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Cuidados de la embarazada Nuevos hábitos en el embarazo

Durante el embarazo, la mujer sufre de múltiples cambios en su cuerpo que la obligan también a modificar sus hábitos de vida. Siguiendo algunos pequeños consejos, será más fácil sobrellevarlos.

Experto: José Poblete, ginecólogo de la Red Salud UC

El embarazo es una situación natural de la vida y el cuerpo de la mujer está hecho para adaptarse a los cambios que se desarrollan. Sin embargo, tu organismo debe trabajar mucho para abastecer al bebé en crecimiento, por lo que es importante prestar atención a la nutrición y al ejercicio, que te ayudarán a cumplir con esta hermosa tarea. El organismo gasta más energía durante el embarazo, por lo que deberás alimentarte más y mejor para satisfacer tus necesidades y las del bebé en desarrollo.

“Algunos de los cuidados recomendados para la embarazada se relacionan con la mayor atención que deben poner las embarazadas con su alimentación, ya que según su estado nutricional, deben programar un incremento de peso entre 7 y 14 kilos de peso, lo que corresponde en gran medida al bebé, al útero y al líquido amniótico”, explica el doctor José Andrés Poblete, ginecólogo de la Red Salud UC. El especialista agrega que “en este período es frecuente que las embarazadas no se hidraten bien y tengan ayunos prolongados para tratar de no subir de peso”.

El embarazo no es el momento para ponerse a dieta, pero es necesario dejar de lado el mito de “comer por dos”. La regla es comer para satisfacer las necesidades nutricionales, la sensación de hambre y nada más. Cuando el embarazo está avanzado, los volúmenes que se ingieren van disminuyendo progresivamente, debido a la reducción de la capacidad gástrica, ello obliga a comer más veces y menos cantidades durante el día.

Es aconsejable consumir comidas pequeñas y nutritivas con frecuencia. Ten a mano alimentos saludables como frutos secos, torta de arroz, tostadas y frutas duras cuando estás en la oficina o en el auto y guarda queso de bajo contenido graso, yogurt, verduras y frutas frescas.

En cuanto al cuidado corporal, es necesario tener en cuenta que las hormonas del embarazo tienen un fuerte efecto sobre los dientes, el pelo, las uñas y la piel. No te sorprendas frente a algunos cambios temporales, como por ejemplo en los dientes. La progesterona ablanda las encías, por eso a veces sangran con facilidad, entonces debes cuidar los dientes y encías. Visita al odontólogo al comienzo del embarazo, no olvides contarle sobre tu estado, para que no use rayos X que pueden ser peligrosos para el desarrollo del embrión.

El pelo también puede presentar cambios, el liso se puede rizar y viceversa. Como el pelo crece y se cae en fases, el embarazo suele prolongar la etapa de crecimiento, volviendo grueso y fuerte el pelo fino, mientras que el grueso se puede resecar y volver inmanejable. Lo peor de estos cambios es la caída de pelo que se puede experimentar después del parto, pero no hay que preocuparse porque luego volverá a crecer.

Las uñas, si bien crecen más rápido, se vuelven quebradizas por lo que se aconseja mantenerlas cortas y usar cremas hidratantes para que no se resequen. Los estrógenos confieren a la piel el legendario resplandor del embarazo, pero la piel seca se pone más seca y la grasa más aceitosa.

En el rostro y el cuello pueden aparecer manchas oscuras, que reciben el nombre de cloasma, pero en algún momento desaparecen. Eso sí, debes utilizar protector solar para que no se intensifiquen. Todas las pieles profundizan su coloración. Los pezones adquieren un tono marrón y aparece una línea por debajo del ombligo. Es frecuente que los capilares del rostro se dilaten (nevus aracniformes). Ese efecto también desaparece después del parto.

Las estrías que se producen en el vientre, los muslos y los pechos son muy comunes y tienen que ver con las fibras elásticas de la piel, el sobreestiramiento producido por el crecimiento del útero explican que se rompan, generando las estrías. Por esta razón suele ser muy útil utilizar cremas anti estrías formuladas especialmente para el embarazo, las que mantendrán hidratada y elástica tu piel, evitando que aparezcan las temidas estrías.

La fatiga es un problema periódico durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre y las últimas seis a ocho semanas. Su intensidad puede sorprender, especialmente en las primeras semanas. Es un agotamiento tan marcado que parece faltar la energía incluso para parpadear. En las primeras etapas del embarazo la mujer suele estar somnolienta por los altos niveles de progesterona. El metabolismo se acelera para satisfacer las necesidades del bebé y el trabajo extra que se exige al resto de los órganos. Más adelante aparece el cansancio porque el cuerpo trabaja las 24 horas y hay que transportar un peso extra que obliga a trabajar más al corazón, los pulmones y los músculos.

Todos estos cambios se pueden sobrellevar siguiendo algunos pequeños consejos:

  • Evita permanecer de pie, privilegia estar sentada.
  • Cuando estés acostada, coloca los pies en alto cada vez que te sientes.
  • En la oficina, puedes invertir un papelero o una caja debajo del escritorio para apoyar los pies.
  • Apoya la cabeza sobre el escritorio a la hora de comer o cierra los ojos en la micro cuando vuelvas a casa.
  • Intenta dormir o descansar cada vez que puedas.
  • Cuando estés en la casa planifica momentos específicos de descanso y no dejes que nada te interrumpa. A algunas personas les gusta recostarse después de comer, mientras que otras sienten que necesitan un descanso por la tarde o al anochecer.
  • Quédate en cama los fines de semana o también puedes acostarte temprano por lo menos tres veces por semana.
  • Busca maneras de desconectarte, como ver televisión o leer. Descansa y escucha música, no demasiado fuerte, ya que el bebé también la oye. Prueba distintas posturas para descansar, así lograrás un alivio más rápido. Puedes acostarte en el suelo sobre algunos almohadones, con los pies apoyados en una cama, un sofá o una silla con las rodillas en ángulo recto o, adopta la posición de recuperación en primeros auxilios, con almohadones bajo las rodillas y la parte superior del cuerpo.

Para conseguir un momento de relajación, usa la técnica que puedas. Necesitarás por lo menos 30 minutos cada día, será maravilloso si aprendes a relajar los músculos en pocos segundos. Hay muchos libros y videos que pueden ayudar. Si es posible, practica con tu pareja, será bueno para ambos. Aprender a relajarse es una parte esencial de la mayoría de las técnicas de control natural de dolor durante el parto, te servirá mucho para ese esperado momento.

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