Niños con obesidad son más propensos a sufrir crisis asmáticas

Control pediátrico del recién nacido

La buena rutina alimenticia en los niños aunado al hábito del sueño, son dos factores vitales para prevenir la obesidad infantil, mismo diagnóstico que ha venido creciendo significativamente en las últimas décadas, en todo el mundo.

Especialistas han indicado que la tasa de niños con obesidad corresponde al 10 y 17 por ciento de la población mundial, y a ello se le suma las complicaciones respiratorias que surgen en los pequeños partiendo del sobrepeso.

«Mejorar el estado nutricional, prevenir la obesidad e insistir en la importancia de adelgazar mejoraría el control del asma y el riesgo de tener exacerbaciones en los niños y reduciría la incidencia del asma en los adultos”. Indica el equipo de Kenneth B. Quinto, de la University of California en San Diego.

Estudios han demostrado el efecto de temporalidad entre estados obesogénicos y el desarrollo de asma, asimismo, los médicos lo describen como un proceso de «dosis-respuesta», estableciendo relación directa entre el grado de obesidad y la severidad de las crisis asmáticas en los niños.

Mecanismos implicados en la génesis del asma en el paciente pediátrico obeso

  • La disminución del volumen de reserva espiratorio.
  • El volumen de masa corporal que como consecuencia genera el cierre precoz de las vías aéreas pequeñas existentes en el pulmón.
  • Reducción de la capacidad de adaptación o elasticidad pulmonar.
  • Falta de ventilación pulmonar
  • El asma y la obesidad también están relacionados con el sistema endocrino.
  • Cuando las bacterias del intestino que influyen en el control metabólico se alteran, provoca el mal funcionamiento del apetito, por lo que aumenta la ansiedad y ganas de comer.
  • El peso extra en los niños afecta directamente sus pulmones y haría que necesiten más medicación.

¿Por qué les cuesta respirar?

El niño que presenta sobrepeso tiene aún más dificultades para respirar, esto se debe a que la grasa abdominal obstruye la fluidez de oxígeno hacia las vías respiratorias. Asimismo, explica María Franco, neumóloga pediatra del Nicklaus Children’s Hospital que aquellos bebés que son diagnosticados con obesidad, «presentan más reflujo del estómago al esófago y esto altera la actividad respiratoria».

¿Qué hacer?

  • Los niños deben mantener una alimentación balanceada, tomando en cuenta la edad y estatura.
  • Dormir las horas correctas durante el día y la noche.
  • Practicar alguna actividad extracurricular (de así desearlo).
  • Evitar el sedentarismo y los excesos alimenticios.
  • Ahora, cuando el niño ya tiene sobrepeso y además se le adjuntan crisis asmáticas, lo ideal es acudir con el especialista, esto porque el tratamiento correcto hará que él logre moldear sus hábitos alimenticios y tener una infancia normal.
  • La ayuda y apoyo familiar son de suma importancia.

La obesidad en los niños aumenta el riesgo de padecer enfermedades prevenibles como: la diabetes, el cáncer, y el asma.

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