Escuchar los latidos del corazón de tu bebé por primera vez puede ser la emoción más grande en la vida de los futuros padres, al menos hasta el nacimiento. El control de la frecuencia cardíaca de tu bebé es una importante herramienta de diagnóstico, utilizada por los médicos y por las enfermeras durante todo el embarazo.
Ritmos Cardíacos
El corazón del bebé empieza a latir normalmente en la quinta semana del embarazo, comenzando con un ritmo de 80 a 85 latidos por minuto (lpm) y llegando a pulsaciones de hasta 155 a 195 lpm, durante la novena semana del embarazo.
La madre puede oír los latidos del corazón del bebé desde la semana diez, con un aparato llamado Doppler, que es un instrumento de ultrasonido portátil. Incluso con el Doppler, puede que no se oigan los latidos del corazón debido a la posición que el bebé tenga en ese momento o por otros factores, como por ejemplo las capas de exceso de grasa en el abdomen de la madre. En la semana 18 ya se deben poder escuchar bien los latidos del corazón de tu bebé.
En la semana 15, el corazón del bebé debe estar bombeando alrededor de seis litros de sangre por día y las pulsaciones deben ser aproximadamente dos veces más rápidas que el ritmo cardíaco de un adulto, de hecho, para la mayoría de los padres suena como un caballo al galope.
Se supone que las diferencias en la frecuencia de los latidos cardíacos del feto proporcionan información acerca del desarrollo del sistema nervioso del bebé.
Algunos padres inclusive creen que el ritmo del latido cardíaco del embrión indica su género: más de 140 lpm piensan que sería una niña, pero los médicos señalan que no hay una experiencia científica que avale estas creencias.
Observación del ritmo cardíaco
El médico controlará el ritmo cardíaco de tu bebé en cada control, de hecho, tu podrás sentir los latidos y ver a tu hijo cuando realicen cada ecografía, pero existen algunas madres que lo hacen en forma personal (mientras están en casa) para llevar un control más minucioso del estado de su bebé. Hasta la semana 20, es necesario hacerlo con un sistema Doppler, después solo bastará un estetoscopio para escuchar los latidos del corazón de tu hijo.