Hábitos en los bebés que van cambiando

Los nuevos hábitos del bebé

A medida que pasan los meses, es normal que veas algunas variaciones en las conductas o hábitos de tu bebé, está creciendo y a su vez va poniendo en práctica lo que aprende.

Es probable que a partir de los 9 meses de vida, esté en la etapa donde quiera comer solo, quiera estar en la mesa de los adultos, o cambiar sus pautas de sueño.

A continuación, Facemamá te ofrece algunos datos para que puedas conocer más sobre los hábitos del bebé.

La comida del bebé a la mesa

Es conveniente comenzar a comer junto con el bebé en la mesa cuando aprenda a hacerlo con su propia mano. Esto no quiere decir que no se pueda sentar con los adultos, de no hacerlo pierde la oportunidad de socializar. Una vez que haya comido lo puedes sentar en su silla con algunos alimentos para que coma solo, de esta manera participa en el compartir con los adultos.

La lactancia

En los primeros meses la actividad del bebé se restringe a mamar, pero a los nueve meses suele ocurrir que pierde este interés. Algunos toman pecho por pocos minutos, pero luego se distraen porque quieren mirar su alrededor o para practicar lo que ha aprendido.

No obstante, aunque rechacen la lactancia, tienes que insistir en seguir con ésta, pues es positivo que tomen leche materna durante el primer año. Para ello, será favorable que le des leche en un ambiente tranquilo y aprovechar cuando se está quedando dormido.

Cambios alimentarios

A los nueve meses, la necesidad de nutrientes en los bebés aumenta y la de leche disminuye. Para que estés segura de que su alimentación es la correcta debes hacer lo siguiente:

Si cuando le das comida a tu hijo te quita la cuchara, significa que quiere comer con sus propias manos. Al comienzo va a jugar más que comer, por lo que debes darle una cuchara mientras tú lo alimentas con  otra. También ponle en un plato cosas blandas que pueda comerlas con la mano. Lo importante es que lo incentives a ser independiente.

En las pautas de dormir

Los bebés en los primeros meses de vida requieren de varias siestas, por lo menos una en la mañana y otra en la tarde. Pero cuando crecen, empiezan a prescindir de una –generalmente la de la tarde-, lo que es normal en los niños porque quieren estar todo el tiempo despiertos para explorar. Debes controlar su sueño si lo ves más cansado o irritable.

Si ocurre que por la noche tampoco quiere dormir, es buena idea darle un baño con agua tibia para que se tranquilice, acostarlo en un ambiente sin tanto ruido y luces bajas, por último contarle un cuento.

 

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