Las cosquillas como estímulos útiles

Las cosquillas como estímulos útiles

Las cosquillas pueden provocar una risa placentera y crear un vínculo delicado entre padres e hijos que se reconoce como un mecanismo de unión, interacción social y comunicación.

Después de un día estresante, los pediatras sugieren jugar a hacer cosquillas para ayudar a los adultos a aliviar la fatiga y la preocupación y desarrollar una sensación de bienestar y cohesión familiar.

Desarrollo cognitivo a través de las cosquillas

Las múltiples alegrías que le das a tus hijos mientras juegan no solo son divertidas, sino que también favorecen el desarrollo cognitivo al estimular sus sentidos y la percepción de las diferentes partes del cuerpo.

Las cosquillas son estímulos beneficiosos que conectan todos los sentidos y les permiten estar más atentos a lo que ocurre en el entorno. Las sensaciones de hormigueo y hormigueo se conectan a las terminaciones nerviosas que estimulan el sistema inmunológico.

En el movimiento provocado por la risa se ejercitan los músculos del cuerpo, inspirar y espirar mejora tu respiración fortaleciendo tu corazón.

Habilidades de comunicación

Aprenderán a desarrollar habilidades de comunicación, si no se sienten bien pueden expresar de alguna manera que no se sienten bien o que no es el momento para este tipo de juegos, una oportunidad perfecta para expresar sus sentimientos y emociones.

La intensidad de las cosquillas debe estar relacionada con la edad de los bebés, ya que cuando son muy pequeños la sensibilidad es mayor y puede causar molestias, mejor empezar con cosquillas suaves en las mejillas, alrededor de la boca y en las plantas de los pies.

Después de dos años, los pies del estómago y las axilas serán el lugar donde desarrollarán más sensibilidad. Las cosquillas nunca deben ser forzadas, debe ser un juego divertido y si en algún momento se niegan a las cosquillas, mejor esperar el momento en que quieran hacérselas.


Bebé de 21 meses
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