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frustración infantil Cómo manejar la frustración

Tu pequeño crece rápido y con ese desarrollo va conformando su individualidad, sus nociones de derechos personales y gustos particulares se hacen más fuertes.

Esto causa que ya no acepte tan fácilmente que sus actos estén bajo control. No es que esté volviéndose “porfiado” porque sí, está creciendo y tratando de manejar las situaciones por sí mismo y deberá aprender a manejar la frustración.

Obviamente a su corta edad no es fácil manejar los distintos aspectos del vivir. Con frecuencia tratará de hacer cosas que no puede realizar adecuadamente, ya sea por su poca experiencia o por el pequeño tamaño de su cuerpo. La búsqueda de independencia, de una manera u otra, lo llevará a la frustración, eso es inevitable, pero si esta frustración es muy fuerte y frecuente, aparte de convertirse en un desperdicio de tiempo y energía, podría dañar la autoestima de tu pequeño.

Cuando los adultos son la causa de la frustración en los niños

Los adultos pueden llegar a ser algo torpes al respecto y fácilmente provocar frustración. Recuerda que un niño mientras crece está desarrollando su noción de independencia y su sentido de la dignidad.

Si tu hijo percibe que lo estás obligando o apurando, se parará en seco y se pondrá a la defensiva. Sentirá que lo estás pasando a llevar y desde ese momento cualquier cosa por mínima que sea puede provocar una pelea. Puede ser la comida, su ropa, la hora de acostarse, o cualquier otra cosa, si siente que los estás forzando va a oponer resistencia. Debes ejercitar tu habilidad para darle opciones entre las que pueda escoger para que tome sus decisiones, dentro de ciertos márgenes.

Habrá, por cierto, ocasiones en que a pesar de ser extremadamente considerada y respetes sus emociones, tendrás que impedir que haga ciertas cosas o “imponerle” disimuladamente ciertas decisiones. Por ejemplo, si necesitas llegar rápido a casa porque se te ha hecho tarde y tu pequeño quiere irse caminando, no te desesperes tratando de meterlo en el coche y correr a casa, es mejor que improvises algún juego, como que eres un caballito que lo va tirando, sin duda llegarás antes.

Cuando otros niños son la causa de la frustración en los niños

Los niños pequeños se interesan mucho en otros niños pequeños, incluso podemos ver esto en los bebés que se acercan a otros bebés de su edad. Si las condiciones son apropiadas, muchos de ellos se harán verdaderos amigos con relaciones duraderas. Sin embargo, dado que los niñitos no han desarrollado su capacidad de ponerse en el lugar de otro, es habitual que hieran sus sentimientos mutuamente o se frustren al no captar las emociones de su amiguito o compañero de juego. Un caso frecuente es cuando ambos quieren el mismo juguete, probablemente el más dominante de los dos lo obtenga y el otro pequeño se echará a llorar. Hay veces en que uno quiere abrazar al otro pero su amiguito no quiere ser abrazado, en este caso ambos podrían sentirse heridos y ponerse a llorar.

Los pequeños necesitan práctica y guía para desarrollar sus habilidades sociales. Debes ayudar a tu hijo explicándole qué es lo que está sucediendo y asistirlo en resolver estos problemas de convivencia que todavía no puede manejar.

Cuando la frustración es causada por objetos

Tu pequeño está recién desarrollando su motricidad fina y su fuerza. Esto puede causar que los juguetes y objetos que manipula no se comporten precisamente como él quiere que lo hagan. Estas “peleas” con los objetos son frustrantes pero pueden ser bastante educativas, le sirven para entender cómo funcionan estos objetos, las cosas que pueden hacer y las que no. Tu niño podría frustrarse tratando de hacer pasar un bloque rectangular por un agujero circular, pero ese es el momento en que debes guiar su ímpetu para que aprenda por qué es que no ocurre lo que está tratando de hacer.

En estos casos, la idea es aprovechar la frustración para que se convierta en un incentivo para que tu niño siga investigando y aprendiendo. Debes poner atención para intervenir a tiempo y evitar que estas frustraciones a las que se enfrenta tu pequeño hagan el efecto contrario. Si con frecuencia emprende tareas imposibles y por lo tanto se encuentra frecuentemente con un gran fracaso, seguramente se rendirá. Tampoco hagas las cosas por él, siempre ofrécele una ayuda mínima para que sea tu hijo quien supera el problema.

Cuando tu niño se frustra debido a su cuerpo y su tamaño

Tu hijo puede entender el uso de los objetos y cómo hacer que funcionen, pero si no puede manejarlos porque son muy grandes o porque todavía no tiene la fuerza suficiente, esto sin duda causará su frustración y no aprenderá nada. Es muy importante que los niños cuenten con juguetes y equipos adecuados para su tamaño y fuerza, no es necesario que sean muchos ni muy caros, basta con que estén diseñados para su etapa de crecimiento. En este sentido, es contraproducente que use juguetes de sus hermanos mayores, por ejemplo. Es fundamental que todas las cosas que manipule estén a su escala.

 


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