¡A dar pecho se ha dicho!

dar pecho al recién nacido

Ser madre primeriza supone enfrentarse a múltiples situaciones distintas, y muchas de ellas juntas, y en muy poco tiempo.

No dejes que esta avalancha de novedades te abrume, hay que ir enfrentándose a las situaciones con ánimo y tranquilidad. Quizás no lo hagamos bien al principio, pero poco a poco iremos ganando experiencia. Blanca Ossa G. Consultora Internacional de Lactancia IBCLA nos cuenta al respecto.

Su carita dulce de inocencia nos hace de inmediato sentirnos invadidas por un sentimiento de protección hacia ese pequeño tan indefenso. Casi nos cuesta creer en lo maravillosa que es la naturaleza, y que ese ser sea parte de nosotras, es entonces cuando comienzan las autoexigencias, y tememos enormemente fallar.

Miedos comunes de amamantar por primera vez

Uno de estos miedos se da en ese acto tan nuevo para nosotras, pero tan hermoso a la vez: la lactancia. Debes saber que al comienzo no es leche lo que sale, sino un líquido llamado calostro. A nuestra vista es casi insignificante y nos desespera la idea de que no sea suficiente para alimentar a nuestro pedacito de cielo. Pero, no te preocupes.

El calostro es muy rico en nutrientes y especialmente en anticuerpos y, como la naturaleza es muy sabia, resulta más que suficiente para alimentar al bebé durante los primeros días. Que tampoco te quite el sueño el cómo le enseñarás que debe mamar, pues al momento en que te lo pongan al pecho, verás que solito lo hará, tan solo por instinto.

Los expertos recomiendan lo siguiente:

  • Poner frecuentemente al bebé al pecho (al menos 8 a 12 veces cada 24 horas durante el primer mes de vida), aunque todavía no salga leche, para estimular su producción.
  • Despierta a tu bebé si es dormilón, y no lo dejes más de dos o tres horas, sin ponerlo al pecho, incluso si es de noche.
  • Cuida tus pezones desde el primer momento, manteniendo una buena posición del bebé para evitar grietas. Además, cuando tu guagua termine de mamar, moja con un poco de leche el pezón para evitar heridas y enrojecimiento.
  • Da pecho a demanda. Aunque sólo esté un instante y se duerma de inmediato, o aún si no toma todo el rato, dale cuantas veces quiera.
  • Alterna cada pecho, comenzando siempre con el que menos tomó la última vez.

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