se vacía éste de leche, más se produce. ¿Cuáles son las claves para amamantar al bebé? Te contamos. 

La succión del bebé es la principal razón para que se produzca leche materna, tomemos esto como una de las claves para amamantar al bebé. Por eso, entre más se aferra el niño al pecho materno, y más se vacía éste de leche, más se produce. La cantidad es determinada por lo que el niño consume y a las oportunidades que deja vacío el pecho al día. También, la cantidad va experimentando cambios, según las necesidades que vaya teniendo el niño a lo largo del tiempo.

Curiosidades de la leche materna

En los primeros días, la leche tiene un aspecto más amarillento y posee más proteínas y sustancias de tipo anti-infeccioso. Luego, se obtiene la leche madura.

Al comienzo, a simple vista, puede parecer “aguada”, principalmente, al empezar la succión, porque es al final, cuando aumenta el contenido en grasa. Pero no debe pensarse que pueda tratarse de leche no apta para el niño, porque toda la leche materna es la adecuada para el respectivo bebé.

Claves para amamantar al bebé 

Es importante, en especial al comienzo, que la mamá no le dé chupetes ni mamaderas al niño. Porque éstos no se chupan de igual manera que un pezón y por lo mismo, el niño puede confundirse y tomar pecho de forma menos eficiente.

Por otra parte, esto puede causar problemas en la mamá; tales como especie de grietas en el pezón, mastitis, y que finalmente, carecimiento de leche.

Por lo mismo, no es aconsejable el uso de pezoneras, puesto que las grietas se originan, debido a que el niño se toma mal del pecho. Es importante, en este sentido, que la mamá corrija la posición que tiene para dar de amamantar.

Además, la utilización de pezoneras, provoca que se acorte la duración del proceso lactante y de paso, lo vuelve incómodo.

Cantidad y frecuencia adecuadas de amamantamiento

La cantidad de tiempo empleado, para la succión de leche, es distinta para cada niño, así como para cada mamá. También, se halla sujeto a la edad del bebé y de una oportunidad a otra.

Otra de las claves para amamantar al bebé es saber que, la composición que posee la leche no es la misma al comienzo ni al final del proceso. Además, ocurre que la composición tampoco es la misma durante los primeros días de vida del niño, y cuando ya ha cumplido 6 meses.

Aunque la leche del comienzo sea más aguada, posee la mayoría de las proteínas y de azúcares.

Por su parte, la leche del final, tiene menos de estos componentes, pero posee más calorías, porque el contenido en grasa y vitaminas es mayor.

Es bueno que la mamá no pretenda que su hijo consuma la misma cantidad de leche que el bebé de su amiga, como tampoco, cuántas veces al día; porque depende de cada niño.

Así, por ejemplo, un niño puede desear mamar a los 10 minutos de haberlo hecho antes o contrariamente, demorar horas en volver a pedir.

Es posible claro, que durante los primeros 15 días de vida, la mamá intente que el bebé consuma leche, al menos, 8 veces en 24 horas. Por otra parte, no es recomendable que la mamá intente limitar el tiempo de duración de una toma de leche. Sólo el niño es el que puede determinar cuándo ha quedado satisfecho.

Lo que resulta perfecto es que el niño sea quien suelte el pecho de manera espontánea. Ahí se sabrá si ya no tiene más hambre.

Consumir de uno o de ambos pechos

Hay niños que toda la leche que necesitan, la obtienen de un solo pecho, mientras que otros, de los dos. Si es de los dos, es probable que no logre vaciar totalmente el último, por eso, la próxima ronda deberá empezar por este pecho.

Entonces, no es relevante que el niño mame de ambos pechos, sino que logre vaciar completamente y de manera rotativa, cada uno.

Así, se evita que se acumule leche que provoque la aparición de mastitis y también, para para que el cuerpo de la mamá acomode la producción de leche a las necesidades de su hijo.

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