Una vez que se comienza a amamantar no hay que dejar de cuidar los pechos, ya que así se evitarán problemas como la mastitis y la congestión. Una buena higiene, una buena posición del bebé, sol, aire y ejercicios específicos son algunos de los consejos para que la lactancia sea una etapa hermosa y sin dolor.
Aunque hace algunos años los especialistas aconsejaban lavar los pechos antes y después de amamantar, hoy se descartó esta práctica ya que puede resultar perjudicial en ocasiones, porque elimina una grasa protectora secretada por las glándulas Montgomery. Pero si consideras necesario lavarlos antes o después de alimentar a tu bebé, la forma correcta de hacerlo es con una gasa humedecida con agua, esta puede ser fría, hervida (pero tibia), o bien, agua mineral. Si se realiza este lavado es importante que no se utilicen jabones ni sustancias que deshidraten la piel o que pueden ser nocivas para el pequeño.
También debes cuidar la posición del bebé durante la lactancia (Ver video Posiciones para amamantar), ya que un error en la forma en que ubicas al niño para tomar leche podría provocar problemas de mastitis y grietas. La boca del bebé debe agarrar el pezón y una parte de la areola, si el pecho ya está lastimado, se debe dar primero el pecho sano para que al momento de cambiarlo no succione de manera tan agresiva, porque ya no va a tener tanto apetito. Además, una vez que ya se alimentó al pequeño se puede humectar el pezón con unas gotas de la propia leche.
Nunca debes dejar que la leche se acumule en exceso en los pechos, porque el pezón se puede poner áspero y costará que el bebé lo tome; además, la madre sentirá dolor. En los primeros meses, no debes dejar pasar más de tres horas entre cada vez que amamantes a tu hijo y así evitas este problema.
En lo que se refiere al sostén, es importante que como en el embarazo, sean de algodón y por lo menos una talla más grande. También debe ser de tirantes anchos para que el aumento de peso no cause molestias en los hombros y en la espalda; hay que evitar los sujetadores con push-up o con aros metálicos para afirmar el busto, es mejor reemplazarlos por unos reforzados con doble tela en la parte inferior. Para lavarlos usa detergente suave y sin olor ya que esto puede irritar o desagradar al bebé.
Si ya presentas problemas de dolor o grietas en los pezones una buena alternativa es la crema de caléndula (maravilla) y la crema de lanolina purificada. La crema de maravilla es natural y sin aditivos, posee propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y antisépticas por lo que resulta ideal en estos problemas, pero no debes olvidar consultar a tu médico antes de comenzar a aplicarlos.
Para fortalecer los pechos y disminuir la sensibilidad extrema es aconsejable tomar sol y después de amamantar, dejar el pecho descubierto durante por lo menos unos minutos al día.
Para evitar problemas de flacidez del tejido mamario producto del embarazo, existen muy buenos ejercicios que puedes realizar mientras tu bebé duerme o cuando tengas unos minutos.
- Uno de ellos se realiza de pie y, con la espalda recta, unes tus manos frente a tus pechos, con las yemas de los dedos. Luego, empujas con ambas manos haciendo presión una sobre otra varias veces.
- Otro ejercicio que puedes realizar para mantener en buena forma tus pechos se realiza con los hombros, elevándolos hacia tus orejas durante un minuto y luego repites el ejercicio un par de veces.
No debes olvidar que la lactancia siempre debe ir acompañada de una buena alimentación y, por lo mismo, el cuidado de tus pechos también depende de la calidad de los alimentos que ingieras.
Tu pecho después de la lactancia
Sin duda una de las principales preocupaciones de las mujeres después de finalizado el embarazo y el proceso de lactancia, es la condición en la que quedan sus pechos. Si bien es un tema netamente físico, es uno de los más recurrentes dentro de esta etapa.
La principal dificultad es que no existe un remedio que sirva para todas las mujeres, debido a que los cambios producidos en los pechos varían según la contextura, el tipo de piel y las variaciones de peso sufridos en el embarazo más que a la lactancia en sí.
Es por eso que los consejos para recuperar la forma pueden ser muy generales, esto obedece principalmente a que hay mujeres que mantienen el tamaño de sus pechos después del embarazo, otras aumentan su talla, pero también existen casos en los que los pechos disminuyen y sufren de flacidez.
Para ayudarte en cualquiera que sea tu caso, te aconsejamos realizar los ejercicios que aquí están indicados, beber mucho líquido, utilizar cremas anti estrías y tener cuidado con los cambios de peso muy drásticos.
Es muy importante que recuerdes utilizar, durante la lactancia, un sostén acorde al tamaño de las mamas. Quedando el pezón a nivel del punto medio del brazo, entre la distancia que existe desde el hombro al codo, de modo de evitar que el tejido se vea exigido por el aumento de tamaño, de peso y de la fuerza de gravedad ejercida sobre él.
Comentarios
Ahora que viene este otro bebé tengo miedo que me suceda lo mismo, qué debo hacer para formarme un pezón y no sufrir en el intento?
Muchas gracias.
La matrona Elizabeth Martínez, del Hospital Clínico de la Universidad Católica recomienda que en esos casos prepares tus pezones durante el embarazo. Primero que todo, dejando de lado todos los productos que puedan resecar o irritar la piel de tus pezones, como jabones o ungüentos, lo ideal es que sólo te laves con agua tibia en esa área. De esta manera podrás mantener los aceites naturales que protegen la piel.
Además recomienda que utilices sostenes amplios y cómodos, al igual que amapolas para formar el pezón, en especial hacia las últimas semanas de embarazo.
Hay personas que recomiendan algunos ejercicios para formar el pezón, llamados ejercicios de Hoffman, que consisten en tomar los pezones entre los dedos y estirarlos suavemente hacia fuera, con pequeños movimientos rotatorios por algunos segundos. Además, se puede girar levemente el pezón con los dedos, de derecha a izquierda. Es importante ser suave y evitar los tirones bruscos. Sin embargo, la matrona de la Universidad Católica cuenta que no se ha comprobado su eficacia en ese aspecto. Asimismo, advierte que este tipo de ejercicios sólo se pueden hacer después de las 38 semanas de embarazo –por seguridad-, ya que puede provocar contracciones uterinas, y por lo tanto, inducir el parto.
En todo caso, lo que más recomienda nuestra matrona es tener la disposición a la lactancia y no tenerle miedo, ya que junto a tu bebé podrás aprender cómo te es más cómodo y él mismo te puede ayudar a formar el pezón.
Mucha suerte y sigue visitando el sitio.
Saludos,
Equipo Facemama.com