Rabietas

rabietas

No debe confundirse un enojo cualquiera con una rabieta. Incluso si tu niño se deja caer al suelo pataleando o se pone tan rígido que no puedes ponerlo en el coche, no necesariamente estás en presencia de una rabieta auténtica.

Las rabietas de los niños pueden compararse con un golpe eléctrico. Una vez que comienza, tú no puedes interrumpirla, ni tampoco tu hijo puede pararla a voluntad.

¿Qué son las rabietas y qué las causan?

La rabieta es una explosión que libera una gran cantidad de tensión causada por una carga de frustración que se ha estado acumulando en el niño, habitualmente acompañada de ansiedad o incluso miedo.

Esta tensión puede irse almacenando poco a poco, de manera que tú te vas a dar cuenta de que la rabieta se está incubando, por ejemplo, esto podría empezar a pasar durante la tarde y reventar antes de irse a la cama. En otras ocasiones la rabieta llega de manera tan rápida y sorpresiva que no podrás intuirla en absoluto, será como un verdadero cortocircuito.

Es cierto que una rabieta puede ser muy desagradable para ti, pero sin duda para el niño es mucho peor. Es importante que tengas presente que mientras dure la rabieta tu hijo está agobiado por esa rabia que está sintiendo, pudiendo incluso llegar a sentirse horrorizado por los sentimientos violentos incontrolables que lo embargan.

¿Qué es lo que podría pasar en una rabieta?

Los niños se comportan de maneras muy distintas durante una rabieta, pero lo más probable es que tu hijo una vez que tenga una, repita ese patrón y se comporte de manera similar en todas. Algunos “estilos” de rabieta son:

  • Correr descontroladamente por la habitación, gritando y sin importar lo que haya por delante, llegando incluso a chocar contra las paredes o muebles grandes si no lo resguardas.
  • Dejarse caer al suelo violentamente dando patadas y golpes con las manos y gritando como si estuviera peleando con criaturas demoníacas. Ten cuidado si tratas de levantarlo o tomarlo en brazos porque los golpes pueden ser muy fuertes.
  • Gritar una y otra vez sin detenerse ni un instante hasta quedarse ronco, o provocarse arcadas hasta vomitar.
  • Gritar tan fuerte y durante tanto rato que llegue a ponerse azulado al quedarse sin fuerza para volver a tomar aire, pudiendo llegar al borde de quedar inconsciente. Estas rabietas de apnea (cuando dejan de respirar) son sin duda las que causan mayor preocupación en los padres, sin embargo ten presente que es casi imposible que tu hijo esté corriendo un real peligro, porque los reflejos de su cuerpo lo forzarán a respirar haciendo que el aire entre nuevamente a sus pulmones antes de que se haga daño.

¿Cuál es la edad a la que empiezan las rabietas y cuándo terminan?

La edad en que los niños se hacen famosos por sus rabietas es entre uno y tres años aproximadamente, no obstante hay algunos bebés que pueden tenerlas desde los nueve meses. También hay niños de cuatro años que continúan teniéndolas y pueden ser signos de problemas de conducta más severos.

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