La roséola, una infección poco conocida que afecta sobre todo a niños de hasta 2 años

La roséola, una infección poco conocida que afecta sobre todo a niños de hasta 2 años

La roséola, también conocida como exantema súbito, es una infección viral poco conocida que afecta principalmente a niños menores de 2 años. Aunque sus síntomas pueden ser preocupantes para los padres, generalmente es una enfermedad leve y autolimitada.

¿Qué es la roséola?

La roséola es una infección viral comúnmente causada por el virus herpes humano tipo 6 (HHV-6) y, en algunos casos, por el herpes humano tipo 7 (HHV-7). Se caracteriza por una fiebre alta repentina que dura de 3 a 5 días, seguida de la aparición de un sarpullido en el cuerpo del niño. Aunque puede afectar a personas de todas las edades, es más frecuente en niños menores de 2 años.

Causas y transmisión de la roséola

La roséola se transmite principalmente a través de la saliva y el contacto cercano con una persona infectada. Los niños pueden contraer el virus al entrar en contacto con las secreciones respiratorias de un niño infectado o al compartir utensilios, juguetes u otros objetos contaminados.

Es importante destacar que la roséola no es una enfermedad altamente contagiosa y, en la mayoría de los casos, no se propaga de manera significativa.

Síntomas de la roséola

El síntoma principal de la roséola es una fiebre alta repentina que puede alcanzar los 39-40°C (102-104°F) y durar de 3 a 5 días. Durante este período febril, el niño puede estar irritable, tener pérdida de apetito y presentar síntomas leves como congestión nasal y tos.

Después de que la fiebre desaparece, aparece un sarpullido rosado o rojizo en el cuerpo del niño, que generalmente comienza en el tronco y se extiende a los brazos, piernas y cara.

Diagnóstico de la roséola

El diagnóstico de la roséola se basa principalmente en los síntomas clínicos y la historia médica del paciente.

En algunos casos, el médico puede solicitar pruebas de laboratorio para confirmar la presencia del virus. Estas pruebas pueden incluir análisis de sangre para detectar la presencia de anticuerpos contra el virus HHV-6 o HHV-7.

Tratamiento de la roséola

No existe un tratamiento específico para la roséola, ya que es una enfermedad viral que generalmente desaparece por sí sola. El enfoque principal del tratamiento es aliviar los síntomas y mantener al niño cómodo durante la fiebre.

Se pueden administrar medicamentos antipiréticos, como el paracetamol o el ibuprofeno, bajo la supervisión de un médico. Es fundamental asegurarse de que el niño esté bien hidratado y descansando adecuadamente.

Prevención de la roséola

Dado que la roséola es una enfermedad viral, no existe una forma garantizada de prevenirla por completo. Sin embargo, se pueden tomar medidas para reducir el riesgo de transmisión. Esto incluye lavarse las manos regularmente, evitar el contacto cercano con personas enfermas y mantener una buena higiene en general.

Además, es importante fomentar la lactancia materna, ya que se ha demostrado que la leche materna contiene anticuerpos que protegen al bebé contra diversas infecciones, incluida la roséola.


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