Es habitual que los niños hagan saber sus miedos de una manera un tanto obsesiva, dibujándolos o hablando del tema a cada momento, por ejemplo. No debes preocuparte ni sorprenderte porque esa es la manera en que tu hijo hace saber lo que le inquieta, enseguida te decimos como ayudar a calmar los miedos de tu hijo entonces.
El primer paso es no subestimar sus temores aunque te parezcan tontos o sin sentido, para él son muy serios y sobre todo, reales. No te rías ni restes importancia a lo que él siente cuando está asustado. Es muy bueno que le hagas saber que tú también le temes a algunas cosas (algún juego mecánico de parque de diversiones por ejemplo) y que por lo tanto sabes qué es lo que se siente. Si tu pequeño siente que lo comprendes, entenderá que sentir miedo es normal y que no hay problema alguno en reconocerlo.
Un error común que cometen muchos padres es decir mecánicamente “no te preocupes, no hay nada que temer”, esto seguramente lo va a molestar todavía más porque estás desconociendo lo que está sintiendo. Apóyalo y ofrécele seguridad, dile que sabes que ese perro le da miedo por ejemplo, pero que puede tomar tu mano y pasar caminando a tu lado, o incluso puedes tomarlo en brazos si así lo prefiere.
A veces se nos olvida lo más obvio. Explicar sencilla y racionalmente es suficiente para que muchos niños superen su temor. Es bastante común que algunos niños pequeños se asusten con el ruido de una ambulancia, tómate el tiempo necesario para explicarle que el sonido de la sirena de la ambulancia sirve para que los otros autos la dejen pasar.
También las demostraciones empíricas son muy útiles para que muchos pequeños superen sus miedos. Por ejemplo, muéstrale que si bien la aspiradora es capaz de tragarse el polvo y las pequeñas basuritas, no puede “tragarse” su camioncito de juguete. Si le asusta ir a cortarse el pelo, siéntate tu primero y que el peluquero te corte uno o dos mechones pequeños. Si a tu hijo le da miedo la oscuridad de la noche, sal con el a caminar al atardecer y muéstrale como es que el día va ando paso a la noche y que esto no es nada tenebroso sino más bien mágico.
Puede que alguna experiencia anterior sea el origen de sus miedos, puede que tema ir al médico porque en una visita pasada le pusieron una vacuna, por ejemplo. No le digas que esta vez va a ser distinto o no va a pasar nada, explícale que es cierto que una inyección duele un poco al principio, pero que es algo muy rápido y que después irán a tomar un helado o a hacer algo que le guste. Un “premio” puede ayudarlo a superar el temor que le provoca un pinchazo, pero es muy importante que cumplas al pie de la letra lo que le has prometido.
Busquen juntos las soluciones, prueben distintas estrategias. Si a tu pequeño le asusta la oscuridad, conversa con él y lleguen a una conclusión respecto a cuál es la mejor manera de solucionar el problema, con una lucecita para la noche, o un “guardián nocturno” (algún juguete), por ejemplo.
Entrénalo jugando. Si tu niño le tiene terror a ir al médico, juega al doctor con él, ojalá con un buen set de instrumentos médicos de juguete. Si le teme a las visitas desconocidas, jueguen a “las visitas” con sus peluches y muñecos.
Todos, niños y adultos tenemos temores. No los escondas pero trata de controlarlos para no mostrarlos de manera muy intensa y acabar traspasándoselos a tu hijo. Si te asustan mucho las arañas, que no te vea corriendo de un lado a otro por la casa gritando. Si tienes cita con el dentista, que no perciba lo nerviosa que te pones antes de ir. Este caso último del dentista es una ocasión apropiada para que, controladamente, le digas que cuando eras niña tampoco te gustaba ir, pero que una vez que entendiste que era bueno para tener los dientes sanos, lo superaste.
Puedes ofrecerle a tu hijo un “amuleto”, un juguete u objeto que tenga hace tiempo y que pueda transmitirle seguridad, sobre todo cuando tú no estás con él, cuando va al jardín infantil o por la noche al acostarse por ejemplo. Estos objetos pueden calmar mucho a los niños y son una buena ayuda auxiliar para que superen los miedos.
Estos amuletos son muy útiles como apoyo frente a situaciones desconocidas por el pequeño, así que no hay nada malo en que los lleven con ellos cuando salen de casa. Además, seguramente dejará por sí solo de andarlo trayendo antes de que cumpla 4 años porque para entonces ya habrá desarrollado otras capacidades para superar sus temores y mantener la calma.
Por último, intercambia experiencias con otros padres y pide consejos a quienes han pasado por situaciones similares con sus niños.