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Preocupaciones de los padresCuidados del recién nacido

Toda madre quiere proteger a su recién nacido de la mejor manera, es por esto que le surgen muchas dudas sobre cómo bañarlo, alimentarlo o cuidarlo en caso de una infección.

Facemama.com te da unos consejos para darle una buena atención a tu hijo y te ayuda a resolver algunas dudas que puedes tener:

Secreciones en los ojos

Para evitar que el recién nacido tenga una infección gonocócida en los ojos, -una de las principales causas de ceguera- los doctores le aplican unas gotas de nitrato de plata. Como una reacción a esta sustancia, es normal que al bebé le salga una secreción amarillenta en los ojos.

Según cifras, al 20 por ciento de los niños que se le aplican estas gotas, se le desarrolla una conjuntivitis química que se caracteriza por hinchazón y un fluido amarillento, el cual desaparece al cuarto o quinto día. Por esta razón, muchos doctores prefieren utilizar ungüentos o gotas antibióticas, que tienen menos probabilidad de producir una reacción adversa, por lo que si tu bebé se infecta después de esto, se puede deber a que tiene un ducto ocular bloqueado.

Remedios para los dolores

En caso de que tengas dolores postoperatorios debido a la cesárea, hazle caso a tu médico si te dice que debes tomar analgésicos. No debes pensar que esa medicina puede dañar a tu bebé, ya que por el calostro salen cantidades mínimas de medicamentos. Y más adelante, cuando te salga leche, la dosis del remedio le pasará mientras duerme y no tendrá consecuencias perjudiciales. Pero lo más probable es que ya no los necesites.

Si no te tomas los analgésico, los dolores no te van a permitir alimentar bien a tu bebé, porque para darle pecho debes estar tranquila y descansada, de lo contrario, no vas a producir la cantidad suficiente de leche.

No está tomando suficiente leche

Si sientes que por tus pechos baja sólo una pequeña cantidad de preleche o calostro, no debes preocuparte, los bebés no nacen con apetito ni con necesidades nutricionales. Recién al tercer o cuarto día va a tener ganas de comer, y lo más probable es que ya seas capaz de alimentarlo. Es raro que la madre tenga problemas de alimentar a su bebé a la semana, pero si llega a ocurrir, es probable que el médico le recomiende darle fórmula después de cada comida. No creas que tus pechos están vacíos, pues lo normal es que tengas calostro, un líquido aguado, que le entrega todos los nutrientes necesarios para su alimentación y para la creación de anticuerpos.

Tiene arcadas y se atraganta

Debido a que el bebé vive durante nueve meses en un medio acuoso, llamado líquido amniótico, es probable que haya absorbido un poco. Por esto, los médicos se encargan de succionarle las vías respiratorias, sin embargo, le pueden haber quedado en los pulmones otros fluidos y mucosidades. Esas arcadas y sonidos que hacen parecer que se está atragantando, es la manera de limpiar lo que queda.

La barbilla le tiembla

Es normal que a un recién nacido le tiemble la barbilla cuando ha estado llorando. Esto se debe a que su sistema nervioso todavía no desarrolla por completo. Replétalo con los mimos que él busca y disfruta de su barbilla que tiembla, pues no lo hará por mucho tiempo.

Problemas de complexión

Puede ocurrir que tu recién nacido no tenga la piel completamente lozana, ya que puede presentar unos puntitos blancos en ciertas partes: alrededor de la nariz y el mentón, en el tronco, en las extremidades e incluso en el pene. Si tan ganas de apretárselas o refregárselas para que se le quiten, no lo hagas, ya que a las pocas semanas van a desaparecer solas.

Otro problema a la piel con el que puede nacer tu bebé, es el eritema tóxico. Ésta es una erupción cutánea que se reconoce por ser unos manchones de forma irregular, rojizos y con el centro pálido. Pese a su nombre y apariencia que asusta un poco, es benigno, de corta duración y no necesita tratamiento.

Quistes bucales o manchas

Es habitual que los recién nacidos tengan unos puntitos blancos en las encías, que son pápulas o vejiguillas llenas de fluido o quistes. No es necesario preocuparse, pues desaparecen pronto y no dejan marcas. Otros bebés, al nacer pueden tener unas manchitas amarillas en el paladar. Tiene las mismas características que los quistes: son comunes, no necesitan tratamiento para desaparecer y no tienen significado médico.

Primera dentición

Aunque es poco común, pueden nacer bebés teniendo uno o dos dientes incisivos. Si no están firmes en las encías, es mejor sacárselos para evitar que se los trague o se atragante. Puede ser que sean anticipados o extra, por lo que serán reemplazados por los de leche, pero en caso de que sean los de leche definitivos, es necesario que los reemplacen con unos postizos hasta que le salgan los definitivos.

Algodoncillo

Cuando una mamá ve que su recién nacido tiene en la lengua como leche cuajada, se la trata de sacar y su boquita sangra, se debe a un hongo llamado: Candida albicans. Este hongo lo tiene tanto la madre como el bebé, quien se contagio con el cuello uterino de la madre, que ya estaba infectado.

Este hongo es un habitante normal de la boca (parte inferior de las mejillas, lengua, paladar y las encías) y la vagina, donde otros microorganismos lo mantienen de manera latente. Pero cuando el equilibrio se altera por una enfermedad, o por el uso de antibióticos o cambios hormonales, como los que ocurren en el embarazo, se crean las condiciones favorables para que se desarrolle y se manifieste como una infección. Ésta, no es peligrosa pero sí dolorosa y puede perjudicar la alimentación del bebé.

Chupete de entretención

Suele ocurrir que cuando el recién nacido está en la sala-cuna, le ponen un chupete en la boca para que se calme. Si se lo ponen unos tres días, no se va a enviciar, pero debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Como está lactando, le puede crear confusión de pezones, ya que mamar de un pezón de plástico requiere otros movimientos con la boca. Además, se puede producir una irregularidad en la lactancia.
  • Se corre el riesgo de que el chupete le ofrezca toda la satisfacción, y que rechace el pecho.
  • Es gratificante que atiendan sus necesidades cuando llore y no que lo callen con un chupete.

Cuidado de los oídos

No se debe meter nada a los oídos, ni siquiera un cotonito. Debes lavarle las orejas por fuera con un paño de aseo o una mota de algodón, sin penetrar jamás en el canal auditivo, ni con bolitas de algodón, con los dedos ni nada. El oído se limpia solo, y si tratas de quitar el cerumen, hurgueteando, lo que vas a conseguir es empujarlo hacia adentro.

Cuidado de la nariz

Al igual que los oídos, la nariz se limpia sola. Si tiene flujo, debes secarlo por fuera, pero jamás, meterle un cotonito, el dedo o una uña, porque lo único que vas a conseguir es introducirlo más y puedes herir sus delicadas membranas. Si tu recién nacido está resfriado y tiene mucha mucosidad, debes succionárselo con un aspirador nasal.

Cortarle las uñas

Aunque las madres se pueden poner nerviosas al cortarle las uñas a su bebé porque sus manitos son tan pequeñas, es una tarea indispensable para evitar que se rasguñen su propia carita. Las uñas de los recién nacido son largas y blandas, por lo que podría ser muy fácil de cortar, sin embargo, lo difícil es que se dejen. Por eso, lo que se hace es limarlas, para evitar producirle cualquier daño al bebé. Esto se hace con una lima y mucho cuidado.

¿Cómo le lavo la cabeza a mi bebé?

Con una suave rociada o echándole un poco de agua con una taza, debes mojar la cabecita de tu recién nacido. Luego, le agregas una gota de champú o jabón para niños y lo frotas suavemente para producir espuma. Después, enjuágale la cabeza con una rociada, o con dos o tres taza de agua.

No puedes olvidar que desde el comienzo debes evitar que le caiga jabón a los ojos. No es necesario lavarle la cabeza más de dos o tres veces por semana, a menos que sufra de seborrea o que tenga un cuero cabelludo aceitoso.

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