Casi dos décadas después de que la pequeña Madeleine McCann, de apenas tres años de edad, desapareciera misteriosamente durante unas vacaciones familiares en un complejo turístico de Portugal, su nombre ha vuelto a resonar con fuerza. En un giro inesperado y oscuro, la niña ha aparecido mencionada en los documentos recientemente desclasificados en Estados Unidos relacionados con el fallecido magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein.
Según El Universal, este voluminoso material fue difundido públicamente por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos. Los millones de páginas reveladas forman parte de los expedientes judiciales relacionados con el procesamiento penal de Epstein y su socia y pareja sentimental, Ghislaine Maxwell. Entre este vasto océano de declaraciones, testimonios y pruebas, ha salido a la luz un documento específico, identificado bajo el código EFTA01249618, que hace mención directa a la niña británica desaparecida hace 19 años.
El inquietante avistamiento de 2009
El documento judicial detalla la declaración de una testigo, cuya identidad no ha sido revelada, que relata un episodio perturbador ocurrido en el año 2009. Según su testimonio, la mujer se encontraba caminando por una calle principal cercana a su residencia cuando se cruzó con una niña pequeña. La menor iba acompañada por una mujer adulta y un hombre de mediana edad que caminaba unos pasos más adelante que ellas.
Al observar la escena de cerca, la testigo aseguró haberse dado cuenta de que la niña guardaba un parecido asombroso con Madeleine McCann. Notó que la mujer adulta intentaba apurar el paso de la menor y parecía visiblemente preocupada. Sin embargo, lo que más llamó la atención de la testigo fue el comportamiento de la niña: no dejaba de girarse para mirarla fijamente y, mientras caminaba, se tapaba el ojo derecho con la mano.
Este gesto no es un detalle menor. La alusión a la niña cubriéndose el ojo derecho remite directamente al coloboma que caracteriza a Madeleine, una mancha oscura muy visible en el iris de su ojo derecho. A lo largo de los años, los investigadores y la familia han hecho un enorme hincapié en este rasgo distintivo, ya que es una marca de nacimiento permanente que no se altera a pesar de que el aspecto físico de la menor cambie con el paso del tiempo.
En el momento en que se produjo este presunto avistamiento en 2009, Madeleine habría tenido seis años de edad, un dato cronológico que coincide perfectamente con la edad de la niña descrita por la testigo en el documento desclasificado.
Si bien en aquel momento la mujer no acudió de inmediato a la Policía para realizar la denuncia formal, decidió hacerlo tiempo después. El detonante fue una publicación en los medios sobre Ghislaine Maxwell que especulaba sobre la posibilidad de que ella misma se hubiera llevado a McCann. El documento recoge la cita textual de la testigo: «La mujer que vi se parecía a Ghislaine Maxwell. Denuncié el avistamiento a la policía, pero pensé en decírtelo también a ti».
El retrato robot de Barcelona y la sombra de Maxwell
Este escalofriante relato coincide temporal y visualmente con otra pista histórica del caso. Se trata de un retrato robot difundido por las autoridades que mostraba la imagen de una mujer de entre 30 y 35 años, con una altura aproximada de 1,67 metros. Esta sospechosa habría sido vista en Barcelona el 7 de mayo de 2007, apenas cuatro días después de la desaparición de la menor en Portugal. Supuestamente, esta mujer iba acompañada de una niña que, según las especulaciones de la época, podría haber sido Madeleine.
A la luz de la reciente publicación de los archivos vinculados a la red de tráfico de Jeffrey Epstein, numerosos observadores e investigadores consideran que el retrato robot de aquella misteriosa mujer guarda un parecido innegable con Ghislaine Maxwell. Cabe recordar que Maxwell fue condenada a 20 años de prisión en 2022 por la justicia estadounidense, acusada de reclutar y facilitar menores de edad para que fueran abusadas sexualmente por el magnate pederasta.
La desaparición más mediática de las últimas décadas
El caso de Madeleine McCann comenzó la fatídica noche del 3 de mayo de 2007. La familia se encontraba de vacaciones en un complejo turístico de Praia da Luz, situado en la región del Algarve portugués. Sus padres, Kate y Gerry McCann, habían salido a cenar con un grupo de amigos a un restaurante cercano, dejando a la pequeña durmiendo en el apartamento junto a sus hermanos menores, unos gemelos de apenas un año de edad.
Cuando Kate McCann regresó al apartamento para comprobar si sus hijos seguían durmiendo tranquilamente, se encontró con la peor de las pesadillas: Madeleine había desaparecido. Aunque el aviso a la Policía, a los agentes locales y al personal del resort fue inmediato, nadie logró ubicar el paradero de la niña aquella noche.
A partir de ese momento, se desplegó una búsqueda sin precedentes tanto dentro como fuera de Portugal. Intervinieron autoridades internacionales, investigadores privados contratados por la familia y miles de voluntarios. Durante estas casi dos décadas, se han reportado presuntos avistamientos en multitud de países, pero lamentablemente nunca se ha logrado consolidar una pista concluyente que lleve a su rescate.
En la actualidad, las autoridades consideran como principal sospechoso de la desaparición a Christian Brückner. Este ciudadano de origen alemán residía en la zona del Algarve en la época de los hechos y cuenta con un extenso y grave prontuario penal que incluye abuso sexual infantil, violación y posesión de drogas, entre otros delitos. Sin embargo, la justicia nunca ha podido reunir las pruebas concluyentes y definitivas en su contra para poder llevarlo a juicio por el caso McCann.
El misterio de Madeleine se transformó rápidamente en uno de los sucesos de desaparición de menores más conocidos y conmovedores de la historia moderna. Sus padres promovieron una campaña mediática a nivel global, incansable y masiva, para evitar que el caso cayera en el olvido institucional. Su lucha los llevó a reunirse con el entonces papa Benedicto XVI y con una multitud de personalidades influyentes de todo el mundo, quienes les mostraron su apoyo incondicional. Hoy, la sombra de la red de Epstein añade un capítulo aún más oscuro a una herida que sigue abierta.
